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Von der Leyen urge a Europa a acelerar hacia la independencia de Estados Unidos y promete una respuesta firme a Trump

La presidenta de la Comisión Europea interviene en un foro de Davos marcado por el choque entre Washington y sus aliados

En un escenario de tensión entre Estados Unidos y Europa que no tiene antecedentes comparables en décadas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha aprovechado este martes su discurso en el Foro Económico de Davos (Suiza) para aseverar que “Europa debe acelerar su impulso para ser independiente”. La mandataria comunitaria ha prometido una respuesta “firme, unida y proporcionada” a las amenazas anexionistas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la isla de Groenlandia; y ha calificado de “error” los aranceles adicionales que Washington pretende aplicar a los países que defienden la soberanía danesa de ese territorio ártico.

Von der Leyen ha buscado combinar en su discurso elementos que mostraran determinación, pero intentando no perjudicar las opciones de diálogo que se han abierto con la disposición de Donald Trump a mantener una reunión en Davos mañana miércoles. La tensión alrededor de Groenlandia es máxima, después de reiteradas amenazas del inquilino de la Casa Blanca, dispuesto a conquistar la isla, según ha dicho, por las buenas o por las malas, y la publicación por parte de Trump, este mismo martes, de una elocuente imagen elaborada con IA que le representa plantando la bandera estadounidense en el territorio ártico.

Von der Leyen ha mostrado, en una sesión plenaria muy concurrida, su disposición a fomentar una mayor atención estratégica de la UE a la seguridad ártica, con la propuesta de dirigir a ello parte de las nuevas inversiones de Defensa. Y ha hablado de un “enorme incremento de inversiones” europeas en Groenlandia.

La líder comunitaria ha tratado de argumentar que la UE ya ha dado relevantes pasos hacia la independencia a la cual se refirió, apuntando a varios acuerdos de libre comercio sellados recientemente —Mercosur, México, Indonesia— o que están en marcha —India, Australia—. Ha apuntado también a los crecientes esfuerzos en materia de defensa.

Para avanzar en ese camino, ha señalado la voluntad de lanzar pronto el Régimen 28, un marco regulatorio válido para todo el bloque que puede facilitar la actividad empresarial dentro del mercado común, y el impulso a la unión de ahorros e inversiones.

No obstante, en los pasillos de Davos son palpables las dudas acerca de si la UE tendrá la capacidad política de avanzar decididamente hacia ese objetivo, teniendo en cuenta la fragmentación interna alimentada por divergencias geopolíticas —con países especialmente apegados al tradicional vínculo con EE UU como garante de seguridad— o políticas —con el auge de movimientos europeos afines al trumpismo—. En estos días, la política de confrontación impulsada por Trump parece estar forjando nuevos consensos en Europa. El tiempo dirá si serán suficientes.

Esta tarde está prevista la intervención en Davos del presidente de Francia, Emmanuel Macron, y del primer ministro de Canadá, Mark Carney, ambos claros sostenedores de una respuesta muy firme a la embestida trumpista. Macron ha pedido la activación del instrumento anticoerción económica de la UE, un bazooka legal que facilitaría la toma de medidas de alto impacto. Carney está abriendo camino en la reconfiguración de las relaciones de países occidentales con China, a la vista del profundo cambio de EEUU.

Von der Leyen ha subrayado en su discurso que la hipotética ruptura del lazo transatlántico sería un gran sueño cumplido para Rusia y China, que disfrutarían de una posición mucho más favorable en el tablero global si se quiebra la histórica unión entre los occidentales.

Después de Von der Leyen ha hablado el viceprimer ministro de China, He Lifeng, quien ha aprovechado para tratar de reforzar la imagen de su país como un socio fiable y comprometido con el orden multilateral basado en reglas.

“El mundo no puede volver a la ley de la jungla, en la cual los fuertes imponen su voluntad”, ha dicho He, en una de sus múltiples referencias no explícitas pero elocuentes a Washington. Ha abogado por la defensa del libre comercio y por la búsqueda de cooperaciones mutualmente beneficiosas entre las partes, y ha prometido que China impulsará la demanda interna y avanzará en el camino de la apertura. Todo ha sonado muy bien a los líderes europeos, pero a nadie se le escapa que los hechos chinos no siempre son acordes a los discursos; por ejemplo, en cuanto a la apertura de su mercado a las inversiones extranjeras.

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Sobre la firma

Andrea Rizzi (enviado especial)
Corresponsal de asuntos globales de EL PAÍS. Autor de la columna ‘La Brújula Europea’, que se publica los sábados, y del boletín ‘Apuntes de Geopolítica’. Anteriormente fue redactor jefe de Internacional y subdirector de Opinión del diario. Autor del ensayo ‘La era de la revancha’ (Anagrama). Es máster en Periodismo y en Derecho de la UE
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