Afluencia en las primeras elecciones en las que los aragoneses votan solos: “Ha habido más revuelo que otras veces”
La participación es de 56% a las 18.00. Un millón de personas están llamadas a las urnas en Aragón
Es la primera vez que Aragón vive unas elecciones autonómicas en solitario. Tal era la incertidumbre ante este hito que, en diciembre pasado, el Gobierno aragonés envió observadores a Extremadura para que no perdieran detalle del operativo de sus comicios. Más tarde, al inicio de la campaña, el Ejecutivo del popular Jorge Azcón organizó un simulacro para ensayar la jornada electoral de este 8 de febrero. La fecha ha llegado y de momento apenas ningún sobresalto en un día en el que 991.893 residentes están convocados en las urnas. La otra duda, la de la participación, por ahora apunta a resistir en similares datos a los de 2023, aunque solo haya un sobre en juego este domingo: el de la Presidencia la comunidad. A las 18.00, el 56% de los censados ya había ejercido el derecho al sufragio activo.
Horas antes, a las 9.00, los colegios electorales han abierto sin incidentes. En la ciudad de Zaragoza, donde se concentra más de la mitad de la población de Aragón, salía el sol y los alrededor de 10 grados centígrados invitaban desde buena mañana a acudir a votar. Entre los más madrugadores estaba Noé Fau, de 28 años, que ha viajado desde Madrid —donde trabaja como abogado— para ejercer el derecho al sufragio con sus padres. Su centro de votación es el Instituto de Enseñanza Secundaria Virgen del Pilar, en el barrio de Casablanca, de clase media alta. Y de solo tres mesas. Todos los vocales y presidentes titulares acudieron a su puesto. También los suplentes.
“La gente quiere votar”, asegura Fau. “Hay ambiente electoral”, apunta su madre junto a la mesa de las papeletas, con 14 montones por cada partido que se presenta. Los tres miembros de la familia sostienen que el hecho de que Aragón vote sola por primera vez este domingo ha dado “mucha más importancia” a una comunidad que “parece que no existe”. Con esas palabras, los tres acuñan el épico lema de Teruel existe.
Esa idea, el de poner a Aragón en el foco, la repetirán muchos de los electores consultados a lo largo del día. Además afirmarán que han percibido mucho ambiente electoral durante las últimas semanas, aunque la campaña electoral no les haya influido demasiado a la hora de elegir la papeleta. “Todo el mundo está hablando de las elecciones. Ha habido más revuelo que otras veces”, sostiene Cristina Calvo, farmacéutica de 39 años, vestida con ropa deportiva que marcha a hacer deporte tras introducir su sobre. Pedro Arellano, empresario de 49 años, acude con sus dos hijos pequeños a votar. “La calle está resabiada, se va a votar más a nivel nacional”, considera. Tres circunscripciones reparten los 67 escaños de Aragón: Zaragoza, Huesca y Teruel, que aglutinan 731 municipios.

Ya en el centro de la capital, los electores se mezclan con los turistas que entran y salen sin cesar de la basílica del Pilar. Es mediodía y el trasiego se repite también en la facultad de Empresariales, a pocos metros del complejo eclesiástico, convertido en centro de votación. Con una veintena de mesas, es uno de los más grandes de Zaragoza. “Con mis amigos hemos debatido mucho estos días sobre las elecciones y van a venir a votar también”, cuenta Marta Estava, de 24 años y estudiante de Derecho, al lado de una enorme fila de personas que esperan su turno en la urna.
Fuera, los carteles electorales ondean con el intenso viento, aunque con un día “muy bueno” y la afluencia se traslada a los bares de la mítica calle Tubo. “¡Hay muchas colas ahora en el Ayuntamiento!”, se escucha en la barra de uno de los locales. El Consistorio también hace este domingo las veces de colegio electoral. Allí se mezclan apoderados de todos los partidos, incluido de Se Acabó la Fiesta, del agitador Alvise Pérez —que se presenta a unas elecciones autonómicas por primera vez—. El acento de algunos de sus representantes no es aragonés, sino canario.

“Siempre están discutiendo”
En Teruel, una quincena de personas se hacían a las dos de la tarde de este domingo una fotografía en la plaza del Torico, en pleno centro de la localidad. Tenían todos una cosa en común: la cartulina verde de apoderado de Vox colgada del cuello. Si Santiago Abascal ha intensificado sus actos de campaña por Aragón las dos últimas semanas, el partido de ultraderecha también ha desplegado este domingo a su gente por la capital turolense y sus centros de votación, procedentes sobre todo de Castellón y Valencia.
La gran presencia se ha convertido en un tema de conversación entre todos los apoderados, más o menos molestos con la presencia de representantes del partido de otras zonas de España, algo que no habían visto nunca antes, al menos con los volúmenes de esta campaña electoral. “Bueno, ¿pues os vais a tener que entender con ellos?”, le ha lanzado un apoderado del PSOE a una del PP, que ha respondido: “Pues ya veremos”.
En la sede de Grupo Escolar, uno de los colegios electorales más céntricos de Teruel, Sergio Vázquez espera en el exterior tras haber introducido en la urna su papeleta con una esperanza. “Espero un cambio de política, una política más correcta, menos corrupta, y que pongan Teruel en el mapa”, señala Vázquez, de 32 años, en una clara alusión al problema de la despoblación y los problemas derivados de servicios públicos que padece esta zona de la España vaciada.

En otro de los centros de votación, la Escuela Ensanche de Teruel, Miguel Ángel, de 57 años, sale con una barra de pan bajo el brazo y todas las papeletas de voto en su mano. Explica que no las guardará, pero que le gusta luego mirar quién es quién en cada una de las listas. No cree que estas elecciones vayan a modificar mucho el actual mapa político aragonés y desea que quien gane lo haga por mayoría absoluta, para que pueda sacar adelante su programa electoral sin ataduras. De hecho, defiende que se apliquen las elecciones de doble vuelta en España porque considera que sería una manera de acabar con el “bloqueo” que, por ejemplo, llevó al PP a convocar elecciones tras no poder asegurar una mayoría para aprobar los presupuestos autonómicos.
“Que se unan los partidos que se tengan que unir y que sepamos con qué programa se va a gobernar”, clama el hombre acompañado de su hijo Javier, de 18 años, que este domingo es uno de los 32.891 que se estrena en las urnas autonómicas. “Me he informado un poco”, explica, básicamente viendo el debate de los ocho candidatos que emitió Televisión Española. Estudiante de Fisioterapia en Valencia, lamenta la política que se puede ver hoy en día. “Siempre están discutiendo”.
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