La nieve colapsa Francia
Un gran temporal desata el caos en el país, con un importante impacto en París, donde han sido suspendidos todas las líneas de autobuses, decenas de vuelos y se han producido atascos de hasta 950 kilómetros en Île-de-France

El centro de París se encontraba en silencio absoluto a las ocho de la mañana. No había autobuses ni coches en las calles. La habitual marea de bicicletas había desaparecido de los carriles especiales y algunos padres acompañaban furtivamente a sus hijos completamente cubiertos con gorros y capuchas. El contraste se producía en las carreteras de la región parisina de Île-de-France, donde la acumulación de atascos se había ya disparado y superaba los 950 kilómetros. “Ante un episodio como este, el primer actor es el ciudadano y la responsabilidad individual es esencial”, señalaba en televisión el director general de la Protección Civil, Julien Marion, recomendando “limitar los desplazamientos en coche”. Era ya demasiado tarde.











La nieve estaba anunciada, pero el caos no se ha podido evitar por la mañana en gran parte de Francia, especialmente en el norte y el noroeste del país, que vive este miércoles un episodio de nieve, con espesores de entre cinco y ocho centímetros. El fuerte temporal desatado ha provocado el corte de carreteras importantes como la N-118 —una de las arterias más importantes para alcanzar la capital—, la interrupción de todas las líneas de autobús en París o la cancelación de decenas de vuelos previstos para hoy. Marion consideraba en televisión que había habido “anticipación y una movilización muy fuerte de los servicios del Estado”. No obstante, matizó que “no todo puede depender de la acción de los servicios públicos”.
La primera acción fue cancelar y llamar a los ciudadanos de la región de París a priorizar el teletrabajo. Además de los servicios de la RATP (la compañía de transportes urbanos de París), los de las 1.900 líneas de Île-de-France Mobilités regresaron a sus depósitos. Varios trenes funcionaban con retrasos o han sido también suspendidos. Y un centenar de vuelos fueron cancelados el miércoles por la mañana en el aeropuerto de Roissy Charles-de-Gaulle, el más grande y concurrido de Francia, y otros 40 en el de Orly, el segundo, debido a la nieve, “con la esperanza de que la situación vuelva a la normalidad esta tarde”, declaró el ministro de Transportes, Philippe Tabarot, en CNews. Estas cancelaciones, necesarias por las operaciones de despeje de pistas y deshielo de los aviones, afectaron aproximadamente al 40% de los movimientos previstos entre las 9.00 y las 14.00 en París-Charles-de-Gaulle y al 25% entre las 6.00 y las 13.00 en Orly.

En toda Francia, donde seis aeropuertos del oeste y norte del país han cerrado, 38 departamentos se encontraban por la mañana en alerta naranja, el segundo nivel más alto de aviso (por la tarde se rebajó la cifra a 12). La alerta llama a la población a estar muy atenta, ya que se prevén fenómenos peligrosos en las siguientes horas. Entre el lunes y el martes, las autoridades han atribuido a la nieve y al frío la muerte en accidentes de tráfico en todo el país de al menos cinco personas, tres de ellos en el departamento de las Landas (oeste).
El servicio meteorológico francés ha señalado que el frente que está recorriendo el país de oeste a este va a dejar allí entre 3 y 7 centímetros de nieve con carácter general, pero puntualmente hasta 10 centímetros, y hasta 15 en las Ardenas. La tormenta de nieve ha afectado también a Bélgica y Países Bajos.
El aeropuerto de Schiphol (Ámsterdam) tuvo que cancelar este miércoles más de 800 vuelos con origen o destino en el aeródromo, el principal de la capital, como consecuencia del temporal de nieve y fuertes vientos, que obligó a más de 1.000 viajeros a pasar la noche en sus instalaciones.
El aeropuerto de Schiphol ya se había visto obligado el lunes a paralizar totalmente su espacio aéreo debido a la falta de pistas operativas por condiciones meteorológicas similares; en la noche de este martes tuvo que instalar camas y ofrecer desayunos al menos a un millar de pasajeros cuyos vuelos fueron suspendidos.
Además de las complicaciones en el tráfico aéreo, el país registró numerosas cancelaciones y retrasos en el transporte ferroviario, con la interrupción de los trenes que circulan entre Países Bajos y Londres y París.
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