“Nunca me iría con chicas jóvenes”: el síndrome anti-DiCaprio o los hombres que se rebelan contra el cliché
Unas declaraciones de Ernesto Sevilla recuperan el debate sobre las relaciones asimétricas cuando él es el mayor, y por qué se comentan tanto cuando sucede al contrario


“Nunca me iría con chicas jóvenes. Cuando lo veo en otros amigos míos, me parece un poco ridículo. A mí me encantan las mujeres de mi edad”, dijo Ernesto Sevilla, de 47 años, en el podcast Moderneces. Raquel Córcoles, conocida como Moderna de Pueblo y conductora del programa, tildó de “increíbles” sus declaraciones. “Me parece motivo de orgullo que hombres de referencia digan que les parece ridículo salir con chicas mucho más jóvenes, porque deslegitima un poco algo que sigue siendo habitual (y más en hombres famosos)”, reflexionó después Córcoles.
“Hay una ecuación: la mitad de tu edad más siete. Ese es el límite de lo aceptable, y para que quede claro, esto solo aplica a mujeres adultas. Por debajo de esa cifra, ya lo sabes. Tu estómago ya lo sabe. Por eso estás haciendo los cálculos. Ahí tienes tu punto de partida”, escribe Kelly Oxford en una columna llamada La verdad sobre salir con mujeres más jóvenes. “Si te pareces a su padre, no lo hagas”, advierte. “Si es menor que tus hijos adultos, nunca te perdonarán que te acuestes con su compañera de clase. Lo mismo ocurre si tiene la misma edad que tus hijos. Y tampoco salgas con ella si se ríe de tus referencias como tú te ríes de tus padres: con cariño, sin comprender, sin tener ni idea de por qué importa”, señala.
La cultura popular está repleta de ejemplos de hombres que salen con mujeres mucho más jóvenes. En España es Risto Mejide posiblemente uno de los ejemplos más conocidos, mientras que en Hollywood el caso de Leonardo DiCaprio suele ser el depositario de decenas de bromas en galas de premios sobre la diferencia de edad entre él y sus novias. Sin embargo, el caso contrario es casi siempre la excepción, la curiosida que se resalta en la prensa. Por ejemplo, Emmanuel Macron y Brigitte Trogneux (ella es 24 años mayor). O Aaron Taylor-Johnson y Sam Taylor-Johnson (la artista y directora es 23 años mayor que el actor, que además se puso el apellido de ella). O Hugh Jackman y Deborra-Lee Furness (ella es 13 años mayor que él).
La heroicidad del hombre
La psicóloga María Bilbao explica que la masculinidad está construida de manera férrea. “Hay un trato muy condescendiente con los varones en la sociedad: cualquier pequeño avance que hacen para flexibilizar o derribar el patriarcado se aplaude como si fuera una heroicidad y se les premia mucho más que a las mujeres. Es una buena noticia que empiecen a dirigir su deseo heterosexual dentro de relaciones más equitativas, al menos, de forma mas realista y equilibrada”, dice la doctora en Estudios Feministas y de Género por la Universidad Complutense de Madrid.

Elisabeth G. Iborra, autora de Yo no me caso con nadie (RBA Libros, 2026), explica que lo que más le interesa del hombre que valora a las mujeres de su edad es que está renunciando a un privilegio que el sistema le ofrece en bandeja. “No hay suficientes hombres maduros para todas las mujeres maduras, como bien apuntaba Antoni Bolinches. Así que cuando aparece uno que no solo no se aprovecha de esa escasez, sino que encima lo celebra, merece reconocimiento. No para ponerle una medalla por hacer lo mínimo, pero sí para señalarlo como el modelo hacia donde tienen que avanzar si queremos relaciones de verdad entre iguales”,
Por su parte Rocío Gallego, psicóloga y miembro de la plataforma Doctoralia, considera que ese tipo de declaraciones cuestionan un guion cultural extendido: la idea de que, si un hombre puede, elegirá a una mujer más joven. “Cuando alguien expresa que disfruta estando con personas de su misma edad, mucha gente lo interpreta como una forma de poner el foco en otros aspectos, como la afinidad, la experiencia compartida o el hecho de estar en un momento vital similar. Las relaciones entre personas que están en momentos parecidos de la vida suelen tener algo muy valioso, que es la sensación de caminar más o menos al mismo ritmo. No se trata de idealizar una opción concreta, sino de recordar que la atracción y el vínculo pueden construirse desde muchos lugares: la complicidad, la admiración mutua, la historia compartida o la forma en que dos personas se acompañan en una misma etapa de la vida”.
¿Por qué hay hombres que, por norma, salen siempre con mujeres más jóvenes? La psicóloga Olga Barroso Braojos considera que algunos hombres que reducen el valor de las mujeres a su atractivo físico y a las ventajas que ofrece pensar que son dóciles, obedientes y entregadas. “Las definen, de manera extrema, con los mandatos machistas y patriarcales. Nuestra historia occidental se construye, desde sus inicios, valuando a los hombres y devaluando a las mujeres. Dictaminando que los hombres son los dotados para tomar decisiones, ser expertos y crear el mundo. Y las mujeres son los individuos que carecen de todos estos atributos, o que los poseen muy pobremente, por lo que les corresponde y les realiza estar al servicio y para el cuidado de los hombres”, asegura.
Egos y pegatinas de caducidad
La autora de Rupturas. Relaciones entre hombres y mujeres en el patriarcado (Shackleton Books, 2026) señala que estos hombres no podrán tener interés en las mujeres por atributos que no creen que tengan. “No se podrán enamorar, no podrán desearlas por un valor que no ven en ellas y que piensan que no pueden encontrar en ellas. De este modo, ¿qué les puede gustar de las mujeres? ¿Qué les puede atraer y enamorar? Su físico y su subordinación. Y si su único valor es su físico, elegirán a las más jóvenes porque poseen aquello a lo que la sociedad machista más valor le ha conferido”.

