UE-Mercosur, la enésima batalla de la naranja valenciana
Los agricultores denuncian que el acuerdo presionará a la baja los precios por la importación de zumo de Brasil, el mayor productor y exportador mundial de esta bebida


“Lo de la derecha es un campo de limoneros abandonado”, explica Daniel Carbonell, un agricultor de 35 años, mientras conduce su furgoneta Citroen Jumpy de 1997 por los caminos de la huerta valenciana en un día caluroso de enero. La naturaleza liberada se expresa a su manera y los frutales adoptan formas salvajes entre la maleza. Carbonell, vecino de la Pobla Llarga, echa el freno de mano en uno de sus naranjales en el municipio de Carcaixent, de 21.934 habitantes, en la ribera del Júcar. “Necesitamos dejar de ser moneda de cambio en los tratados internacionales”, denuncia Carbonell en referencia al acuerdo de libre comercio firmado por la Unión Europea y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) este pasado fin de semana.
El pacto comercial, que debe ser refrendado por el parlamento europeo este miércoles, supone la zona de libre comercio más grande del mundo con más de 720 millones de consumidores potenciales. El tratado, que se negocia desde hace más de 25 años, se firma en medio de la guerra arancelaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el mundo.
Carbonell tiene 10 hectáreas de naranjos distribuidas en pequeñas parcelas y no tiene empleados a su cargo. Carcaixent —y por extensión la comarca de la Ribera Alta— es considerada la cuna de la naranja, por ser el origen del cultivo de la naranja dulce en la zona en época moderna. “En el pasado aquí se hizo mucho dinero”, explica el agricultor.

“Los tratados internacionales son desde hace 30 años uno de los grandes problemas que tenemos: cada vez entra más naranja de fuera”, lamenta Carbonell, que forma parte de la ejecutiva de la organización profesional agraria La Unió. “No podemos competir con esos países en salarios ni normativas, porque cumplimos los estándares de calidad más exigentes y seguros del mundo”, señala. Los cítricos valencianos están protegidos por el sello de calidad IGP (Indicación Geográfica Protegida) Cítricos Valencianos.
Brasil, gigante mundial de zumos
Brasil es el mayor exportador mundial de zumos de cítricos, según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. El gigante —la B de BRICS— produjo un millón de toneladas de zumo de naranja en la campaña 2024-25, mientras que la producción mundial fue de 1,4 millones. “Si nos hunden el precio del zumo en España, vamos a bajar los ingresos. Muchísimo”, sentencia Carbonell.
“El 80% de este árbol es producto de calidad comercial”, explica el agricultor en referencia a la naranja entera que va a las fruterías y supermercados. “Todos los campos tienen un 20% para destrío”, es decir, el porcentaje destinado a la industria del zumo porque no es estéticamente vendible. Carbonell señala que de las que van a industria, factura “18 céntimos por kilo” y añade que cada campaña –cada año– le supone una inversión de 4.000 euros.
AVA-ASAJA, una de las organizaciones profesionales agrarias con más afiliados en la Comunidad Valenciana, exige que “para producir se usen los mismos fitosanitarios” que en la UE, porque si no es “una competencia desleal que nos arruina” y el consumidor compra “alimentos con plaguicidas prohibidos aquí porque son un riesgo para la salud y el medioambiente”. Un ejemplo es el clorpirifos, usado ampliamente en la agricultura brasileña y prohibido en el espacio comunitario europeo.
Otro problema son las plagas. En los puertos europeos se han detectado “44 cargamentos de cítricos procedentes de Mercosur con plagas y enfermedades de cuarentena, sobre todo mancha negra y cancro de los cítricos. Estas plagas no están en Europa, pero si entraran causarían muchísimas pérdidas”, explica AVA-ASAJA. La mayoría de estas interceptaciones en 2025 han sido con productos de Mercosur, según la organización, que el 20 de enero protestará junto a agricultores europeos en Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo. El 29 del mismo mes hay convocada una manifestación del sector en la ciudad de Valencia.
El Huanglongbing, el HLB, es la enfermedad más temida por los naranjeros. Daniel Carbonell es contundente: “Si el HLB llega hoy al País Valenciano, se acaba la citricultura”. El Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, el IVIA, señala que es “la patología más devastadora de los cítricos” por “la fácil dispersión, la rapidez y la falta de tratamientos eficaces”, entre otras cosas.
Los costes laborales juegan a favor de los empresarios brasileños. El Salario Mínimo Interprofesional, el SMI, en España es de 56,08 euros al día para los temporeros. Para recolección a destajo —cuando se paga por la cantidad recogida— la remuneración no puede ser inferior al SMI. En Brasil, el salario mínimo mensual es de 259 euros y los costes sociales están muy por debajo de los de la Unión Europea.
Carbonell, que es autónomo, explica que aunque él lo hace “todo”, hay gente “con más gastos”, pues contratan temporeros.
Un declive crónico
Frente a la estación de tren de Carcaixent se alza el Almacén de Ribera, un antiguo depósito de naranjas construido en 1903 que da fe del esplendor de esta actividad en la comarca. Es un edificio modernista de ladrillo y azulejos —recuerda a una basílica— que ordenó levantar el empresario naranjero José Ribera. La edad de oro de la naranja valenciana fue entre 1960 y 1990. En la campaña 1997-98, la Comunidad Valenciana produjo 4.069.682 toneladas de cítricos, según la Generalitat; la producción en la temporada 2023-24 fue de 2.798.030 toneladas y la previsión para 2025-26 es de 2.509.950.

El acuerdo firmado entre la Unión Europea y Sudáfrica en 2016 despertó la ira del sector. El país austral, uno de los principales productores de naranja del mundo, exporta sobre todo naranja de mesa, variedades Valencia y Navel que también se producen en Valencia. “Sudáfrica ha triplicado las exportaciones de mandarinas, que se solapan con nuestras mandarinas tempranas”, señala AVA-ASAJA, en referencia a que las temporadas de venta coinciden. “Mientras, la Comunidad Valenciana ha perdido en estos 10 años el 40% de la producción de mandarinas”, asegura.
Los aranceles de la naranja sudafricana han caducado ya que el acuerdo establecía su extinción progresiva en 10 años, según la organización. Lo mismo ocurre con el pacto UE-Mercosur, según el cual los gravámenes previstos para los cítricos –zumos y de mesa– se eliminarán en una década.
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