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Nicola Coughlan, actriz de ‘Los Bridgerton’, se niega a ser la imagen del ‘body positive’: “Muchas cosas me apasionan, pero esta no”

“Es muy difícil cuando trabajas en algo durante meses y luego todo se reduce a tu apariencia”, se ha sincerado quien da vida Penelope Featherington en una entrevista con la revista ‘Elle’

Nicola Coughlan en los BAFTA, el 11 de mayo de 2025, en Londres.Tim Whitby/BAFTA (Getty Images for BAFTA)

Hay ciertos rasgos de Penelope Featherington, uno de los personajes principales de Los Bridgerton, que Nicola Coughlan (Galway, Irlanda, 39 años) no necesita interpretar porque forman parte de su día a día en la vida real: las críticas a su cuerpo. La actriz no quiere que se le juzgue ni se la conozca por su apariencia corporal, sino que quiere ser reconocida, al igual que el resto de los actores, por su trabajo. Por ese motivo no está interesada en ser la imagen y la voz del body positive, el movimiento que desafía los estándares de belleza y busca visibilizar todo tipo de cuerpos. “Lo que a veces digo y que molesta a la gente es que no me interesa la positividad corporal. De niña, nunca pensé en eso. No miraba a los actores ni pensaba en sus cuerpos. Así que, la verdad, me da igual”, ha asegurado en una entrevista reciente con la revista Elle. “Hay muchas cosas que me apasionan, pero esta no es una de ellas... Eso es cosa de otros”.

La actriz irlandesa empezó a actuar desde los 9 años, pero no fue hasta los 30 que alcanzó el reconocimiento por su interpretación como de las protagonistas adolescentes en Derry Girls. Desde entonces, ha tenido que lidiar con las críticas a su físico. Ya en 2024, recibió una ola de comentarios negativos tras grabar escenas de desnudos en la tercera temporada de Los Bridgerton, en la que protagonizaba la trama principal. “Lo que fue realmente bizarro fue que, cuando estaba rodando esa serie, hacía mucho ejercicio porque sabía que tenía que hacerlo, así que había perdido bastante peso; probablemente era una talla 10 y uno de los corsés era una talla 8. Y luego la gente solo hablaba de que yo era de talla grande y yo pensaba: ‘¿Qué tan jodidos estamos para que yo sea la mujer más grande que quieres ver en pantalla?”, reflexiona la intérprete en la entrevista.

Los comentarios y opiniones no solicitadas sobre su cuerpo la persiguen dentro y fuera del set de grabación. “Recuerdo que una vez una chica muy borracha me habló en un baño y me dijo: ‘Me encantó [Bridgerton] por tu cuerpo’. Y empezó a hablar de mi cuerpo, y yo estaba como: ‘Me quiero morir. Odio tanto esto…’. Es muy difícil cuando trabajas en algo durante meses y meses de tu vida, no ves a tu familia, te dedicas en cuerpo y alma y luego todo se reduce a tu apariencia… es jodidamente aburrido”.

En 2022, ya intentaba poner un alto a estos comentarios y en su cuenta de Instagram, en la que acumula 6,2 millones de seguidores, pidió que se abstuvieran de comentar sobre su apariencia: “Si tienes una opinión sobre mi cuerpo, por favor, no la compartas conmigo. Es realmente difícil soportar el peso de miles de opiniones sobre cómo te ves que se envían directamente a ti todos los días. Si tienes una opinión sobre mí, está bien, entiendo que estoy en la televisión y que la gente tendrá cosas que pensar y decir, pero te ruego que no me lo envíes directamente”.

Aunque a Nicola Coughlan no le interesa ser una defensora pública del body positive, la actriz alza la voz por causas humanitarias. “No soy de las que busca líos, de hecho, evito el conflicto siempre que puedo, pero hay momentos donde digo: ‘Un momento...”, dice a Elle sobre las injusticias. En 2024, fue nombrada como una de las líderes de la nueva generación por la revista Time por su labor recaudando millones para causas como el Fondo de Ayuda Infantil de Palestina. Y en 2025, lanzó una recaudación de fondos para la organización benéfica dirigida por personas transgénero Not A Phase y se comprometió a igualar cualquier donación hasta 10.000 libras, después del fallo del Tribunal Supremo del Reino Unido sobre la definición legal de que una mujer se basa únicamente en el sexo biológico. “Estaba en Twitter en la era de cuando todo el mundo opinaba en todas partes. Yo era una de esas personas, pero luego llegué a un punto en el que estaba como: ‘Todos estamos gritando opiniones y no está haciendo nada efectivo”, relata a la revista. “No soy política, pero puedo recaudar fondos humanitarios”.

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