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Buenos caldos y cremas envasadas para cenar caliente cuando no te da la vida

De pollo, de verduras, especiados, refrigerados, cocidos a la leña y hasta liofilizados: estos preparados son el aliado perfecto para una cena de cuchara si no tienes tiempo para cocinar

Cocinar en casa una crema con tus hortalizas favoritas asadas, o un sabroso caldo de pollo o verduras a fuego lento siempre será la opción número uno del equipo Comidista; que para eso nos dedicamos a este tinglado. Pero para esos días en los que no tienes reservas en el congelador, el tiempo no da –o simplemente no te apetece, que la pereza también es un derecho–, está bien tener alternativas dignas a mano para cenar sabroso y calentito (comer también se puede, pero es más bien de noche cuando andamos con el cansancio alto y la guardia baja).

Para esos días en los que picar verduras, dorar huesos y esperar a que se transfieran los sabores suena a ciencia ficción, están los buenos caldos y cremas envasadas. Por eso hemos pedido al equipo comidista –y otros allegados con criterio– que nos recomienden los que se han ganado a pulso un lugar en su despensa o buscan en la nevera del supermercado. Como decía el gran Chiquito de la Calzada, “una mala tarde la tiene cualquiera”, y si es el caso mejor que al llegar al calor del hogar tengamos algo rico en lo que meter la cuchara.

Crema de puerros eco de Supermercados Veritas

Una buena crema de verduras de supermercado tiene que ser honesta, y la de puerros ecológica de Supermercados Veritas (490 mililitros, 2,89 euros) es un buen ejemplo. “No soy de comprar sopas en general, más bien las hago yo: las típicas que metes todo en la olla, condimentas a gusto, chup chup y listo”, arranca la periodista Daniela Santos. Cuando no le dan las horas del día, Santos apuesta por la crema ecológica de puerros del supermercado Veritas. “Es ligera, con el punto de sal correctísimo, y sabor a puerro de verdad; además, según su etiqueta los ingredientes son los que uno pondría en la sopa en casa: puerros, patata, cebolla, sal, aceite de oliva y agua”. A favor de los productos que en lugar de tirar de potenciadores o aromas artificiales se centran en la materia prima bien tratada.

Caldos y cremas de Jordi Vilà

Los caldos y cremas del chef Jordi Vilà –al frente de los restaurantes Alkimia (con una estrella Michelin y tres Soles Repsol) y Alkostat, entre otras muchas cosas–, que puedes encontrar en Petra Mora, muestran cómo un chef puede pasarse al formato envasado sin perder su esencia. “El caldo de verduras es estupendo, potente y con sabores naturales, y las cremas, como la de calabaza, están muy bien logradas, con una textura muy suave”, dice el gastrónomo compostelano y colaborador comidister Jorge Guitián. El caldo de verduras con cebolla caramelizada de 960 mililitros cuesta 5,40 euros; el de pollo de payés, gallina, ternera, jamón y verduras, 10,50. Las cremas varían entre los 5,85 de medio litro en las variedades thai, de verdura o calabaza a los 7,70 de una vichyssoise a base de puerro, calabacín, patata monalisa, nata, mantequilla, caldo de pollo y sal. Ni más, ni menos.

Crema de alcachofa de Ametller Origen

“Mi necesidad de alcachofas en invierno no se sacia fácilmente, y cuando no me apetece liarme a limpiarlas y cocinarlas, la persona profundamente vaga que llevo dentro encuentra consuelo en esta crema de Ametller Origen”, confiesa Mikel López Iturriaga, AKA el jefe de todo esto. Tiene un 35% de dicha verdura, más algunos compañeros de viaje que le acompañan muy bien (puerro, cebolla y, sí, nata) y cuesta 2,99 euros los 485 mililitros. “Como casi todas las cremas de la marca, tiende a la suavidad para todos los públicos, pero se anima fácilmente con una pizca de sal y pimienta, un chorramen de aceite de oliva y cualquier cosa crujiente –picatostes, frutos secos– que haya por la cocina”, apunta el Comidista mayor. Aprovecho para reclamar que vuelvan sus caldos para ramen de pollo con verduras shiitake y atún Balfegó y dashi, que me apañaron más de un antojo sopero a principios del invierno.

Caldo de gallina y pollo de campo de Sertina

Raquel Castillo, también periodista en medios como 7Canibales o Hule y Mantel recurre al caldo de pollo y gallina de campo de Sertina cuando no puede prepararlo casero. “Tiene mucha calidad, se nota la gelatina, es suave y tiene un sabor estupendo. Sirve tanto para preparar una sopa de fideos, o de picadillo, como caldo básico para añadir a distintas preparaciones, desde un arroz a una menestra, un guiso o cualquier plato que requiera un elemento líquido añadido, al que da un plus de sabor”, comenta. Lo preparan con la gallina de campo y el pollo campero que le da nombre –además de verduras–, cocidos durante muchas horas (10, concretamente). Los 950 gramos cuestan 6,90 euros, y aseguran tener la proporción más alta de ave del mercado.

