Ucrania celebra la caída de Maduro, pero la lógica de poder de Trump beneficia a Rusia
Analistas destacan que la vulneración del derecho internacional en la operación en Venezuela refuerza los argumentos militares de Putin


Volodímir Zelenski fue preguntado el sábado qué opinaba sobre la operación militar estadounidense en Venezuela. El presidente de Ucrania forzó una sonrisa y respondió: “Si es posible lidiar de esta manera con dictadores, entonces Estados Unidos ya sabe qué es lo siguiente que tiene que hacer”. Zelenski enviaba así un recado a Donald Trump: si ha podido capturar a Nicolás Maduro, lo mismo puede hacer con el líder ruso, Vladímir Putin.
Zelenski no precisó si creía de verdad en esta opción o si era una mera ocurrencia. Trump se ha prodigado desde su retorno a la Casa Blanca hace un año en elogios y palabras de amistad hacia Putin. Y si algo ha demostrado el presidente estadounidense, según subrayan múltiples analistas, es que entiende el poder de la misma manera que el autócrata ruso.
“Los acontecimientos en Venezuela sugieren que la Administración de Trump opera según una lógica de primacía de la fuerza en las relaciones internacionales y apoya la idea de dividir el mundo en esferas de influencia controladas por las grandes potencias”, lamenta Olena Snigyr, académica ucrania del Centro Robert Schuman del Instituto Universitario Europeo.
“Todos hemos recibido con satisfacción la operación especial en Venezuela”, publicó este domingo en un editorial la agencia estatal ucrania Ukrinform. La razón para la alegría, según el artículo, es que Rusia pierde a un aliado en América Latina y sufrirá las consecuencias de la toma de control del petróleo venezolano por parte de Washington. La parte negativa, indica el análisis, es que “queda claro que la Carta de Naciones Unidas es papel mojado”. “El derecho internacional ya no existe, ha sido sustituido por un poder que Venezuela no tiene”, subraya.
Este análisis coincide con la valoración de Snigyr de que el derecho internacional perdió valor en 2014, cuando Rusia se anexionó ilegalmente la península ucrania de Crimea y la comunidad occidental hizo caso omiso.
El Kremlin condenó oficialmente el ataque estadounidense en Venezuela, pero sus satélites informativos se prodigaron en mensajes de admiración por el poderío militar de Washington, y también en mensajes de legitimación de la invasión sobre Ucrania. La idea más repetida en canales de Telegram del nacionalismo ruso y de periodistas afines a Putin es que Rusia debería replicar la captura de Maduro con Zelenski.
“Tras la invasión de Ucrania, la de Venezuela marca el fin del mundo tal como lo conocíamos”, estimó en sus redes sociales el diplomático francés Gérard Aurad, quien añadió que “este mundo era brutal, pero en general, la violencia disminuía, la guerra se consideraba como algo ilegítimo y se favorecían las soluciones pacíficas a los conflictos”.
“Desde principios de la década de los 2000, Putin ha hecho suya la doctrina de que Rusia tiene derecho a hacer todo lo que Estados Unidos hizo anteriormente”, explica Vadim Denisenko, director del Instituto Ucranio para el Futuro, centro de estudios políticos de Kiev. “Por supuesto que Putin utilizará la situación de Venezuela para armarse de argumentos adicionales en su guerra en Ucrania”, añade Denisenko.

Destacados activistas ucranios manifestaron opiniones diferentes. Ilia Ponomarenko, uno de los opinadores ucranios más influyentes en las redes sociales, se esmeró en justificar la operación estadounidense, en marcar diferencias entre la situación ucrania y venezolana y, sobre todo, en considerar lo sucedido como una derrota de la influencia rusa en el mundo.
Pero hay paralelismos inevitables. Trump subrayó en la rueda de prensa del sábado posterior a la captura de Maduro que Estados Unidos actuará para tener una zona de seguridad a su alrededor: “Queremos rodearnos de buenos vecinos”. Este espacio de seguridad es precisamente lo que ha esgrimido la Rusia de Putin contra la expansión de la OTAN y el camino de Ucrania hacia la Unión Europea.
“Cualquier frustración rusa de ver a Maduro derrocado por Washington se compensará por la promesa de un condominio global en el que Moscú tendría el derecho para hacer lo mismo con sus propios vecinos. Por eso las protestas [del Kremlin contra la intervención en Venezuela] son tan suaves”, apuntó Sam Greene, profesor del Instituto de Estudios Rusos del King’s College de Londres. Greene completó en sus redes sociales que el Kremlin también incidirá en el “doble rasero” occidental.
Lo sucedido en Venezuela llevó a varios analistas a recuperar un testimonio del proceso político (impeachment) que se produjo en 2019 contra Trump. Fiona Hill, que fue asesora del presidente en su primer mandato, aseguró en el Congreso que en mayo de aquel año, en reuniones con representantes de Putin, el Kremlin les propuso un trueque: “Los rusos estaban enviando señales muy claras de que querían llegar a un acuerdo de intercambio entre Venezuela y Ucrania”. “Nos decían que si queríamos que ellos salieran de nuestro patrio trasero (Venezuela)”, declaró Hill, “pues que entendiéramos que nosotros estábamos en el suyo, en Ucrania”.
“Podría ser que Trump haya llegado a un acuerdo con Putin sobre la división del mundo en esferas de influencia”, subraya Snigyr; “sin embargo, dada la relativa debilidad de Rusia en comparación con China y Estados Unidos, este acuerdo podría ser ilusorio y puramente coyuntural. Su durabilidad dependería del balance de riesgos y beneficios de Estados Unidos”.
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