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Detenido en Alemania el presunto asesino del abogado ucranio Andrii Portnov, tiroteado frente a un colegio de Madrid

Los agentes se encuentran realizando registros en la ciudad de Heinsberg, en la frontera con Holanda, donde el presunto sicario ha sido localizado

La policía Nacional trabaja en el lugar donde fue asesinado Andréi Portnov, de 52 años de edad y uno de los principales exasesores del expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich, el 21 de mayo de 2025.Borja Sanchez-Trillo (EFE)

Agentes del grupo de Homicidios de la Jefatura de la Policía de Madrid han detenido en Alemania al presunto asesino del abogado ucranio Andrii Portonov, de 52 años, tiroteado a quemarropa a la salida del colegio de sus hijas en Pozuelo de Alarcón (Madrid) el pasado 21 de mayo de 2025. En estos momentos, los agentes se encuentran realizando registros en la ciudad de Heinsberg, en la frontera con Holanda, donde el presunto sicario ha sido localizado.

Hasta la ciudad germana donde se ha producido el arresto se han desplazado agentes del Grupo cinco de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, que han contado con la colaboración del Grupo de Operaciones Especiales de la BKA alemana. Las investigaciones realizadas hasta el momento apuntan a que el arrestado sería la persona que efectuó los disparos a las puertas del centro educativo. Las actuaciones judiciales son llevadas a cabo por el Juzgado de Instrucción número 1 de Pozuelo de Alarcón, en Diligencias Previas declaradas secretas.

Portnov, asesor del expresidente Viktor Yanukovych, antieuropeista y prorruso, se asentó con su familia en Madrid tras salir de Ucrania a los cuatro meses de la invasión rusa, en junio de 2022. Se instaló en una urbanización dentro de un residencial de lujo con sus hijos y su esposa, Anastasia Valyaeva, que también estuvo ligada al Gobierno ucranio. Portnov creyó encontrar en Madrid su refugio y el de su familia.

La indagación en sus hábitos de vida que realizaron los investigadores de la Policía Nacional y que, previamente, realizaron sus asesinos, llevó a los agentes a concluir que, “en ocasiones, llevaba a gente de su confianza con él para darle servicio de seguridad”. Sin embargo, no contaba con guardaespaldas profesionales, tal y como quedó en evidencia el día que fue tiroteado.

El hecho de que Portnov no contara con un servicio de guardaespaldas fijo indica que se sentía bastante seguro en la capital, donde aparentemente poca gente sabía que residía. Sin embargo, el año pasado cometió un error. Quiso poner a nombre de sus cuatro hijos una mansión, valorada en 2,5 millones de euros, que poseía a las afueras de Kiev, en la población de Kozyn. Una preciosa casa con una gran finca, a orillas del rio Dnieper. Para ello, acudió a una notaría de Madrid que posteriormente envió la documentación a Ucrania donde se formalizó el asunto a través de su abogada, Marina Parinova, según publicaron medios de RadioFreeEurope. Aquella operación financiera delató su ubicación.

Entre sus rutinas estaba la de llevar él mismo a sus hijas al Colegio Americano, un centro donde estudian también hijos de diplomáticos, futbolistas y gente adinerada en general. Sus atacantes, tras analizar sus movimientos, debieron considerar que ese era el momento de mayor vulnerabilidad para su objetivo y el lugar en el que podían garantizarse mejor la huida. La aparente sensación de seguridad de Portnov contrasta con las circunstancias de su asesinato, lo que ha llevado a algunos a pensar en la posibilidad de que los disparos viniesen de “fuego amigo”.

Fueron nueve disparos a quemarropa. Nueve tiros descerrajados por un solo atacante con una sola arma. Uno de ellos de gracia, con la víctima ya en el suelo. Rematado en la nuca. El agresor quiso asegurarse de que moría. Un asesinato a plena luz del día, en vía pública, en cuestión de segundos: “Cinco segundos para los ocho primeros balazos y uno más para ultimarlo tendido sobre la acera”, estiman los expertos de la Policía Nacional. Nueve casquillos por el suelo que revelan la munición utilizada por el sicario.

La policía buscaba desde entonces al autor de los disparos y a dos posibles cómplices más que, tras cometer su crimen, se camuflaron entre las arboledas de la Casa de Campo. Los investigadores creen que no huyeron ni en moto, como inicialmente se apuntó, ni en metro, sino que lo hicieron en algún vehículo que tenían previsto a tal efecto.

Un crimen protagonizado por sicarios que recuerda a otros asesinatos similares que se han registrado en España en el marco de la escalada de tensión y la guerra entre Ucrania y Rusia. Entre noviembre y diciembre de 2022, se enviaron seis cartas bomba a objetivos entre los que se encontraban el presidente del Gobierno, la Embajada de Ucrania en Madrid, oficinas gubernamentales, una compañía de satélites europea y la Embajada de EE UU. Un español jubilado de 75 años, cuyas búsquedas en redes sugerían simpatía por Rusia, fue condenado por estos hechos.

En abril de 2022, el magnate ruso Serguéi Protosenya, de 55 años, fue hallado muerto en aparente suicidio junto a su esposa y su hija en Lloret de Mar (Girona) donde pasaban unos días de vacaciones, ya que residía en Francia. Y, en febrero de 2024, el cadáver del piloto ruso Maxim Kuzmínov fue hallado con seis tiros en el cuerpo en Vila Joiosa (Alicante). Supuestamente había desertado con su helicóptero de combate para entregarse al Ejército ucranio.

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