Caldo de verduras de Agrofresc

Mikel López Iturriaga convive con “un pequeño drama del primer mundo con los caldos de verduras envasados”: unos le resultan demasiado sosos y aguachirris, y otros, “demasiado invasivos para cocinar con ellos sin que tengan demasiado protagonismo o se noten en exceso algunos ingredientes (hola, apio)”, matiza. “El de Agrofresc, una empresa familiar de Sallent (Barcelona) especializada en lácteos pero que también elabora otros productos, tiene un equilibrio bastante bueno, y no cae ni en la insipidez ni en el divismo”. Un buen fondo de despensa a partir de 3,40 euros el litro en tiendas físicas y online.

Cremas de La Huerta de Don Simón

“Normalmente tiro a lo sencillo: lo que haya en el súper cercano; lo malo de estas cremas es que la mayoría suelen ser puro aguachirri y deberían llamarse zumos: un insulto” revela la comidister, guionista y presentadora Helen Santiago, gritando a las nubes como el abuelo Simpson. “Las que solventan un poco eso, y más he tomado en lo que va de temporada invernal son las de La Huerta de Don Simón: no te cambian la vida, pero son sabrosas”, reconoce. En formato refrigerado; listas para calentar y comer, sin ingredientes ignotos y en cuatro sabores: alcachofas, calabacín, espárragos y verduras variadas, a partir de 1,60 euros el envase de 300 mililitros.

Caldos a leña de El Paeller

Hay productos que nacen de la obsesión por hacer las cosas bien, y los caldos de El Paeller son uno de ellos. “Creo honestamente que las sopas, cremas o caldos han de dejar pasar el tamiz del tiempo sobre ellas”, dictamina Ferran Salas, director de Habanero Magazine. “No te digo que, para lograr un resultado óptimo, deba encargarse de realizar semejante labor titánica una monja nonagenaria con glaucoma de las Oblatas de Cristo Sacerdote, pero lo cierto es que una sopa casera es infinitamente superior a cualquier crema o sopa llamémosle industrial”. Dicho esto; como buen valenciano nos recomienda un caldo que se puede emplear como fondo para arroces, pucheros o fideos.

“Hay casos excepcionales como el de El Paeller, donde el cariño y cuidado y un hacer casi obsesivo logran dar con un resultado tan artesanal que sería difícil descifrar su naturaleza industrial”, asegura Salas. Hechos en un obrador en Chiva (Valencia) por Rafa Margós, con 30 años de experiencia haciendo paellas en Las Bairetas, sus caldos se cocinan exclusivamente con leña e ingredientes 100% naturales. Hace poco han comercializado junto con Juanjo López de La Tasquita un caldo de putxero que, nos asegura el director de Habanero, “está espectacular”. Los precios y formatos oscilan desde los 5,90 el litro el caldo de verdura o pollo gourmet (6,90 el de marisco y morralla) hasta los 47,50 las seis botellas de 950 mililitros de fondo de buey con salmorreta. En el mismo formato de seis, por 25,40 euros encontramos uno de cocido o el que lleva sofrito ya incluido.

Crema de calabaza Alvalle

Investigando en las neveras del super para escribir este artículo encontré esta crema de Alvalle, una marca que en mi cabeza tengo almacenada en la carpeta “básicos que funcionan y encuentras fácilmente en todas partes” (así que me la llevé para probar). Con un 74% de hortalizas y la calabaza como protagonista, tiene una textura gustosa, con un puntito final especiado y además es bastante saciante. El aceite de oliva es la única grasa que contiene; así que es apta para veganos, intolerantes a la lactosa y alérgicos a la proteína de vaca. A partir de 2,89 euros la botella de 600 mililitros.

Caldo de verdura ecológica de Conservas Pedro Luis

Vamos con otro de los envasados a los que recurre ocasionalmente Jorge Guitián. “El caldo de verdura ecológica de la marca Pedro Luis me parece muy logrado, de sabores limpios y ligeros; me gusta mucho”. Una conservera que desde 1988 trabaja con verduras y legumbres navarras –tomates en diferentes formatos, acelgas, alcachofa, espárragos, borraja o alubias de variedad arrocina o canela– en la que también cocinan caldo de pollo, carne, pescado y marisco o cremas variadas. El que recomienda Guitián cuesta a partir de 3,85 euros los 725 mililitros en diferentes supermercados y tiendas online.