Elisabeth G. Iborra achaca a este tipo de hombres un síndrome. “Son los que a los 40 o 50 años se matan a hacer triatlones para sentir que están en el mercado. Salir con alguien joven también es una forma de validación externa, de espejo que les devuelve una imagen de sí mismos que el tiempo les está quitando. Lo que llamo, sin piedad, el síndrome del ego con pegatina de caducidad”, bromea. “Los expertos coinciden en que los hombres que han evolucionado son los que han tenido cerca mujeres con carácter, que les han obligado a crecer. El que huye sistemáticamente de eso hacia mujeres más jóvenes está, en el fondo, huyendo de su propia realidad”. Bilbao considera que en las relaciones con una marcada diferencia de edad hay cierta necesidad de mantener un vínculo jerarquizado en el que se construye una relación asimétrica de poder a causa de la edad, la experiencia, y en muchas ocasiones, el estatus socioeconómico.
Mientras esto ocurre en la calle, en el porno la búsqueda de vídeos donde aparecen mujeres “maduras” teniendo relaciones con hombres más jóvenes no deja de subir: términos como “hot milf”, “cougar”, “gilf” o “50 plus” han subido en 2025 un 77%, 83%, 129% y 105%, respectivamente, según el estudio de tendencias de Pornhub de 2025. Pero estos vídeos perpetúan una fantasía (mujer madura, sexualmente insaciable y con un físico muy concreto), más que reflejar una querencia por relaciones maduras y emocionales que se puedan trasladar de la fantasía a la realidad.
En Dataclismo. Amor, sexo, raza e identidad; lo que nuestra vida online cuenta de nosotros (Aguilar, 2016), Christian Rudder habla de la ley de Wooderson, que explica cómo los hombres envejecen mientras que sus preferencias por mujeres más jóvenes permanecen constantes. “En un sentido matemático, la edad de un hombre y sus objetivos sexuales son variables independientes: la primera cambia, mientras que los segundos nunca”, escribe. “Si pudieras hacer lo mismo con la típica mujer de 20 años verías una historia muy distinta. Con los años, también ella iría perdiendo hombres de su reserva a causa del matrimonio, pero además perdería opciones debido al propio paso del tiempo: a medida que pasasen los años, irían quedando cada vez menos hombres solteros que la encontrasen atractiva. Su grupo de posibles citas es como una lata con dos agujeros: se vacía el doble de rápido”, señala el cofundador de la plataforma OKCupid.

Barroso Braojos dice al respecto: “Cuando los hombres pierden su atractivo físico de juventud siguen siendo considerados atractivos por su inteligencia, liderazgo y solvencia. Esto hace que un hombre de 50 años pueda resultar una opción atractiva e interesante como pareja para mujeres de entre 20 y 60 años, mientras que una mujer de 50 años no va a ser frecuentemente considerada atractiva por hombres más jóvenes, sino solo por los de su rango de edad”.
Lo llamativo es que cuando Raquel Córcoles subió el vídeo en el que Sevilla da las declaraciones con las que comienza este tema, al alabar sus palabras, un increíble porcentaje de los hombres que dejaron comentarios le acusaron de abogar por un “feminismo edadista”. “Pero cuando es una mujer como Madonna o Shakira, son mujeres empoderadas y olé sus ovarios”, dice uno. “Típico comentario para contentar a amargadas feministas de mediana edad”, asegura otro.
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