La demolición del restaurante Baobab continúa a pesar de la suspensión cautelar del derribo hace menos de 24 horas
Varios vecinos del barrio de Lavapiés graban a los operarios retirando parte del tejado de los edificios y el Ayuntamiento dice que “ya es responsabilidad del propietario”, a quien se le comunicó la paralización de las obras el martes

Los vecinos del barrio madrileño de Lavapiés se fueron a la cama este martes con la tranquilidad de que, por el momento, el derribo los edificios 1 y 3 de la calle de Cabestreros, donde se ubicaba el conocido restaurante senegalés Baobab y se quiere construir un macrohostal cápsula, se había suspendido. Así lo comunicó ayer el Ayuntamiento, después de que el grupo socialista presentara una denuncia a la Fiscalía de Madrid por “un posible delito de daños al patrimonio madrileño”. Pero a primera hora de este miércoles, menos de 24 horas después de esta suspensión cautelar, los trabajos de demolición seguían adelante. Dos operarios estaban retirando parte del tejado de uno de los inmuebles, como se puede ver en varios vídeos grabados por los propios vecinos, quienes denuncian que incluso el martes por la tarde, nada más conocerse la paralización, no pararon las obras.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha comentado, tras un acto en el centro de la ciudad, que “ya es responsabilidad del propietario” y que “estaría ejerciendo las obras de manera ilegal dado que la resolución y el decreto de la Agencia General de Patrimonio es firme desde el día de ayer”. La licencia de demolición, ha añadido, cuenta “con todas las garantías jurídicas y de procedimiento” y se ha dado la orden a la Agencia de Actividades para que se persone para la inspección y verificación de que han parado las obras. La empresa promotora no ha respondido a las preguntas de este periódico.
📌 Lavapiés
— MADRID DECADENTE (@MadridDecadente) January 14, 2026
Por supuesto en cuanto se anuncio ayer la paralización (provisional) del derribo del edificio del Baobab, la empresa encargada del derribo sacó la piqueta y comenzó a destruir el inmueble como hacen quienes se saben impunes ante la ley y riéndose en la cara del… pic.twitter.com/0Hd8SAazxX
La demolición era inminente y el portavoz de Urbanismo del grupo municipal socialista, Antonio Giraldo, registró el martes por la mañana una denuncia ante la Fiscalía Provincial pidiendo la suspensión cautelar del derribo. Horas después, el Ayuntamiento de Madrid anunció que se paraban, provisionalmente, las obras. “Lo que hemos hecho es hablar con la Comunidad de Madrid y para que desde la Dirección General de Patrimonio Histórico nos den su criterio”, explico el alcalde, José Luis Martínez-Almeida.
Ayer Almeida anunció la paralización de la demolición de los edificios de Cabestreros pero hoy siguen destruyéndolos.
— xLavapiés (@xlavapies) January 14, 2026
En su día dimos la primicia del inicio de obras, hoy la de que la orden del Ayuntamiento no se está cumpliendo @MadridDecadente @giraldeohttps://t.co/pOI6zRFUV3 pic.twitter.com/cnvzUcmeym
Giraldo denuncia en su cuenta de X que “se está ejecutando una demolición ilegal” y que el objetivo es “eliminar al menos el tejado” para que “en un par de meses el agua haga el trabajo ella sola”. Manolo Osuna, presidente de la Asociación de Vecinos de La Corrala de Lavapiés, se preguntaba este martes lo mismo: “¿Qué pasa si hay lluvias y se desmerece el edificio y se acaba declarando en ruina?”. El portavoz también dice que el martes por la tarde ya avisaron al delegado de urbanismo y a la policía de que las obras no habían parado.
El grupo socialista defiende que los edificios son mucho más antiguos de lo que parecen y que eso puede ser señal de que han permanecido intactos desde hace siglos. “Que sea una edificación de un solo piso te indica que tiene más tiempo del que parece tener. Se construía de esta forma en los siglos XIV, XV, XVI o XVII, por ejemplo”, explica el portavoz de urbanismo. El valor de la edificación, añade, no radica en la belleza oa atractivo artístico, sino en que “representa el caserío tradicional, popular, a las clases humildes, obreras, de las que casi nada queda [en Madrid]”. Ahora corresponde a la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad valorar la posible protección de los edificios de Cabestreros.
Los dos inmuebles, que hacen esquina con la plaza Nelson Mandela y no cuentan con protección urbanística, los compró por 3,5 millones de euros el arquitecto y promotor Javier González para construir un hostal cápsula de 288 plazas que operará el grupo SmartRental, una de las empresas que más hoteles gestiona en la Gran Vía. Los trabajos de demolición ya habían comenzado, entre las quejas de vecinos, que empapelaron las fachadas de los edificios con carteles en blanco y negro de la cara de González y mensajes como: “Enemigo de Lavapiés. Fuera especuladores de nuestros barrios”.
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