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Ni “alimentar a la bestia” ni “pisar callos”: las claves de la campaña de Castilla y León

A una semana de los comicios, los candidatos pugnan por el voto del campo ante los recelos por el acuerdo de Mercosur. Vox se lanza a por la bolsa de 81.000 nuevos electores

El presidente de Vox, Santiago Abascal, en Toro (Zamora) este sábado.Mariam A. Montesinos (EFE)

La campaña de las elecciones de Castilla y León, las únicas de las tres últimas convocatorias autonómicas que se celebran cuando tocaba, llega este domingo a su ecuador con algunas diferencias más respecto a los comicios que le precedieron. Los mensajes del presidente en funciones y candidato popular, Alfonso Fernández Mañueco, han estado, en términos generales, más pegados al territorio y menos a la política nacional que en la campaña aragonesa del pasado febrero, cuando Jorge Azcón pidió el voto “para joder a Sánchez” y participó en cinco mítines junto al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo —mientras que en Castilla y León solo compartirá dos con Mañueco—. Y las encuestas no auguran el batacazo con el que el PSOE convivió durante toda la campaña extremeña del pasado diciembre (finalmente, perdió 10 escaños) y la aragonesa (cinco menos).

Los sondeos sí anticipan un escenario similar para el PP, que gobierna Castilla y León desde 1987, esto es, su dependencia de Vox, aunque sin el peso de haber adelantado las elecciones con el propósito contrario, independizarse, porque ese error ya lo cometió en 2022. Mañueco pretendía entonces zafarse de Ciudadanos, pero el que disparó su presencia en las Cortes fue el partido de Santiago Abascal, con el que Mañueco tuvo que pactar el primer gobierno de coalición con la extrema derecha. Parte de la estrategia de campaña del PP, explican dirigentes del partido, consiste en “no alimentar a la bestia”, es decir, no favorecer la subida de Vox. Los populares de Castilla y León aún recuerdan que en la anterior campaña, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, pareció dar permiso a sus votantes para escoger la papeleta de Vox en un mitin en el que deslizó que ella no tendría inconveniente en pactar con ellos. Sí recuerda Mañueco en los mítines, invirtiendo el mantra de Abascal de la “derechita cobarde”, que fueron ellos los que abandonaron el Gobierno autonómico en el verano de 2024, “dejando tirados a sus votantes”.

La pugna por el disputado voto del campo es una de las claves de esta campaña peculiar, como lo es el territorio en el que se produce: la comunidad más extensa de España y en la que solo vive el 4,8% (2,4 millones de habitantes) de la población total del país y con grandes diferencias de unas provincias a otras, incluyendo las que quieren independizarse del resto.

Vox, que se presenta como el partido de las tractoradas ―protestas agrícolas―, explota el recelo del sector por Mercosur, el acuerdo comercial entre Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y la Unión Europea. El PP señala que es el Gobierno central quien tiene que controlar su aplicación ―para proteger a los agricultores europeos frente a una entrada superior a lo previsto de productos latinoamericanos se incluyeron cláusulas de salvaguarda― y promete subvenciones para jóvenes agricultores, así como rebajas fiscales. El PSOE también apuesta por “cláusulas espejo” para que los productos importados cumplan los mismos requisitos que se exige a los productores regionales y plantea “ayudas directas al desarrollo rural”.

Del bienestar del sector primario depende, además, buena parte del freno a la despoblación. Durante el debate electoral del pasado jueves, Mañueco aseguró que ese es “el gran reto” de la comunidad, y el socialista Carlos Martínez, alcalde de Soria, aprovechó para recordar que el PP lleva hablando del problema en esos términos, como desafío, casi cuatro décadas, en alusión a los gobiernos ininterrumpidos de los populares desde 1987. Con todo, Vox no renunció al mantra de la “invasión migratoria”. Sin dato que lo respalde, el candidato Carlos Pollán aseguró que los inmigrantes están “saturando la sanidad” y son los responsables de que las ayudas no lleguen a los castellanoleoneses. El partido de Abascal usó como excusa para romper el pacto de Gobierno con el PP en 2024 la acogida de 140 menores extranjeros no acompañados, a los que se refiere despectivamente como “menas”.

Vox es el partido que más ha nacionalizado su campaña, fiel a su programa electoral de las generales ― que rechaza el estado autonómico― y al regional ―en buena parte, un copia-pega que sirve para Extremadura, Aragón y Castilla y León―. Abascal aparece hombro con hombro en los carteles con el candidato Pollán, con el que ya ha compartido siete mítines esta semana y otros cinco en precampaña. En Ponferrada (León), el pasado martes, el líder de Vox presumió de la “chavalería española” que sale “en manada” a saludarles, y los actos del partido rebajan notablemente la edad media del público de otras formaciones políticas.

