Ayuso aviva la teoría del Gran Reemplazo para denunciar un vuelco electoral en su contra
La presidenta acusa al Gobierno de acelerar nacionalizaciones con la Ley de memoria para alterar el censo y desbancarla del poder


La teoría conspirativa del Gran Reemplazo ronda las élites desde hace unos años. La idea de que la población blanca y cristiana va a ser reemplazada por inmigrantes la sostienen algunas de las personas más poderosas del mundo, como Elon Musk o J.D. Vance. El vicepresidente de Estados Unidos se muestra convencido de que los demócratas pretenden desnivelar de golpe la demografía con el fin de instaurar un régimen autócrata a través de sus políticas migratorias, más abiertas que las republicanas. La población negra, la hispana y la LGTBIQ+ quedarían al mando en este nuevo orden. Un mundo en el que los caucásicos serán los discriminados, la sal de la tierra de este repentino amanecer.
El gran reemplazo o la teoría de la sustitución era una tesis minoritaria hace una década, pero ahora se ha normalizado e instalado en el debate público. Uno de sus impulsores ha sido Renaud Camus, un escritor francés que vive en un castillo en la aldea de Plieux y contempla mientras escribe, desde su torre, la llanura de la Gascuña, la tierra de D’Artagnan. Ha inspirado una novela de éxito escrita por el chico malo e incorregible de las letras francesas, Michel Houellebecq. En Sumisión, un partido islamista y patriarcal llega al poder con el apoyo del socialismo. Los valores de la Ilustración quedan enterrados en un París repleto de mezquitas.
Isabel Díaz Ayuso coqueteó con el concepto del gran reemplazo a principios de febrero, cuando alertó de que el islamismo radical se abre paso en países del norte de Europa y amenaza con expandirse por España. En varios discursos más volvió a referirse de refilón al asunto, pero no ha sido hasta ahora que le ha dado cuerpo a una versión castiza de la teoría (más centrada en el censo electoral que en los valores culturales) y la ha ligado a una conspiración en su contra para sacarla del poder. Ese deseo de la Moncloa es real, y por algo Pedro Sánchez ha puesto a disputarle su supremacía a un ministro, Óscar López. A ningún presidente autonómico le dedica más minutos de su tiempo.
En Sol tienen la sospecha de que desde la Moncloa se urde un plan para desbancarla en las elecciones de 2027. Lo creen Ayuso y Miguel Ángel Rodríguez, su principal asesor, confirman desde el entorno de la presidenta. ¿De qué se trata? Según la presidenta y su equipo, el Gobierno podría agilizar el proceso de nacionalización por la ley de la memoria democrática que otorgaría el derecho a voto a 2,3 millones de personas que la han solicitado. Si se tiene en cuenta la proporción, 400.000 de ellas tendrían vínculo con Madrid. “Con que solo votaran 20.000, ya moverían un escaño. Si vota la mitad, decidirían 10 escaños”, explican desde Sol. “Vamos a ver la presión que mete el Gobierno para agilizar esos procesos. Y estamos viendo cómo crece el censo”, añaden.
Estos futuros nuevos españoles no necesariamente viven en el país, muchos han hecho los trámites desde otros lugares. Y no tiene nada que ver con el proceso de regularización extraordinario que ha decretado el Gobierno. Este trámite se ha abierto para hijos, nietos y bisnietos de exiliados y víctimas de la guerra civil. Su alta demanda ha colapsado la burocracia española. El interrogante último se encuentra en por qué Ayuso sospecha que estos potenciales votantes no la apoyarían a ella. “Obviamente no sabemos qué votan. Lo importante es que se está modificando el censo de manera opaca. Gestionado todo desde el ministerio de Bolaños [Félix, actual ministro de la Presidencia]”, inciden desde la Comunidad de Madrid.
Sin embargo, hay señales de que la presidenta piensa que son votantes progresistas. Una entrevista que ha concedido esta semana al director de Okdiario, Eduardo Inda, se tituló: “Las nacionalizaciones masivas son el nuevo pucherazo de Sánchez para mantenerse en el poder”. Inda, en un momento dado, lo verbaliza de una manera muy clara, aunque no haya ninguna manera de probarlo: “Han nacionalizado a un millón. Esos son todos votos para la izquierda”. La presidenta responde:
—Eso es lo que pretende el señor Bolaños, que está detrás. En las municipales, esas regularizaciones masivas, de los países con los que haya reciprocidad, ya podrían votar, y en las generales, como ya son españoles de pleno derecho, podrían participar. Estamos detectando que el censo de Madrid está duplicándose con respecto al resto de España. ¿Por qué? Porque a través de Bolaños y su ministerio lo que se hace es que, de manera automática, cuando tú te quieres nacionalizar y eliges circunscripción, el sistema te da por defecto Madrid, o ellos te condicionan y te recomiendan Madrid. Esto, además de reventarnos los servicios públicos, condiciona el voto y el porcentaje de votantes porque amplía los censos.
Por ahora, no hay ninguna prueba de que los funcionarios instiguen a los solicitantes a elegir Madrid. A 1 de diciembre de 2025, del millón de expedientes iniciados, aproximadamente la mitad habían sido ya resueltos con la concesión de la nacionalidad. Para votar, deberán estar inscritos en el padrón municipal de Madrid o en el Censo de Españoles Residentes Ausentes (CERA). A la presidenta no le parece una buena idea: “Un cubano con 30 años nunca ha votado en unas elecciones democráticas, ¿cómo vamos a confiar en que el voto desde Cuba hasta Madrid sea democrático si su Gobierno no lo es?". Desde el PP intuyen que los descendientes de los nacionalizados serán propensos a la izquierda, aunque eso tampoco se pueda asegurar.
Ayuso, al igual que ha hecho en ocasiones el líder de su partido, Alberto Núñez Feijóo, ha mezclado la Ley de memoria con los regularizados, que no van a tener derecho a voto en el corto plazo. Siempre con una intención: el PSOE, que creen que ya es minoría, maniobra en la sombra para conseguir un censo a su favor. Dentro del PP, una de las políticas más insistentes con este tema es una ayusista de pro, la eurodiputada Alma Ezcurra.
Desde el Ministerio de Bolaños, consideran que estas teorías no son más que“bulos”. “[ El PP] es un partido que conoce perfectamente las garantías del sistema electoral, que ha contribuido a diseñarlo y que gana elecciones con él”, dicen. “Sumarse a una estrategia de deslegitimación y mentiras propia de la ultraderecha da idea de su profunda crisis ideológica. (...) Los bulos y las teorías falsas sobre manipulación electoral han sido usados en otros países con el fin de tensionar a la sociedad, sembrar el caos y forzar la desconfianza en el sistema democrático”, añaden.
Todos los Gobiernos desde la restauración de la democracia, salvo el de Mariano Rajoy, han aprobado regularizaciones de inmigrantes. José María Aznar (PP) regularizó aproximadamente a medio millón de personas en varios procesos, mientras los socialistas José Luis Rodríguez Zapatero a unas 570.000 y Felipe González a otras 140.000. Revisando el CIS, se encuentran preferencias distintas según el país de origen, como que los cubanos y los venezolanos, seguramente por el trauma de los regímenes castrista y chavista, votan más por la derecha. Mientras que los marroquíes, los ecuatorianos y los dominicanos tienen preferencia por la izquierda. En cualquier caso, ningún dato muestra que los nuevos españoles puedan producir un vuelco electoral. La teoría del gran reemplazo se queda en eso, en pura teoría especulativa.
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