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La Unesco firma un duro informe contra el plan del Ayuntamiento para cuidar El Retiro y le exige revisarlo a fondo

Un análisis de Icomos, organismo asesor de conservación, critica que el Consistorio no tiene en cuenta la masificación turística, no ha contado con los ciudadanos y trata de forma “marginal” el patrimonio construido

Varias personas pasean por el parque de El Retiro en Madrid en agosto de 2025. Andrea Comas

El parque del Retiro es muchas cosas. Es el pulmón verde del centro de Madrid, es uno de los puntos más turísticos de la capital ―unas 50.000 personas lo visitan a diario― es escenario de eventos multitudinarios, como la Feria del Libro, es un oasis de biodiversidad y es un respiro en los tórridos días de verano. Cuidarlo y protegerlo, por tanto, requiere mimo y políticas específicas. En 2025, el Ayuntamiento presentó para ello un plan director, una especie de hoja de ruta a aplicar en la próxima década. Este documento requiere el visto bueno de la Unesco, porque El Retiro fue declarado Patrimonio Mundial en 2021. Un duro informe de un órgano asesor de la entidad internacional, del pasado noviembre y al que ha tenido acceso EL PAÍS, critica que el programa municipal es incompleto y exigen al Consistorio revisarlo porque no aborda la masificación turística, no han contado con los ciudadanos en el proceso, se habla de edificios, monumentos o estanques de forma “bastante marginal”, y se han llevado a cabo restauraciones “altamente problemáticas”, entre otras faltas de calado.

El estudio lo ha realizado Icomos, una entidad internacional de conservación del patrimonio mundial asociada a la Unesco, que lo ha remitido al embajador español ante la organización, Miquel Iceta, encargado de enviarlo, a su vez, al Ayuntamiento para que lo “revise más a fondo en varios aspectos clave”. El plan actual, de más de 200 páginas y el primero que tendrá el parque, “es un paso importante, aunque aún no definitivo, hacia la elaboración de un documento que cumpla todos los requisitos necesarios”, recoge el informe, firmado por Lazare Eloundou Assomo, director del Centro del Patrimonio Mundial de la Unesco. Una vez corregido, deben mandar una nueva copia para que se reevalúe. Hasta entonces, el Gobierno local no puede sacarlo adelante. Un portavoz municipal indica que el Ayuntamiento “colaborará como hace permanentemente y atenderá las indicaciones y recomendaciones planteadas”, y que esperarán a la comisión de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad de este lunes para dar cuenta del contenido del análisis y valorarlo.

Los planes directores, como el del Retiro, presentado el pasado enero, son herramientas para definir la línea de gestión a largo plazo de una infraestructura, proyecto, u organización, por ejemplo. En este caso sirve para valorar en qué estado se encuentra el parque, cuáles son su necesidades de conservación y qué se va a hacer en la próxima década para, en definitiva, cuidarlo en un contexto de altas cotas de turismo y cambios meteorológicos cada vez más bruscos e imprevistos. Tras el periodo de información pública, este tipo de planes deben aprobarse de forma definitiva en la Junta de Gobierno.

Por ahora, el análisis del órgano asesor de la Unesco resalta una decena de faltas en el plan director elaborado por el área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, a cargo de Borja Carabante (PP). La primera es que el documento municipal no explica cómo se van a coordinar las tres administraciones que gestionan actualmente El Retiro: el Ayuntamiento de Madrid, el Gobierno regional y el de la Nación. Y aconseja la creación de un comité directivo con competencias definidas y que pueda tomar decisiones generales sobre el parque.

Esta es una de las reivindicaciones históricas de la Asociación de Amigos del Buen Retiro, que durante el periodo de información pública presentó una batería de alegaciones al plan. No fueron los únicos: en total, 449 de las 553 registradas iban dirigidas al Retiro. El resto hacían referencia a los planes para la Quinta de la Fuente del Berro, en el distrito de Salamanca, y el parque Juan Pablo II, en Hortaleza.

La asociación, experta en el parque, lleva más de cinco años reclamando lo que ahora la Unesco exige: que se delegue un responsable integral. “Parece que múltiples autoridades son responsables de aspectos superpuestos del mismo tema, lo que dificulta la definición de responsabilidades claras. El Plan Maestro no indica cómo se coordinarían las diferentes partes interesadas”, indica el análisis.

El presidente de Amigos del Buen Retiro, Javier de la Puente, dice que “sin un mando único no se hace nada”, especialmente en un enclave declarado Patrimonio Mundial. “No se nota ningún cambio desde que lo es. La gente no es consciente de todo lo que va mal dentro. La respuesta [del Ayuntamiento y del Distrito, presidido por Andrea Levy] siempre es que no tienen ellos la competencia. O se lo toman en serio o es una vergüenza”. También opina que el plan director tiene partes buenas, pero que “no se concreta nada”. “Es un plan importante, para gestionar bien El Retiro durante 10 años. Si no hay hitos por años, es como si nada. No se tienen en cuenta nuestras opiniones”, añade.

