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Rusia vuelve a atacar a Ucrania con su misil balístico Oréshnik

El Kremlin amenaza a Europa al utilizar esta arma, diseñada para una guerra nuclear, contra un objetivo próximo a Polonia

El cuerpo sin vida de un paramédico yace en el suelo tras el ataque ruso contra unos edificios residenciales en Kiev este viernes.Foto: Efrem Lukatsky (AP) | Vídeo: EPV

Rusia ha vuelto a utilizar en Ucrania su nuevo misil balístico Oréshnik. Los seis proyectiles de este cohete, diseñado para una guerra nuclear, impactaron en la noche del jueves en la provincia de Lviv. Las autoridades de esta región, fronteriza con Polonia, confirmaron que una “infraestructura crítica” había sido destruida, sin precisar más. El ministerio de Defensa ruso ha confirmado este viernes que Moscú utilizó el Oréshnik como represalia al presunto intento de bombardeo ucranio el pasado diciembre de una residencia del presidente Vladímir Putin.

Tanto Ucrania como sus aliados, e incluso Estados Unidos, descartaron que los drones supuestamente interceptados a finales del pasado diciembre en la región de Novgorod tuvieran como objetivo la residencia de Putin. Pese a ello, Moscú ha informado de que tanto el uso del Oréshnik como un nuevo gran bombardeo sobre Kiev han sido el castigo que el Kremlin prometió.

El Oréshnik es un misil balístico de medio alcance (no es intercontinental) que alcanza una altura suborbital a velocidad hipersónica y desde allí dispara sus seis proyectiles. Las cabezas explosivas pueden ser nucleares o convencionales. Su interceptación por parte de las defensas antiaéreas es prácticamente imposible debido al corto espacio de tiempo en el que se produce el ataque y la velocidad de este.

El uso de este tipo de cohete requiere, según los tratados bilaterales con Estados Unidos, que Moscú avise a Washington de su lanzamiento. La Embajada de Estados Unidos en Ucrania emitió precisamente el jueves un comunicado advirtiendo de un inminente gran ataque ruso.

El jefe de comunicación de las Fuerzas Aéreas de Ucrania, Yuri Ignat, señaló esta madrugada que se había producido posiblemente el disparo de un misil desde la región de Astracán, donde está el cosmódromo desde el que se lanzan los Oréshnik en Rusia. La distancia desde esta base a Lviv son 1.600 kilómetros.

La primera vez que Rusia utilizó el Oréshnik fue en 2024 en la provincia ucrania de Dnipropetrovsk, en el este del país. El misil ha tenido como objetivo en esta segunda ocasión un territorio próximo a Polonia, es decir, a la Unión Europea y a la OTAN. El ministerio de Defensa ruso también confirmó el pasado diciembre que había instalado los equipos de lanzamiento del Oréshnik en Bielorrusia como respuesta a lo que considera una amenaza militar europea.

Ucrania ha reclamado la convocatoria de una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. “El ataque con el Oréshnik en la región de Lviv, cerca de las fronteras de la UE y de la OTAN, es una amenaza grave a la seguridad del continente europeo y una prueba a la comunidad transatlántica”, ha dicho en un comunicado el ministro de Exteriores ucranio, Andrii Sibiga.

Ataque contra Kiev

La peor parte del bombardeo de la pasada noche se la ha vuelto a llevar Kiev. La capital ucrania ha sufrido la llegada de decenas de drones bomba de largo alcance y también misiles balísticos y de crucero. Los objetivos han sido otra vez la red energética y fábricas de armamento, según Moscú. La mayor parte de la ciudad se ha quedado sin suministro de agua y con una ampliación de los cortes de electricidad. Los apagones en Kiev ya eran previamente a este ataque de unas siete horas diarias de media.

El fuego ruso ha causado cuatro muertos civiles y una treintena de heridos, según los Servicios de Emergencias de Ucrania. También se están produciendo retrasos en la red ferroviaria de la capital. Las autoridades municipales están ampliando este viernes los centros de socorro para la ciudadanía que está sin luz ni agua ni calefacción debido al ataque. En Kiev está nevando y las temperaturas oscilan en torno a los -10 grados.

En la noche del miércoles al jueves hubo otros bombardeos rusos contra el sistema energético ucranio que dejaron sin electricidad, ni agua ni calefacción a tres grandes ciudades del este de Ucrania, Dnipró, Zaporiyia y Krivi Rih.

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Sobre la firma

Cristian Segura
Escribe en EL PAÍS desde 2014. Licenciado en Periodismo y diplomado en Filosofía, ha ejercido su profesión desde 1998. Fue corresponsal del diario 'Avui' en Berlín y en Pekín. Desde 2022 cubre la guerra en Ucrania. En 2011 recibió el premio Josep Pla de narrativa y en 2025, el premio internacional de periodismo Julio Anguita Parrado.
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