Tortitas de espinaca y queso, el plato para comer verduras sin enterarse
Esta especialidad mexicana es perfecta para los que recelan de los vegetales, y sirve igual como aperitivo que como cena ligera

Doradas y crujientes por fuera, jugosas por dentro y con un toquecillo de queso fundido, las tortitas de espinacas son nuestra nueva forma favorita de comer esta verdura. Incluso los más reticentes al mundo vegetal pueden caer rendidos a sus encantos, y las recomendamos con entusiasmo a todo el que quiera introducir ese tipo de alimento en las dietas de niños y adultos carnívoros: son divertidas y se comen sin sentir.
Por si fuera poco, esta especialidad mexicana se prepara en un pispás, y funciona igual de bien con espinacas frescas que con congeladas. Acompañadas de una ensalada, son el plato único perfecto para una cena entre semana, pero también se pueden tomar como aperitivo. En la fórmula clásica mexicana se sirven con una salsa de tomate, pero nosotros hemos optado por una solución más sencilla en forma de untable de aguacate y yogur. Si quieres ver cómo se preparan, mira el vídeo de arriba.
Ingredientes
Para 2-4 personas
- 600 g de espinacas frescas o congeladas picadas
- 1 cebolleta
- 150 g de queso rallado que funda bien (tetilla, gruyère, emmental, mozzarella, tronchón tierno)
- 2-3 cucharadas de harina
- 2 huevos
- 2 cucharadas de nata líquida para montar (35% de materia grasa o más)
- Pimienta
- Sal
Salsa (opcional)
- 1 aguacate grande
- 2 cucharadas de yogur natural
- 1 lima
- Pimienta
- Sal
- Salsa picante
Instrucciones
Si se usan espinacas frescas, picarlas bien. Ponerlas en un bol con un chorro de agua, tapar y cocinar en el microondas seis minutos a máxima potencia, moviéndolas a la mitad. También se puede hacer lo mismo en una cazuela con tapa o saltearlas en una sartén hasta que se venzan. Si se usan espinacas congeladas, ponerlas también en un bol tapado y descongelarlas en el microondas, o hacerlo en una cazuela con agua hirviendo.
Dejarlas sobre un colador con un bol debajo para que escurran y se templen.
Picar la cebolla y rehogarla en una sartén con un poco de aceite.
Mientras, rallar el queso (si es muy tierno, ponerlo un rato antes en el congelador para que se endurezca).
Terminar de escurrir bien las espinacas, aplastándolas con la mano o con una cuchara para que suelten líquido.
Mezclar en un bol con la cebolla pochada y salar ligeramente.
Añadir la harina de cucharada en cucharada y mezclar. Conviene hacerlo así porque dependiendo de la humedad que tenga la mezcla, necesitará más o menos cantidad.
Batir el huevo con sal y pimienta.
Añadirlo al bol de las espinacas junto con la nata y el queso y mezclar.
Tomamos porciones de la mezcla con la mano, hacer una bola y aplastarla un poco para que tenga forma de tortita.
Dorarlas en una sartén a fuego medio con un poco de aceite, dándoles dos o tres vueltas. Cuando la capa de fuera se note dura, están listas.
Si se sirven con la salsa, triturar el aguacate con el yogur, el zumo de la lima, sal y pimienta. Ponerla en un bol, con un poco de salsa picante por encima si se quiere.
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