La falta de participación ciudadana es otro de los fallos detectados por Icomos. El organismo considera que ante “un documento tan importante”, es “esencial” que los madrileños tengan voz “desde las primeras etapas”. “No es adecuado limitar la consulta pública sobre el borrador final, como ha sido el caso. La participación del público no debe producirse después de la elaboración del borrador, sino a lo largo de todo el proceso”, detalla.

Otra de las críticas de los Amigos del Buen Retiro, a la que se suma el órgano de la Unesco, es que el plan no aborda la masificación turística: “No ofrece indicaciones suficientes sobre cómo gestionar adecuadamente el uso [...] solo en algunas secciones se menciona el enorme número de turistas que visitan los jardines”. El análisis recoge que varias zonas del parque están masificadas y que los peatones conviven, también, con “una multitud” de ciclistas y conductores de patinetes. “Sería útil que incluyera indicaciones sobre cómo hacer frente al uso excesivo de las partes centrales de los jardines y cómo gestionar los crecientes flujos turísticos”, añade el texto.

Más de 18 millones de personas visitan El Retiro todos los años, unas 1,48 millones al mes. Esto son alrededor de 50.000 visitantes de media al día y 160.000 en festivos, según datos del propio plan. En el documento del Ayuntamiento, la palabra “turistas” aparece tres veces y “turismo”, dos. Sí se incluye que el parque, de más de 118 hectáreas (1.181.753 metros cuadrados), es el más representativo y visitado de la ciudad. De hecho, la alta frecuencia de transeúntes se califica de “amenaza” y “reto” para la conservación, también la “sobrecarga” que suponen los eventos masivos. Aun así, no se incluyen medidas para atajarlo.

Construcciones “problemáticas”

El plan municipal aborda “de forma bastante marginal” todo lo relacionado con el patrimonio construido, como edificios, monumentos, estanques o caminos, según apunta el informe. Tampoco tiene en cuenta los alrededores del parque, que son parte del patrimonio reconocido: “Hay influencias importantes que provienen de fuera de los jardines o, viceversa. [Es] esencial integrar las consideraciones sobre los jardines y las medidas que se van a aplicar en el contexto más cercano y de sus alrededores”. Esto es que El Retiro no puede gestionarse de forma aislada, porque lo que ocurre dentro afecta al entorno próximo y lo que ocurre en las zonas cercanas impacta en el parque. Aspectos como el tráfico, posibles eventos u obras que ocurran en la zona deben tratarse a fondo.

Reformas Retiro

Icomos también califica de “marginal” la importancia que da el plan a la condición de Patrimonio Mundial de El Retiro y a cómo cuidarlo en consonancia: “Solo se trata de forma marginal, en apenas cuatro páginas que no abordan el tema de manera sustantiva”. Esto es clave, opina la concejala socialista Emilia Martínez, porque significa que el documento municipal “carece de un objetivo central y claramente orientado a la protección del Valor Universal Excepcional, lo que pone de manifiesto debilidades en la gestión del Bien [el parque]”. Para ella, el texto “se centra más en aspectos ambientales que en la conservación patrimonial de manera integrada” y un lugar como El Retiro debería contar con “un tratamiento específico, bien orientado y explicitado”.

En esta línea, el órgano asesor de la Unesco es crítico con varias reconstrucciones y restauraciones “altamente problemáticas”. En concreto, menciona la del Castillete, antigua sede de la Agencia Estatal de Meteorología dentro del parque. Se anunció hace cinco años y generó gran polémica en redes sociales por el renovado aspecto del edificio y los añadidos. Algunos lo compararon con un juguete o una construcción de Lego. Icomos afea cómo se gestionó el proyecto ante la Unesco y dice que debería haberse presentado en sus primeras fases antes de aprobarlo e iniciar la ejecución, a lo que obligan las directrices de la Convención del Patrimonio Mundial.

Según Martínez, el análisis de Icomos supone “un fuerte varapalo y correctivo” al proyecto y “previsiblemente provocará un retraso importante en su aprobación”. También comenta que Carabante afirmó que el plan se aprobaría el pasado julio. Este lunes, el grupo socialista preguntará en la comisión de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad a qué se debe la demora. “El documento no se envió [a la Unesco] hasta agosto. De hecho, fue el propio Centro de Patrimonio Mundial el que solicitó en febrero de 2025 información sobre este plan director”, critica. Esto, sigue la concejala, “supone un retraso considerable en la aprobación de un instrumento imprescindible para abordar muchos de los problemas que afectan al parque, especialmente los derivados de la elevada afluencia de visitantes y de los conflictos generados por usos no regulados o incluso no permitidos, pero que en la práctica se toleran”.

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