La tecnología para la construcción robotizada de carreteras pide pista
Sensores avanzados, gemelos digitales, IA y 5G ya forman parte del arsenal de la obras viales. El reto es integrarlo bajo un marco seguro

En 2024, China llevó a cabo la renovación de casi 160 kilómetros de la autopista entre Pekín y Macao sin operarios a pie de obra, un proyecto que se presentó como la primera pavimentación totalmente autónoma de una carretera. Así, las labores fueron desarrolladas mediante una flota coordinada de máquinas extendedoras y compactadoras sin conductor, guiadas por sistemas satelitales y supervisadas por drones. Un caso semejante se completó el pasado mes de octubre en la Carretera Transcanadiense, con el reasfaltado de un trayecto de 10 kilómetros mediante una pavimentadora automatizada, el primer proyecto de este tipo realizado en Norteamérica.
Ante la cuestión de si un despliegue así sería viable en España, Carlos Martínez, director gerente de la Plataforma Tecnológica Española de la Construcción (PTEC), afirma que “tecnológicamente sí es posible”. A su juicio, nuestro país dispone ya de las innovaciones suficientes para abordar proyectos altamente robotizados, como sensores avanzados, maquinaria inteligente, metodología BIM (Building Information Modeling) y sistemas GIS (Geographic Information System), inteligencia artificial (IA), redes 5G y gemelos digitales.
Sin embargo, Martínez matiza que para alcanzar una escala comparable a la de China es necesario superar diversas barreras. En primer lugar, el marco regulatorio europeo, “más exigente en materia de seguridad y responsabilidad”, que restringe el uso de maquinaria completamente autónoma en obra abierta. También una falta de interoperabilidad en los sistemas de fabricantes, constructoras y administraciones, que “no siempre comparten estándares abiertos y complica el despliegue de ecosistemas robotizados”.
El director de PTEC añade que la fragmentación de los proyectos realizados en España dificulta las economías de escala, concluyendo que el reto ya no es solo la tecnología, “sino transformar la cultura organizativa”. Un debate que señala como clave para los sectores público y privado, “como lo demuestra el lugar central que ocupará en el congreso IC2 Santander 2026 que celebraremos en junio”.
Fuentes de Acciona corroboran que el aspecto técnico no es el principal problema para las empresas de nuestro país, poniendo como ejemplo “robots autónomos para reparar baches que ya se están probando, como hemos hecho a través del proyecto europeo Heron en la A2”. Así, desde la compañía reconocen que una construcción autónoma a gran escala “hoy por hoy no es viable, no tanto por tecnología como por formalidades legales, cultura, etcétera”.
Mantenimiento predictivo
En su caso, “el grado de automatización en las obras es cada vez mayor”, partiendo de una concepción digital de la carretera a través de la sensorización y el uso intensivo de datos. Esto implica el despliegue de redes de sensores que alimentan modelos de inteligencia artificial y el desarrollo de gemelos digitales, tanto de la infraestructura como del tráfico, como medidas orientadas al mantenimiento predictivo de las carreteras.
Sobre el futuro inmediato, las fuentes consultadas citan iniciativas como Beeyonders —financiado por Horizonte Europa y coordinado por Acciona—, que demuestran que “la automatización avanzada en obra ya no es un escenario teórico, sino una realidad”. En el medio plazo, su previsión es que antes de escalar a operaciones continuas estos sistemas se implanten progresivamente en tramos controlados, empezando por tareas concretas como el movimiento de tierras.
Esta situación es equiparable a la de Ferrovial, que ha validado algunos de los procesos que intervienen en la construcción de infraestructuras lineales en entornos reales, como la compactación asistida o el uso de drones, ya estandarizados en todos sus proyectos para labores de monitorización. Así, Laura Tordera, jefa de Innovación de la división de Construcción, destaca las pruebas realizadas con su primer camión autónomo eléctrico, así como maquinaria para el movimiento de tierras con asistencia 2D/3D.
“Actualmente estamos analizando cómo el uso de robots terrestres para inspección afecta a la seguridad y la producción de nuestras obras”, explica Tordera, quien también señala los robots de replanteo ya implementados en los aeropuertos de Heathrow (Londres) y Madrid-Barajas. No obstante, apunta que la coordinación integral de flotas de forma totalmente autónoma, como la vista en China, “aún no es replicable por falta de estándares comunes y de regulación específica”.
Pese a los avances, para Tordera la urgencia de Europa en el ámbito de la construcción automatizada no persigue la autonomía total por sí misma, sino resultados concretos en seguridad y productividad. “El interés está en reducir accidentes, emisiones y plazos; la pregunta es cómo hacerlo sin comprometer la fiabilidad ni la protección de las personas”, aclara. En su opinión, el enfoque europeo es escalonado, comenzando por la digitalización y seguido por la semiautonomía.
Buena regulación y mayor confianza
El Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos identifica una hoja de ruta práctica para avanzar hacia la automatización en la construcción de carreteras, cuyo primer paso es crear “un clima de confianza entre administraciones, sector privado y académicos que permita lanzar experiencias controladas”, y cuyos resultados sirvan de base a futuras regulaciones.
En este sentido, considera que a nivel normativo resultará necesario una adaptación en cuanto a los pliegos de prescripciones técnicas, los requisitos de control de calidad, los protocolos de seguridad y salud, y los esquemas de responsabilidad civil para fallos de sistemas autónomos. También, una regulación específica para el uso coordinado de drones y maquinaria en entornos abiertos.
En lo que a la evolución de la supervisión y validación técnica de obras se refiere, el organismo recomienda desplazar la inspección presencial intensiva hacia modelos sostenidos por los gemelos digitales, la monitorización continua en tiempo real, los sistemas de trazabilidad de ejecución y el control automatizado de tolerancias y compactación.
Así, frente a los pasos que ya se han dado en la automatización de algunas labores de construcción, “ahora de lo que se trata es de cambiar de dimensión y extender esa óptica a todo el proceso”, concluye.
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