El sueño cumplido de Teyana Taylor, la Barbie de Harlem que llevaba dentro a Perfidia Beverly Hills
A los 15 años le enseñaba coreografías a Beyoncé, y tras décadas haciendo carrera en la industria del entretenimiento ahora disfruta del éxito como la guerrillera que Hollywood admira y una firme candidata al Oscar por ‘Una batalla tras otra’


Teyana Taylor (Nueva York, 35 años) está viviendo un sueño. Sus 40 minutos de interpretación como la guerrillera Perfidia Beverly Hills en la película Una batalla tras otra le han supuesto, de momento, una nominación al Critics Choice Awards (que se llevó Amy Madigan) y el Globo de Oro a mejor actriz de reparto en la gala del pasado 11 de enero. Con su nombre sonando para llevarse el Oscar en la misma categoría en marzo, ella se deja querer por la crítica y por la prensa. “Teyana Taylor toma el control”, titulaba The Hollywood Reporter (THR) en noviembre; “La veterana estrella, en su año de consagración”, abre Vanity Fair su reciente entrevista con la actriz.
Mientras, las redes se llenan de comentarios sobre sus estilismos —sin ir muy lejos, su última alfombra roja, con vestido de Schiaparelli y tanga de diamantes— y sus reivindicaciones, como la del discurso de aceptación del Globo de Oro, que dedicó “a mis hermanas morenas y a las niñas morenas que nos están viendo esta noche”. A ellas, les recordó: “Nuestra dulzura no es un lastre, nuestra profundidad no es excesiva, nuestra luz no necesita permiso para brillar”.
Taylor no ha necesitado permiso, pero sí tiempo para llegar donde quería. En 2007, protagonizó su propio My Super Sweet 16, el programa de telerrealidad de la MTV que durante años documentó las fantasías de adolescentes estadounidenses. En su capítulo, llegaba a su fiesta de cumpleaños en Nueva York dentro de una caja de Barbie de su tamaño que portaban cuatro hombres musculados, sin camiseta. Al salir, bailaba rodeada de una multitud enloquecida, hasta que llegaban la gigantesca tarta y los regalos —una bicicleta urbana y un Range Rover—.
Pero incluso antes de la fiesta televisada, Taylor era, como explicó a THR, “famosa en su barrio”, Harlem, y se relacionaba con personajes de nivel de la industria del entretenimiento: el rapero y productor Pharrell Williams —que estuvo en ese cumpleaños— se había fijado en su arte para bailar y cantar y le había hecho un contrato; y la mismísima Beyoncé la había elegido a ella, de entre todas las chicas que en el año 2006 se sabían de memoria los movimientos del Chicken Noodle Soup, para que le enseñara los pasos virales del vídeo de DJ Webstar y el rapero Young B.

En una entrevista hace dos años, le contaba a Jimmy Kimmel en su programa cómo había sido aquel momento: “Ella [Beyoncé] quería aprenderse la coreo de Chicken Noodle Soup, un baile muy famoso de Harlem, y me llamó para que se la enseñara. Yo tenía 15 años, salté de mi cama, cogí mi patinete y fui para allá. Solo me había pedido una cosa, pero cuando llegué allí le enseñé muchas más. Me acabó metiendo en un videoclip de Jay Z. Él, al principio, me puso a prueba, pero yo era joven y no me acobardé, le conté todo lo que sabía hacer y acabó creyendo que era una superestrella”. El resultado de aquella clase magistral de baile fue Taylor ejerciendo como coreógrafa del videoclip del tema Ring the Alarm, de Beyoncé.
Durante años, talento y contactos siguieron su curso. Ya en 2016, pasó del sello discográfico de Williams, Star Trak, a la compañía fundada por Kanye West, GOOD Music. Para su nuevo jefe, que a pesar de las polémicas aún es su amigo —“No tengo por qué estar de acuerdo con todo lo que hace o dice, pero no voy a abandonarlo”, confesaba este enero a Vogue, refiriéndose al perfil controvertido del rapero y ex de Kim Kardashian—, protagonizó el videoclip de la canción Fade. La coreografía, tres minutos 40 segundos hipnóticos de Taylor bailando en top y tanga deportivos, fue considerada la mejor en los premios MTV Video Music Awards de 2017. A partir de entonces, su nombre se consolidó en Estados Unidos como una habitual de ceremonias musicales y su físico, atlético y definido, como un caramelo para las marcas deportivas.

