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¿Qué ha pasado en las elecciones de Portugal? Chega logra su mejor resultado y otros siete gráficos clave

El candidato socialista António Seguro es el más votado y las encuestas le sitúan como favorito en la segunda vuelta

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Portugal dejan dos novedades históricas. Los portugueses necesitarán una segunda vuelta para elegir a su presidente, algo que no sucedía desde 1986; y, por primera vez, una de las dos papeletas incluirá a un candidato de extrema derecha. Repasamos en ocho gráficos las claves de los comicios celebrados este domingo.

Gana Seguro y es el favorito para llegar a la presidencia

El socialista António Seguro ha sido el más votado en la primera vuelta, con el 31% de los sufragios, y se enfrentará el próximo 8 de febrero al candidato del partido de extrema derecha Chega, André Ventura, que logró el 23,5%.

João Cotrim de Figueiredo, de Iniciativa Liberal, fue la tercera opción más votada, con el 16% de los votos, mientras que el militar retirado Henrique Gouveia e Melo, favorito en las encuestas durante meses, se quedó en el 12,3% de los apoyos. Luís Marques Mendes, candidato del Partido Social Demócrata del actual presidente Marcelo Rebelo de Sousa, obtuvo el 11,3% de los votos, pese a partir como favorito en los sondeos a finales del año pasado.

Con estos resultados, en la segunda vuelta todo apunta a que los votantes de los candidatos que han quedado fuera de la contienda harán cordón sanitario para evitar que el candidato ultraderechista de Chega gane la presidencia. Según los datos de las últimas encuestas, el candidato socialista ganaría holgadamente la segunda vuelta. Los sondeos de Pitagórica y Consulmark2 indican que más del 60% de los votantes se decantaría por el socialista. Intercampus y Aximage reducen las expectativas de Seguro, aunque en ambos casos lo sitúan como favorito frente a Ventura.

En los próximos días, estos sondeos podrían moverse en función de a quién respalden los candidatos que han quedado fuera de la contienda. El líder del PSD y primer ministro, Luís Montenegro, anunció que su partido no apoyará a ninguno de los dos aspirantes. Cotrim de Figuereido descartó declarar a quién votaría en segunda vuelta. El almirante Gouveia e Melo no se pronunció, mientras que los dos candidatos de izquierdas —que no lograron sumar más del 3% de los votos— han anunciado su apoyo a António Seguro.

Chega se consolida y logra su mejor resultado histórico

Una de las claves de la jornada es el resultado de Chega. En la primera vuelta de las presidenciales consiguió su mejor resultado histórico, mejorando ligeramente el 22,8% de las elecciones legislativas celebradas en mayo del año pasado.

Pese a que los comicios del domingo han sido presidenciales —una elección con menos peso que las legislativas—, las encuestas ante unas hipotéticas elecciones al Parlamento también señalan un repunte de Chega, que ya cuenta con 60 de los 230 escaños, uno de cada cuatro.

Su ascenso en los últimos años ha sido espectacular. En 2019 apenas contaba con el 1% de los votos y un solo escaño. En plena pandemia, en las elecciones presidenciales de 2021, obtuvo un 12% de los votos. El resultado no fue una anécdota: apenas un año después elevó su representación parlamentaria hasta los 12 escaños, que se multiplicaron por cuatro en los comicios de 2024.

Los datos de las encuestas de aquel año, obtenidos a partir de un trabajo académico, apuntan a que el perfil del votante de Chega no es muy distinto al de otros partidos de extrema derecha europeos: el partido es más competitivo entre hombres que entre mujeres, y entre jóvenes y votantes de mediana edad que entre mayores de 55 años. El mismo estudio analiza los motivos de su buen rendimiento en el ámbito rural y señala el sentimiento de abandono político como principal motor de su voto por la formación ultra.

Seguro tiñe el mapa de Portugal de rojo

El socialista António Seguro fue el candidato más votado en 223 de los 308 municipios de Portugal, incluidas las principales ciudades del país. En Lisboa se impuso con el 34% de los votos, más del doble que los obtenidos por el candidato de Chega, que quedó tercero por detrás del liberal Cotrim de Figueiredo. En Oporto, los resultados fueron similares.

