Irán y EE UU comienzan a negociar en Omán en un clima de enorme confrontación
Washington exige reducir el arsenal y alcance de los misiles y frenar el apoyo iraní a grupos armados, pero Teherán solo quiere hablar de la cuestión nuclear


Las negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán comenzaron este viernes en Mascate, la capital de Omán, con posturas muy alejadas y en medio de una fuerte tensión regional. Parte de la flota estadounidense rodea el territorio iraní y está dispuesta a iniciar un ataque con el que ya amenazó el presidente estadounidense, Donald Trump, si la reunión no produce resultados. Estados Unidos e Israel bombardearon en junio del año pasado instalaciones del programa nuclear iraní en medio de otra ronda negociadora que no produjo resultados.
Según explicó el Ministerio de Exteriores iraní en un comunicado, el jefe de la diplomacia de la República Islámica, Abbas Araghchi, se reunió con su homólogo omaní Badr al Busaidi, poco después de las once de la mañana (tres horas menos en la España peninsular) para presentar “las propuestas y demandas” y “el marco negociador” que debe ser transmitido a la parte estadounidense. Una hora después, Al Busaidi se reunió con la delegación de EE UU, liderada por el enviado especial Steve Witkoff, pero en la que también participan el yerno de Trump Jared Kushner y, según informó el diario estadounidense Wall Street Journal, el almirante Brad Cooper, jefe del CENTCOM, el mando unificado de las Fuerzas Armadas estadounidenses encargado de la zona del Golfo Pérsico.
“Irán acude a la diplomacia con ojos abiertos y buena memoria de lo ocurrido el año pasado. Participamos de buena fe y defenderemos nuestros derechos. Los compromisos hay que cumplirlos. Y los pilares de un acuerdo duradero deben ser el respeto mutuo, la igualdad de condiciones y el interés mutuo, que no son meras cuestiones retóricas”, tuiteó Araghchi en la red social X.
Según la cadena catarí Al Jazeera, el lunes, los mediadores (Turquía, Egipto y Qatar) presentaron a las partes una propuesta de solución que pasa por que Irán se comprometa a no enriquecer más uranio durante tres años ―y hacerlo luego a un nivel del 1,5%―, así como a deshacerse de los más de 400 kilos de ese elemento que ha enriquecido al 60% (un nivel no apto para su uso energético y cercano al necesario para fabricar armas atómicas) transfiriéndolos a un tercer país.
También se propone que Irán se comprometa a no usar misiles balísticos a menos que sea atacado y a no transferir armas ni tecnología a los grupos armados que apoya en la región, como Hezbolá en Líbano o los hutíes de Yemen. A cambio, se propone un “tratado de no agresión” entre EE UU e Irán.
Teherán ha dicho que está dispuesta a llegar a un acuerdo de no proliferación nuclear a cambio del levantamiento de sanciones, tal y como se hizo en 2015, en un tratado del que se salió Estados Unidos durante la primera presidencia de Trump. Pero esta vez Washington exige más para volver al acuerdo con Irán: “Para que las conversaciones lleven a algo significativo, tienen que incluir ciertas cosas, por ejemplo el alcance de los misiles balísticos [de los que Washington exige que se reduzca el rango y arsenal]. Tiene que incluir el patrocinio de organizaciones terroristas; el programa nuclear y el tratamiento de su propia gente [tras la dura represión de las recientes protestas]”, afirmó el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio.
Sin embargo, el propio Araghchi ya dejó claro que su país no está dispuesto a renunciar a lo que considera sus “capacidades defensivas”. Dentro del régimen hay numerosas divisiones y fracturas, y parte de él ve estas negociaciones como una forma de debilitar al país, por lo que exige una postura más dura. Mientras la prensa reformista iraní saludaba en sus portadas de este viernes la nueva ronda negociadora, otros como el ultraconservador Keyhan, cercano al Líder Supremo, Alí Jameneí, titulaba: “La respuesta a las amenazas del enemigo son otras amenazas, y no negociaciones”. No en vano, justo antes del inicio de las conversaciones en Omán, la Guardia Revolucionaria publicó un vídeo de las pruebas de un nuevo misil balístico con un alcance de 2.000 kilómetros, según la cadena iraní Press TV.
Además del contenido, el formato del diálogo en Mascate ha sido objeto de división. En principio, se había acordado celebrar la reunión en Estambul y que esta contase también con la participación de países mediadores como Turquía, Egipto y Qatar.
Pero, el miércoles, Teherán rechazó este formato e insistió en recuperar el utilizado en la ronda de negociaciones de la pasada primavera: conversaciones indirectas en Mascate bajo supervisión omaní. “Pensábamos que teníamos un foro establecido y acordado en Turquía, que había sido organizado por un número de socios que querían participar”, se quejó Rubio.
Poco después, se anunció que Witkoff volvía a Washington y que no habría reunión. “Les dijimos [a los iraníes]: ‘Es esto o nada’. Y ellos dijeron: ‘Ok, pues nada’”, relató una fuente gubernamental de EE UU al portal Axios. No obstante, la Casa Blanca cambió su postura tras la llamada de varios gobiernos árabes, según publicó el medio estadounidense.
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