Según los sondeos, la marca de extrema derecha es la que más votantes saca de la abstención y es la primera fuerza en intención de voto entre los jóvenes. “Abascal es el único del que te puedes fiar”, comentaba Iker, de 18 años, en el mitin de Ponferrada, al que acudió con su pandilla de amigos. El partido es especialmente activo en redes sociales y en los mítines de campaña Abascal suele recordar que Sánchez quiere “quitar Tik Tok”, en alusión al plan del Gobierno de restringir el acceso de los menores a ese tipo de plataformas. De los electores residentes en Castilla y León (casi dos millones), 81.890 podrán votar por primera vez en los comicios autonómicos por haber cumplido 18 años desde la anterior votación.

El factor regionalista también tiene un peso importante en esta campaña y se aprecia en los discursos el ánimo de “no pisar callos”, en palabras de un dirigente popular y en alusión al sentimiento identitario. Así, el candidato socialista pide en un mitin que “se hable de León y de Castilla”, después de que le afearan que a menudo se refiere al territorio como “Castilla León” sin la “y”. Cuando el pasado octubre se burló de esas críticas ―“Habrá qué decir Castilla y León y Soria y Burgos y Valladolid y Segovia...”― fue su compañero de partido y alcalde leonés, José Antonio Díez, quien le reprendió públicamente: “Nuestra identidad no la oculta la mofa. Hay ausencias y silencios que importan más que algunos discursos”. Díez, que ha asegurado que no se identifica con el proyecto de Sánchez, también ha asegurado que el partido se “precipitó” al escoger a Martínez como candidato, alguien, dice, “que no sabe nada de León”. La provincia es la segunda, tras Valladolid, que más escaños reparte: 13.

También Abascal se ha referido en sus mítines a Unión del Pueblo Leonés, cuya candidatura encabeza Alicia Gallego, lo que indica su fuerza en los sondeos. El líder de Vox pide al electorado que no confíe en UPL porque “han votado con los progres los pactos verdes y de género”.

En la izquierda dividida, los que mejores perspectivas tienen, según las encuestas, son IU-Sumar-Verdes Equo, y Podemos, que se presenta con Alianza Verde, se quedaría fuera de las Cortes. El candidato de la primera coalición, Juan Gascón, coordinador de Izquierda Unida en la región, propone una renta universal de tres años para los jóvenes que se queden o regresen a Castilla y León y, al igual que el PSOE, en los últimos días ha hecho hincapié en el escándalo de Villa Gaviota, las viviendas protegidas de Valladolid que la Junta ha descalificado, permitiendo su venta por un precio mucho mayor, y de las que se beneficiaron, en su día, familiares y afines a cargos del PP. Entre otros, el hijo y la hermana del entonces alcalde de la ciudad, Javier León de la Riva; la hija del exconsejero de Agricultura José Valín; la hermana del ex viceconsejero de Cultura Alberto Gutiérrez Alberca; dos hermanos de la exprocuradora Arenales Serrano; dos hijos del exconcejal Tomás Punzano; la hija de José Luis Gómez Guijas, exvicepresidente de la Diputación de Palencia...

El candidato del partido de Ione Belarra, Miguel Ángel Llamas, profesor de Derecho Administrativo, dedica gran parte de sus mensajes en redes a quejarse de la falta de atención y a hablar de “corrupción mediática”. Podemos apoya el “derecho a la autonomía leonesa” y se opone a Mercosur. Para llamar la atención de los medios desplegó en Valladolid un camión con el rótulo “Demoliciones Mañueco”, atribuyendo al candidato del PP el deterioro de los servicios públicos en la comunidad.

Los candidatos de UPL, IU-Sumar-Equo, Soria ¡Ya! y Podemos-Alianza Verde tampoco estarán en el próximo debate electoral, el martes, en la televisión de Castilla y León, porque la Junta Electoral Central ―así como el Tribunal Supremo, al que Podemos reclamó medidas cautelares― desestimó los recursos presentados contra la decisión de excluirles. Al contario que otras comunidades, la ley electoral de Castilla y León obliga a celebrar “al menos dos” en campaña, pero especifica como requisito tener grupo parlamentario propio. Mañueco rechazó participar en un cara a cara con Martínez, pero sí participará en dos debates a tres. En la campaña extremeña, María Guardiola, que apenas concedió entrevistas, solo participó en un debate a diez y dejó su silla vacía en el que acogió RTVE con los representantes de las principales fuerzas políticas de la comunidad. En los comicios de Aragón, el popular Jorge Azcón participó en un cara a cara con Pilar Alegría y en otro debate a ocho.

Los candidatos dedicarán la próxima semana a tratar de amarrar sus votos, frenar posibles fugas y pescar en el caladero de los indecisos. Los populares se cuidan mucho de no cometer un error en la recta final, especialidad de la casa en los últimos comicios: en Extremadura, Guardiola presentó como “un robo a la democracia” y “juego sucio” la sustracción de 124 papeletas a manos de una banda de delincuentes comunes que, como habían hecho en otras oficinas de correos, se llevaron la caja fuerte con lo que había en su interior: en este caso, 14.000 euros y 124 votos, que fueron emitidos de nuevo sin mayor problema. Y en el cierre de campaña de Aragón, Feijóo y Azcón recurrieron al grupo fetiche de Vox, Los Meconios, y al agitador ultra Vito Quiles.

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