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El fútbol acelera la proyección pública del príncipe heredero Hasán ante la enfermedad del rey de Marruecos

Sin presencia en actos oficiales desde hace más de dos meses, Mohamed VI se ha visto obligado a guardar reposo al sufrir una afección lumbar. Su hijo preside en su nombre las ceremonias de la Copa de África

Mulay (título de señor) Hasán ben Mohamed el Alauí fue preparado para reinar desde que nació hace 22 años en el palacio real de Rabat. Mientras se formaba en los arcanos del protocolo de la monarquía magrebí, el príncipe heredero del trono de Marruecos ha asistido a funerales de Estado y se ha reunido con mandatarios extranjeros, siempre en el nombre de su padre, el rey Mohamed VI. Cuando descendió bajo la lluvia el pasado 21 de diciembre al terreno de juego del estadio Mulay Abdalá de la capital del reino, que el mismo había inaugurado pocas semanas antes, más de 60.000 espectadores marroquíes aclamaron como líder nacional a un joven delgado empapado bajo el aguacero. El saque de honor de la Copa de África de Naciones de fútbol, que su país organiza como anfitrión, simbolizó el reconocimiento de una creciente proyección pública del príncipe, acelerada por la enfermedad y las ausencias del monarca, de 62 años.

El gabinete real informó el sábado pasado de que Mohamed VI se ha visto obligado a “guardar reposo funcional” por un tiempo indeterminado a causa de una dolencia lumbar, según un informe de su médico personal. El monarca de la dinastía alauí, en el trono desde 1999, deberá “seguir tratamiento médico adecuado”, ya que “sufre una lumbociática mecánica, asociada con una contractura muscular, sin signos de gravedad”, según el comunicado difundido por la agencia estatal de noticias MAP.

El príncipe será así el encargado de entregar la Copa de África de fútbol al ganador de la final el próximo domingo en el palco de honor del estadio Mulay Abdalá. Si la selección nacional de Marruecos derrota este miércoles a la de Nigeria en semifinales, tal vez deberá hacerlo a los mismos jugadores de los Leones del Atlas ―apodo popular de la selección marroquí―, con los que se fotografió sonriente un mes atrás bajo un cerrado chaparrón.

Mulay Hasán asistió también al encuentro de octavos de final en el que los futbolistas con los colores rojo y verde de su país derrotaron al equipo de Tanzania. Las imágenes del heredero celebrando el gol de la victoria, obra del hispano-marroquí Brahim Díaz, se tornaron virales en las redes sociales en una nación donde el 40% de la población tiene menos de 25 años.

Mohamed VI no ha sido visto en público en su país desde el 31 de octubre pasado, cuando se dirigió a la nación por televisión tras la aprobación en el Consejo de Seguridad de la ONU de una resolución que avala el plan de autonomía propuesto por Marruecos como base para una solución negociada al conflicto del Sáhara Occidental.

Medios marroquíes informaron de que el soberano se desplazó poco después en un viaje privado a Emiratos Árabes Unidos, sin asistir el 6 de noviembre a los actos oficiales del 50º aniversario de la Marcha Verde. En las redes sociales han circulado imágenes del monarca de origen no acreditado en las que se le observa en un centro comercial de Dubái a comienzos del pasado diciembre.

Tras haber completado su formación secundaria en el Colegio Real, centro educativo de élite en el recinto del palacio de Rabat, Mulay Hasán ha cursado estudios en gobernanza y relaciones internacionales en la Universidad Politécnica Mohamed VI. Habla árabe clásico y dialectal marroquí (dariya), amazig o bereber, inglés, francés y español. Sin formación militar específica, el príncipe ostenta el grado de coronel y es habitual su asistencia a ceremonias castrenses en la sede del Estado Mayor de Rabat o en la Escuela Militar de Kenitra, 50 kilómetros al norte de la capital.

Con apenas 16 años, representó a su padre en los funerales del expresidente francés Jacques Chirac, y con 21 recibió al máximo mandatario de China, Xi Jinping, durante una escala técnica en el aeropuerto de Casablanca. Su presencia en inauguraciones y recepciones oficiales o actos deportivos y culturales es creciente, después de que el soberano redujera su actividad pública tras la pandemia. En Marruecos, donde la presencia pública del rey es la clave que cierra la bóveda del poder del Estado, la salud del monarca se ha visto resentida en los últimos años por enfermedades y accidentes.

En diciembre de 2024, Mohamed VI fue operado de urgencia tras sufrir un traumatismo en el hombro izquierdo, que ocasionó una fractura de húmero, lo que le obligó a guardar reposo durante varios meses y someterse a un largo periodo de rehabilitación. El soberano se ha mostrado visiblemente más delgado desde 2023, tras una década anterior de perfil obeso. En 2018 y 2020 se sometió a sendas intervenciones de cirugía cardiaca.

En octubre del año pasado, Mohamed VI acudió apoyado en un bastón a la pista del aeropuerto de Rabat para dar la bienvenida al presidente francés, Emmanuel Macron, “a causa de una ciática”, según un informe oficial. En imágenes distribuidas pocos días antes, tras la toma de posesión de nuevos ministros del Gobierno marroquí, mostraba síntomas de deterioro físico, con el cuerpo y la cabeza ladeados hacia su izquierda.

El monarca confirma de forma periódica que sigue al timón del poder ejecutivo del Estado, ya sea durante celebraciones religiosas como la de Ramadán, en su condición constitucional de Comendador de los Creyentes, o laicas, como la conmemoración anual de su ascensión al trono. El debate sobre la presencia pública del rey se reavivó después de que pasara más de seis meses en el extranjero en 2022 ―en Gabón, las Seychelles y en Francia― y otros tres meses en los mismos países en 2024. En el invierno de 2025 permaneció varias semanas en Emiratos Árabes Unidos.

Salma de Marruecos

El retorno de Lala Salma

Sin paraguas y a cara descubierta, el joven príncipe llamado a reinar bajo el nombre de Hasán III ha roto moldes bajo la lluvia para potenciar su proyección pública durante la inauguración de la Copa de África. Gran aficionado al fútbol, derribó barreras de protocolo al saludar sobre el césped tanto al equipo marroquí como a sus rivales de Comoras.

El pasado día 4, en el siguiente encuentro del campeonato al que asistió, le acompañaban en el palco su hermana, la princesa Lala Jadiya, de 18 años, y su madre, Lala Salma, una ingeniera informática plebeya de la que Mohamed VI se divorció en 2018. A pesar de que la exconsorte del monarca perdió sus funciones en la casa real tras la separación y pareció desaparecer de la escena pública, sus dos hijos han seguido viviendo con ella en Rabat en una residencia próxima al palacio real. Ambos pasan con su madre buena parte de las vacaciones.

La reaparición de forma discreta de la exesposa del soberano parece indicar el deseo del joven príncipe de tenerla cerca al dar los primeros pasos oficiales en solitario. El pasado otoño, Lala Salma visitó junto con la princesa Jadiya el Hospital Universitario de Fez, en el marco de las actividades de la fundación contra el cáncer que preside. A finales de diciembre, acompañó a sus dos hijos en una visita a Marraquech, en la que los tres miembros de la familia pasearon por la célebre plaza de Yemaa el Fná a la vista de todo el pueblo marroquí.

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Sobre la firma

Juan Carlos Sanz
Es el corresponsal para el Magreb. Antes lo fue en Jerusalén durante siete años y, previamente, ejerció como jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Autónoma de Madrid.
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