La oposición ataca a Ayuso por la destitución de su consejero: “Lo han cesado por cruzar la única línea roja: denunciar la corrupción de su entorno”
Tres diputados del PP y dos altos cargos han salido influidos por un asesor externo, hasta hace poco cercano a la presidenta, que gestionaba en la sombra la educación en Madrid


Isabel Díaz Ayuso ha transitado su vida política rodeada de una gran expectación y ha estado involucrada en algunos de los asuntos troncales de España en los últimos años. Sin embargo, desde que tiene la mayoría absoluta, nunca había vivido una crisis interna en su Gobierno como la de esta semana. La presidenta de Madrid cesó al consejero de Educación y quedó al descubierto que Emilio Viciana estaba muy influido por un personaje externo al Gobierno regional y al PP, el dramaturgo Antonio Castillo Algarra. Tres diputados y dos directores generales, todos ellos muy jóvenes y colocados ahí por Algarra, se marcharon o fueron cesados. Quedó al descubierto el descontrol que rodeaba todo lo que tenía que ver con universidades y colegios.
Al mando ha quedado el PP duro, el que representa la nueva consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo. Su reto pasa por sacar adelante una ley de financiación de universidades públicas que tendrá que redactarse desde cero, según dicen en Sol, y entenderse mejor con los rectores que su antecesor en el cargo, que cayó en desgracia. La crisis también ha abierto una brecha en un partido, el PP de Madrid, que parecía responder en una sola dirección, la de Ayuso.
“La crisis universitaria no se soluciona cambiando a Viciana por Zarzalejo, ni a los pocholos por pitbull", ha comenzado Mar Espinar, portavoz del PSOE. “Se soluciona haciendo política: empiece por retirar la ley ultraliberal trumpista, quite la alfombra roja a los chiringuitos privados y deje de asfixiarlas [a las universidades públicas] financieramente”. Pero la presidenta ha contraatacado: “No están hablando nunca de los problemas que ustedes mismos nos crean, arruinando a los autónomos, colapsando los transportes, huelgas de médicos...”. “Me hablan de rendición de cuentas cuando hace un mes ocurrió un accidente de trenes y se callan miserablemente, cuando están sacando etarras [de las cárceles], cuando están rescatando líneas aéreas, y se callan miserablemente”, ha continuado. Al PP madrileño, según Ayuso, el PSOE no puede darle lecciones: “Pretenden comparar al alcalde de Móstoles [con los casos de acoso sexual en el PSOE] cuando no era un caso de acoso sexual, cambió por el camino”.
Pero Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid, ha insistido en el tema de la destitución: “No hay ayusada que tape la guerra de clanes que se le ha abierto con el cese de Viciana. Se ha quedado sola usted con los de siempre, con su búnker: con el acosador de Móstoles, con la corrupta de Ana Millán y con el infame de Serrano, con lo mejor de cada casa”. Según Bergerot, Viciana no ha sido cesado por el encallamiento de la ley de universidades o por “incompetente”, sino “por denunciar el troceamiento de contratos en la consejería de Educación”, o lo que, según ha dicho, es lo mismo, cruzar por “la única línea roja que no se puede cruzar en el PP: denunciar la corrupción del entorno de Ayuso”.
La presidenta la ha llamado a “aclararse” y a ser “coherente”. “Si iba tan mal la educación”, dijo en tono irónico, “y ahora doy un cambio en la consejería, también está mal”. Ayuso ha llamado a Viciana “un funcionario honrado” y ha asegurado que en el grupo popular siempre ha habido perfiles como el de “un ingeniero aeroespacial, administradores civiles del Estado o profesores”, mientras que en las listas de la izquierda solo ha habido “activistas, un acróbata a caballo, okupas, porteros de puticlub o amantes”.
Vox, en cambio, se ha lanzado a hablar de la vivienda como primer tema de la sesión plenaria. Isabel Pérez Moñino, portavoz de la ultraderecha en la Asamblea, se ha preguntado por quién recibe las viviendas públicas de la Comunidad de Madrid: Danisa y Walter en lugar de Fran y Bea, ha sido su propia respuesta, porque los primeros, a su juicio, son nombres de personas extranjeras, mientras que los segundos son de españoles. Según Moñino, quieren competir con Cataluña “a ver quién reemplaza a los españoles antes”. “Nueve de cada 10 adjudicatarios son españoles”, ha dicho la presidenta. Ayuso ha defendido a “los de afuera” como personas que aportan a la sociedad y que lo que quiere fabricar Vox es “una barriada paleta”.
La oposición llega con una batería de preguntas sobre las viviendas sociales, la rendición de cuentas, el gasto en publicidad institucional, pero lo más seguro es que el debate lo acapare la crisis del Gobierno de Ayuso, en primer lugar, y en segundo el presunto acoso sexual y laboral del alcalde de Móstoles a una de sus concejalas, también en el seno de los populares. Esta semana, un alto cargo de ese Ayuntamiento ha dimitido por considerar creíble la denuncia.
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