Cremas de verduras de Santa Teresa Gourmet

Las cremas de Santa Teresa Gourmet son la segunda recomendación de Helen Santiago, que las encuenta “bastante decentes en cremosidad y sabor” que para ella son los pilares en los que se debe sostener una crema que merezca ese nombre (y tiene todo el sentido). “Recuerdo que la de alcachofa la compré en varias ocasiones, pero su catálogo promete”, apunta. La de alcachofa es efectivamente uno de sus puntos fuertes; la de grelos una apuesta curiosa que recomiendo probar si encuentras –lleva un 41% de esta verdura– y la de setas tampoco está nada mal. Las venden en su web por 8,75 euros los tres envases de 400 gramos, y también se encuentran por unidad en grandes superfícies.

Sopa de la Suegra

“Tirando de topicazo machista de nuestra Españita, el nombre no significa que tu suegra quiera quitarte de delante con unos sorbitos de un caldo con su bien de condimento de lejía, no”, aclara nuestro colaborador astur Rubén Galdón: La Suegra es una marca cántabra que comercializa unas muy buenas conservas entre las que también destacan los cocidos montañés o lebaniego, garbanzos con callos y alubias con chorizo. “Su caldo sabe a hogar, quizás ayude el que no tenga ni colorantes ni conservantes; con unos cuantos garbanzos flotando, lo mismo te soluciona una noche fría de invierno que te ayuda a mitigar los efectos del resfriado. Un must en mi despensa”, asegura. Cuesta 4,20 euros el tarro de 720 gramos en la tienda de la misma conservera (por cuestiones logísticas, la venden en múltiplos de seis).

Crema de pollo asado con verduras Aneto

Equilibrada, entra fácil gracias al reconocible sabor del pollo asado y tiene de fondo el clásico caldo de Aneto. No hace falta añadirle nada para que funcione; calientas, sirves y comes. Aunque un huevo pasado por agua encima no solo le viene bien, sino que te apaña una cena caliente y más que decente en muy poco tiempo. Un poco de queso fresco desmigado y tallo de cebolleta picado hacen la misma función. A la venta por 3,85 euros el brick de medio litro en su propia web, también en supermercados.

Cremas de Dehesa El Milagro

Raquel Castillo probó por motivos laborales las cremas de Dehesa El Milagro y le gustaron tanto que repitió en más de una ocasión. “Son ecológicas, están muy suaves, no tienen conservantes y se nota perfectamente la calidad del producto”, asegura. Además, algunas incorporan curry, jengibre e ingredientes similares, que les dan un toque especial. Para tomarlas recomienda “simplemente calentar y servir tal cual, o añadiendo un chorrito de aceite de oliva virgen extra o unas semillas, por tunearlas un poco, pero no les hace falta”. Si lees esto en verano –o tienes buena memoria–, Castillo nos chiva que los gazpachos también están estupendos. Tomamos nota. Las cremas cuestan a partir de 4,75 euros los 520 gramos en su tienda online (las frías, cuando llegue la temporada, a partir de 4,15).

Caldos y fondos liofilizados Mi Caldo

Los caldos de Mi Caldo empiezan como los harías en casa: ingredientes reconocibles, tiempo y paciencia; la diferencia es que llevan muy poca sal –para que seas tú quien decida cuándo y cuánta poner, según el uso que quieras darles– y después los liofilizan, eliminando el agua y el altísimo porcentaje de volumen que ocupa sin afectar al sabor ni los aromas. El resultado es un caldo o fondo intenso, que se regenera después de hervir un par de minutos. Los hacen de pollo, ternera y vaca, pescado o marisco –el de gamba roja y carabineros es una locura–, huesos o verduras, algunos tostados. Funcionan para tomarte una taza calentita tal cual, en sopas o arroces (hay con sofrito incluido), o potenciar el sabor de una salsa. Además, se venden en distintos tamaños, lo que permite tenerlos en la despensa desde raciones pequeñas de 60 gramos a partir de 8,90 euros –los de marisco son bastante más caros, pero a no ser que críes langosta en el patio, también lo es hacerlos en casa– de los que salen unos 2,5 litros, hasta formatos de un kilo para hostelería, todo en su tienda online.

¿Tienes alguna crema, caldo o sopa envasada salvacenas para recomendar? Déjala en los comentarios y seguro que algún alma descarriada te lo agradece, que todavía queda invierno por delante.

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Sobre la firma

Mònica Escudero
Editora y coordinadora de equipo en El Comidista, web gastronómica en la que publica desde 2013 recetas y artículos para hacerte más fáciles las comidas diarias. También escribe, cocina y pone la mesa en El País Semanal, es profesora de máster en Barcelona Culinary Hub y se encarga de estrategias de comunicación y SEO en la cooperativa BitLab.
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