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“La recuperación es un proceso que dura toda la vida”: la actriz Natasha Lyonne se sincera sobre su recaída en las drogas

La intérprete, que a principios de enero acudía a los Globos de Oro como nominada por su papel en ‘Poker Face’, ha contado en la red social X que continúa su proceso de recuperación y lanza un mensaje de esperanza: “No abandonéis antes del milagro”

Natasha Lyonne Globos Oro 2026

Natasha Lyonne (Nueva York, 46 años) tiene esa voz desgarrada que —junto a su leonina melena de color fuego— la hace reconocible en cualquier pantalla. La actriz, tan neoyorquina que con 16 años ya trabajó para Woody Allen en Todos dicen I Love You, ha pasado de ser una secundaria de primera (como demostró en Orange Is The New Black) a brillar como protagonista en series como la actual Poker Face. Por desgracia, no todo ha sido glamuroso en su vida, como ella misma se encargaba de recordar este 24 de enero en una publicación en su cuenta de X, en la que confesaba haber recaído en sus adicciones: “Hice pública mi recaída y habrá más”, decía en un primer tuit.

La declaración llegaba solo unos días después de la última gala de los Globos de Oro, a la que Lyonne acudió el 11 de enero como nominada a mejor actriz principal en la mencionada serie de SkyShowtime, sonriente y con un elegante vestido blanco bordado. En un tuit que matiza su revelación en X, la actriz continuaba: “La recuperación es un proceso que dura toda la vida”. En su caso, un problema de drogas con el que lidia desde principios de los dos mil.

En el año 2006, al mismo tiempo que Lyonne triunfaba como una de las estrellas más cool junto a su amiguísima Chloë Sevigny, ingresaba en un centro de rehabilitación para tratar su adicción a la heroína y otras sustancias, que le había causado algún problema con la ley. En el segundo tuit, donde ya acumula cientos de comentarios y 5.000 likes, la intérprete de American Pie continuaba escribiendo: “Si hay alguien ahí fuera luchando, que recuerde que no está solo”, y agradecía todo el amor que ella misma recibe en estas situaciones difíciles, asegurando que seguirá luchando por “el pequeño Bambo”, en referencia a su próximo papel como la jugadora de hockey Sophie Bambo Braverman, un proyecto que ha escrito y que tiene previsto dirigir.

La publicación continúa como una especie de exorcismo en el que la intérprete también quiere animar a quien la lee: “Sean sinceros, amigos. Enfermos como nuestros secretos. Si nadie te lo ha dicho hoy, te quiero. No importa lo bajo que hayamos caído, veremos cómo nuestra experiencia puede ayudar a otros. Sigan adelante, chicos. No abandonen antes del milagro. Tapicen su mente con amor. El resto es ruido y tonterías”.

Lyonne ha hablado con franqueza sobre su adicción en ocasiones anteriores, como cuando en 2012 ―año en el que se sometió a una cirugía a corazón abierto para corregir el daño derivado de una grave infección cardíaca― recordó así el momento más peligroso de su adicción, en 2006, en Entertainment Weekly: “Caer en una espiral de adicción es realmente aterrador”. “Es raro hablar de eso. Estaba prácticamente muerta. Mucha gente no regresa. Eso me hace sentir cautelosa y cohibida. No quisiera sentirme orgullosa. La gente me apoyó y me ayudó para salir adelante por mis propios medios”, continuó explicando en aquella entrevista.

Más tarde, en 2017, habló con The Guardian, donde aseguró no tener reparos para conversar abiertamente sobre su experiencia con la adicción: “Soy tan abierta que no tengo problemas para hablar de ello y expresarme con libertad, pero en cierto modo ya he dicho lo que tenía que decir”. La actriz, que unos años después interpretaría a la excesiva e inteligente Nadia Vulvokov en la serie de Netflix Russian Doll“es personal, pero no autobiográfica”, llegó a confesar― añadió al periódico británico: “La verdad es que detrás de la adicción hay sentimientos que muchos de nosotros tenemos y que no desaparecen”.

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