¿Puede Mónica Oltra convertirse en alcaldesa de València?
Su éxito dependerá de cómo gestione su relato, de cómo movilice a su base social y de su capacidad para transformar su historia de resistencia en un proyecto político sólido y convincente

Corría un tórrido día de junio de 2022. El Botànic gobernaba la Comunitat Valenciana con relativa comodidad y Joan Ribó era todavía alcalde de València. Tras el escándalo que salpicó a la expareja de la vicepresidenta Mónica Oltra, esta fue presionada para dimitir. En una de las ruedas de prensa más duras que he visto, una Oltra abatida anunciaba su dimisión. Y lo hacía denunciando que los poderes fácticos buscaban apartarla para debilitar a la izquierda en la Generalitat.
Entre lágrimas, Oltra mandó un recado, cuyo eco todavía continúa resonando en las redes sociales y en la memoria de muchos valencianos: “Me cuesta esta decisión porque ganan los malos. El mensaje que estamos trasladando es que, en este país, a cualquier político que quiera hacer políticas que no vayan a favor de los poderosos se lo van a cargar con denuncias falsas y guerra sucia en los tribunales (...) Me duele que la gente del pueblo se sienta abandonada”.
Pero, tras años de calvario —y con la causa judicial todavía abierta pese a que la Fiscalía no apreciase indicios contra la ex vicepresidenta—, Mónica Oltra decidió pasar de la defensa al ataque y dar un paso al frente. Lo hizo tras la celebración del Congreso de su partido, Iniciativa, después de que el diputado Alberto Ibáñez le pidiera públicamente que liderara una nueva etapa. Oltra respondió aceptando el reto: avanzar hacia una candidatura por Compromís a la alcaldía de València en 2027. Este movimiento ha supuesto un auténtico revulsivo en una formación que estaba huérfana de liderazgo tras la salida de Joan Ribó del Ayuntamiento en 2023.
Ahora, la pregunta que media València se hace estos días: ¿Puede Mónica Oltra convertirse en alcaldesa en 2027? La respuesta, por ahora, es que depende. Porque en política no sólo se trata de si volver o no volver. Se trata, también, de cómo se vuelve, de los pasos que se dan y de la capacidad para marcar de nuevo la agenda política valenciana en un tiempo en que la izquierda parece dormida y anestesiada.
Y…¿Qué camino debe seguir Oltra si quiere ser alcaldesa? En primer lugar, debe instalar un marco en la sociedad valenciana, que le devuelva la legitimidad entre sectores que hoy la cuestionan. Una reaparición mediática medida, en que explique que “los malos no han ganado todavía”, y que su resistencia frente a la persecución judicial le ha devuelto las ganas de luchar por los más débiles. En segundo lugar, una gira vinculada con el libro Lawfare, publicado por Mari Carmen González Vidal, que le permita retomar el contacto con colectivos y con su base social, y que le sirva, como en su día hizo el presidente brasileño Lula da Silva, para medir el pulso político actual.
Y, por último, tras la gira y el proceso de escucha, la elaboración de un proyecto en clave de futuro y transformación social y no en clave de pasado y resistencia. Esto pasará por la inclusión de nuevos sectores y figuras, y por la elaboración de dos o tres propuestas ambiciosas que le permitan posicionarse como alternativa, tal y como hizo Zohan Mamdani en Nueva York.
Parece claro que Mónica Oltra ha vuelto, pero su éxito dependerá de cómo gestione su relato, de cómo movilice a su base social y de su capacidad para transformar su historia de resistencia en un proyecto político sólido y convincente. Hoy, aquella Mónica Oltra que reaparece recuerda con nostalgia a la de hace unos años: la de las camisetas en Les Corts, que proclamaba que a quien viene del pueblo nadie le hace agachar la cabeza. Sin embargo, si quiere convertirse en alcaldesa, tiene un largo camino por delante y la necesidad imperiosa de aprender de sus propios errores y de integrar a quienes faltan en su proyecto.
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