Así es el misil balístico Oréshnik: un arma muy difícil de interceptar y diseñada por Rusia para una guerra atómica
El cohete, que ya había sido utilizado por Moscú en 2024 contra Ucrania, es capaz de lanzar seis proyectiles con cabezas explosivas convencionales o nucleares


El Oréshnik, un misil balístico de alcance intermedio que vuela a velocidad hipersónica (más de 6.100 kilómetros por hora) y está concebido para escenarios de guerra nuclear, ha vuelto a ser empleado por Rusia la noche de este jueves durante su guerra en Ucrania. El proyectil alcanza una altura suborbital y puede portar hasta seis cabezas explosivas, nucleares o convencionales. Su elevadísima velocidad dificultan notablemente su interceptación por los sistemas de defensa antiaérea.
El misil hipersónico Oréshnik
La agencia Reuters asegura que la principal novedad del Oréshnik es que puede llevar múltiples ojivas —la parte frontal del proyectil, donde se encuentra su carga útil— capaces de impactar simultáneamente objetivos diferentes, una capacidad asociada habitualmente a los misiles balísticos intercontinentales, capaces de recorrer distancias aún más largas. Además, Ucrania afirmó, según la agencia, que el Oréshnik que alcanzó este jueves la provincia de Lviv (fronteriza con Polonia), voló a unos 13.000 kilómetros por hora.
Así, el Oréshnik destaca por su sistema de ojivas de reentrada múltiple e independiente. A diferencia de un misil convencional, el cuerpo del Oréshnik se fragmenta en la fase final de su trayectoria, liberando múltiples ojivas que caen de forma simultánea sobre distintos objetivos cercanos. Sus ojivas entran en la atmósfera a una velocidad mayor que otros cohetes menos modernos, con lo que su impacto podría destruir búnkeres subterráneos simplemente por la fuerza del choque, sin necesidad de una carga explosiva masiva.
Aunque el presidente ruso, Vladímir Putin, afirma que el Oréshnik es imposible de interceptar y tiene un efecto destructivo comparable a la de un arma nuclear, expertos citados por Reuters detallan que esas afirmaciones son “exageradas”.
Durante la noche del jueves, las fuerzas rusas lanzaron el Oréshnik, acompañado de otros 35 misiles y 242 drones contra varios objetivos de la provincia de Lviv. El arma ya había sido utilizada en noviembre de 2024 contra la región de Dnipropetrovsk. Su uso y despliegue estuvo vetado para Moscú hasta 2019, cuando se retiró del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF), un pacto bilateral clave de control armamentístico con Estados Unidos.
Meses atrás, Putin sostuvo que este misil hipersónico de última generación sería capaz de alcanzar una velocidad de Mach 10, equivalente a unos 12.300 kilómetros por hora. “Se ha probado en condiciones de combate uno de los misiles de alcance intermedio más modernos”, afirmó entonces el mandatario.
El Pentágono asegura que el Oréshnik se trata de una evolución del RS-26 Rubezh, un misil balístico intercontinental o de alcance intermedio (de en torno a 6.000 kilómetros), con el que el ejército ruso ha realizado pruebas desde 2011. Según la casa de análisis británica Royal United Services Institute (RUSI), RS-26 es un misil mucho más grande.
El uso de este tipo de arma requiere, según los acuerdos de control de armamentos vigentes entre Rusia y Estados Unidos, que Moscú avise a Washington de su lanzamiento. El cohete puede llevar explosivos convencionales, ojivas nucleares o vehículos planeadores hipersónicos Avangard.
The New York Times asegura que en 2024 los restos del Oréshnik utilizado en 2024 en Dnipropetrovsk mostraron que la circunferencia del misil medía aproximadamente 1,1 metros, en comparación con los 1,8 metros del RS-26.
En 2018, cuando el presidente ruso alardeó de seis nuevas armas de destrucción masiva, cuatro años antes de lanzar la invasión de Ucrania, Putin advirtió: “Ni un solo país posee armas hipersónicas, y mucho menos armas hipersónicas intercontinentales”.
Moscú afirma haber disparado el misil Oréshnik en respuesta al supuesto ataque el pasado diciembre de Kiev contra una de las residencias de Putin, en la región de Novgorod, algo que las autoridades ucranias calificaron de “una mentira absurda” para sabotear las negociaciones de paz.
Desde 2024, Rusia ha multiplicado la producción de misiles hipersónicos Oréshnik, y el pasado septiembre los desplegó por primera vez en Bielorrusia, su principal aliado, durante unas maniobras militares conjuntas.
El pasado diciembre Rusia publicó un vídeo de lo que, ha asegurado, fue el despliegue de su sistema de misiles hipersónicos Oréshnik en Bielorrusia. Así lo confirmó el presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, quien sostuvo que los proyectiles ya estaban “en servicio” para responder a las amenazas y “agresiones” de sus enemigos occidentales. La medida, según Reuters, pretende mostrar la capacidad de Moscú de atacar objetivos de los aliados en Europa.
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