En sus relaciones personales, en cambio, Taylor ha dado algún que otro traspié. No estuvo muy ágil tras su ruptura con el jugador de la NBA Brandon Jennings en 2014, con quien mantuvo una relación durante tres años. El deportista fue su primer romance público y su “primer amor”, como dijo en el programa The Breakfast Club poco después de dejarlo por una infidelidad de él con una amiga de ella, que acabó en acusaciones cruzadas. Un par de años después, en 2016, se casó en secreto con el jugador de baloncesto de los Cleveland Cavaliers Iman Shumpert, con quien tiene dos hijos, Rue Rose, de 5 años, y Junie, de 10. En 2021, la pareja decidió exponer públicamente su matrimonio, como ya ocurrió en su 16º cumpleaños, en un reality de una temporada, We Got Love: Teyana & Iman. Dos años después, en 2023, llegó el divorció, feo y también público, y del que, ahora sí, parece haber aprendido algo: “Cuando la gente sabe que eres sensible a una cosa, te pinchan y pinchan y pinchan y pinchan. Quiero tener cuidado con mis palabras porque parece que cada vez que digo algo, se malinterpreta”, explicó en su conversación con THR.

Sus notorios desencuentros sentimentales coincidieron con una carrera como cantante que no acababa de despegar y que le llevó a retirarse de la música en 2020, tras cuatro álbumes en su discografía. Pero esas desgracias amorosas le sirvieron para regresar cinco años después, cuando publicó Escape Room (2025), un disco acompañado de contenido visual que, además de para canalizar el divorcio de Shumpert, le sirvió para curarse el corazón con el actor inglés Aaron Pierre, con quien comparte metraje en las escenas que, por cierto, ella misma dirige. Más allá de lo personal, este trabajo le valió el año pasado su primera nominación a los Grammy, en la categoría de mejor álbum de R&B.
Pero, sin duda, el cine ha sido el gran catalizador de la Teyana Taylor actual, la que asoma las uñas detrás de Perfidia Beverly Hills y que ha alcanzado la fama tal y como ella la soñaba. El estirón final lo dio en el año 2023, con la película independiente Mil uno, de la directora estadounidense A.V. Rockwell, que supo ver en sus poses exageradas y su voz rota una capacidad interpretativa con muchos matices. En este papel, como en el de Una batalla tras otra, la maternidad atraviesa a Taylor, quien la defiende delante y detrás de las cámaras: “No recibimos la misma compasión que los demás. No recibimos la misma indulgencia que los demás. Todo el mundo da por sentado que estamos bien”, explica en la entrevista con Vanity Fair, refiriéndose a las mujeres y a la depresión posparto, como la que sufre su personaje en la última película.
Sin saber qué pasará en la ceremonia de los Oscar del 16 de marzo, Taylor es la favorita de muchos. “Lo que es obvio en Teyana es lo que la hace grande: su pasión, su espíritu y su arrogancia”, afirma el director de Una batalla tras otra, Paul Thomas Anderson, en Vanity Fair. “Lo que no es tan obvio —continúa— es lo que la hace especial: es tierna, vulnerable y extremadamente inteligente. No te dejes engañar por su destreza; es una amenaza silenciosa más que una persona ruidosa”, advierte.
En la portada de la mencionada revista, la intérprete posa como una Estatua de la Libertad con el vestido manchado y una antorcha en la mano, junto al titular “Teyana Taylor enciende el camino”. El pasado 14 de enero, invitada al show de Jimmy Fallon, comentaba la fotografía junto al presentador: “Es algo así como cerrar un círculo, sobre todo como neoyorquina. Estuve muy emocionada durante la sesión de fotos. Tenía que parar y decirme a mí misma: ‘Está ocurriendo de verdad”. Mientras lo cuenta, cuesta reconocer a la Barbie que salía de aquella caja gigante en 2007, pero la emoción es la misma.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Sobre la firma































































