Ir al contenido
_
_
_
_

Brahim Díaz transporta a Marruecos a la semifinales de la Copa de África

Actor secundario en el Madrid, el malagueño lidera a su selección hacia una instancia que no alcanzaba desde 2002 con una exhibición de omnipresencia ante Camerún (2-0)

Los defensas de Camerún solo pudieron frenar a Brahim Díaz haciéndole faltas. No dejaron de hacérselas. Una tras otra, pues el malagueño, nacionalizado marroquí, se empeñó en pedir la pelota para iniciar las jugadas lo mismo que para desequilibrar en el último tercio, una vez tras otra, en todas partes, sin descanso en una exhibición de responsabilidad, coraje y virtuosismo de malabarista que transportaron a su selección hacia su primera semifinal de Copa de África desde 2004.

Tiene 26 años Brahim y lleva unos cuantos escuchando que es muy joven, que tiene que esperar su momento, que por delante hay atacantes mejor preparados que él para asumir las pesadas responsabilidades que demanda la titularidad en el Real Madrid. Dicen que él ha escuchado con paciencia, casi con ingenuidad, antes de asumir su rol de madridista secundario. Exactamente lo contrario que le reclama el seleccionador Walid Regragui y la hinchada de Marruecos, en donde desde hace dos semanas asume con naturalidad el papel de líder indiscutible. Junto con Abde, el extremo izquierda del Betis, que le acompaña en la otra la banda, metieron a Camerún en su área hasta superarlo. A los 26 minutos, después de un córner lanzado por Abde, Brahim empujó el 1-0 en el segundo palo.

No fue fácil para Marruecos. Algo parecido a la paranoia contagiaba a los hinchas marroquíes en las frías mañanas que precedieron al partido más temido. Camerún se interponía en el camino hacia las semifinales de la Copa de África que organizaba Marruecos, según todos los actores, el mejor campeonato africano de siempre, por ambiente y por infraestructuras, una exhibición de estadios espléndidos animados por un pueblo ansioso por ver a su equipo nacional coronar un título que no gana desde 1976. El nombre de Camerún resonaba como una maldición en los oídos de la gente desde Marrakech a Tánger. Mucho más que la presencia de jugadores temibles como Mbeumo y Kofane, pesaban complejos históricos. Los precedentes invitaban al pesimismo.

Camerún acumula cinco títulos continentales. Marruecos uno solo, el de 1976. Las últimas cinco veces que Camerún se había encontrado con el anfitrión de una Copa de África lo había eliminado: 2008, 2002, 2000, 1992 y 1988, precisamente, la Copa de África de Marruecos 1988. Mustafá el-Haddaoui. atacante marroquí del equipo del 88, recordó esta semana en el diario L’Equipe aquella fecha maldita: “Los defensas cameruneses medían todos 2,50 metros. No eran el Muro de Berlín. Eran la Muralla China”.

Solidarios

De todos los rivales posibles, Camerún fue el que más intimidó a los 70.000 seguidores que se apelotonaron ayer el en estadio Príncipe Mulay Abdellah de Rabat. La tensión se derramaba por cada tribuna. Sobre la hierba fue raro ver jugadores que reclamaran el balón sin miedo a perderlo, sin el temor a ser señalados como culpables de cometer el error fatídico. La pelota volaba a base de pelotazos. De área a área. Nadie tenía el control hasta que el pequeño Brahim y su escudero Abde bajaron a pedirla a sus centrales y a sus pivotes en un ejercicio de bravura y generosidad. Entre los dos fabricaron la victoria. Mucho más que su arte para regatear y conducir, la selección les agradeció su espíritu intrépido y su solidaridad. Cada vez que sus compañeros los necesitaron, los encontraron. De esa energía puesta al servicio del sacrificio que la mayoría de los espectadores no ve, brotaron las situaciones que llevaron a Camerún al límite.

El 2-0, en la segunda parte, se originó en una falta provocada por Brahimi en su inagotable desafío a los poderosos Tolo y Nagida. La lanzó Abde pasado el minuto 70 y la remató Ismael Saibari, otro español que se apuntó a la selección de sus abuelos.

Las semifinales se disputarán el próximo miércoles. Marruecos jugará con el ganador del Argelia-Nigeria y Senegal, que venció 1-0 a Mali, con el ganador del Egipto-Costa de Marfil.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Diego Torres
Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_