Ventura se impuso en otros 80 municipios y fue el candidato más votado en los distritos electorales de Faro y Madeira.

La primera segunda vuelta en 40 años

Para ser elegido en primera vuelta, un candidato necesita reunir más del 50% de los sufragios (sin contar los votos en blanco). El próximo 8 de febrero será la segunda vez desde el regreso a la democracia, en 1974, que el presidente de Portugal se decida en una segunda vuelta. La única ocasión anterior fue en 1986, cuando se enfrentaron el conservador Diogo Freitas do Amaral y el socialista Mário Soares, que acabaría convirtiéndose en presidente tras quedar segundo en la primera vuelta.

En aquella ocasión, los dos candidatos más votados sumaron más del 70% de las papeletas. Este año, en cambio, juntos no alcanzan el 55%.

La participación más alta en 20 años

Un 53% de los portugueses llamados a las urnas acudieron a votar este domingo, casi 14 puntos más que la participación registrada en las últimas elecciones, cuando la decisión del Partido Socialista de no apoyar a ningún candidato frente a Marcelo Rebelo de Sousa desanimó a muchos votantes.

El dato de este domingo es el más alto en unas elecciones presidenciales desde 2006 (62,6%), cuando fue elegido Aníbal Cavaco Silva. Hasta las 16.00, el porcentaje de participación había alcanzado el 45,5% del electorado, más de 10 puntos por encima del registrado en 2021, que cerró con un 39,2%.

Diferentes tendencias de voto entre los nuevos y los viejos partidos

Los sondeos de las últimas semanas han reflejado cambios importantes en las preferencias de los votantes: Gouveia fue durante meses el favorito y, en las últimas semanas, Marques Mendes parecía tener un puesto asegurado en la segunda vuelta. Finalmente, ninguno de los dos ha alcanzado el 15%. Pese a esta volatilidad, en una encuesta previa a la elección se observan brechas relevantes entre hombres y mujeres, y entre votantes jóvenes y de mayor edad.

El electorado de Chega es mayoritariamente masculino y obtiene más apoyos entre jóvenes y votantes de mediana edad, mientras que los partidos tradicionales —Partido Social Demócrata y Partido Socialista— crecen entre los mayores de 65 años. Los liberales también destacan entre los jóvenes y entre los votantes con formación universitaria.

El escenario político portugués se redibuja

Los resultados del domingo recomponen el panorama político en Portugal. La suma de votos de los candidatos de los dos partidos tradicionales —el Partido Social Demócrata y el Partido Socialista— apenas alcanza el 42%, 10 puntos menos que en las elecciones legislativas del pasado mayo y 15 menos que en 2022, en las últimas elecciones ganadas por el socialista y actual presidente del Consejo Europeo, António Costa.

El espacio que dejó este domingo el Partido Social Demócrata lo ocupan ahora la formación ultraderechista Chega, que sube ligeramente del 22% al 23%, y los liberales de Cotrim de Figueiredo, que triplican sus apoyos, del 5% al 16%. Otro 12% del electorado apoyó a Henrique Gouveia e Melo, un militar respaldado por algunos sectores de la coalición de gobierno, pero que se define como candidato independiente y presume de no tener vínculos con ningún partido político.

Las últimas encuestas sobre unas hipotéticas elecciones legislativas, publicadas en diciembre, mantenían a la coalición de Alianza Democrática —liderada por el Partido Social Demócrata— en cabeza, seguida del Partido Socialista. Sin embargo, ambos parecían retroceder, mientras que Chega, Iniciativa Liberal y el partido ecologista Livre crecían.

Desde entonces, estas tendencias podrían haberse consolidado a la vista del vuelco que han dibujado los sondeos en las presidenciales. Hace apenas un mes, Marques Mendes —candidato del PSD— lideraba las encuestas y era el favorito para convertirse en presidente de la República portuguesa, según el modelo de predicción del diario Público. Sin embargo, en las últimas semanas su cercanía al Ejecutivo ha penalizado sus opciones. En un acto de campaña llegó incluso a desvincularse de la acción del gobierno de Montenegro: “Ni amigo ni adversario del Gobierno”, afirmó una semana antes de los comicios.

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