El ascenso del Sant Andreu reabre el conflicto por el césped del estadio Narcís Sala
La normativa de Primera RFEF exige hierba natural mientras el club insiste en no abandonar su sede deportiva

La victoria de la Unió Esportiva Sant Andreu por 2-1 al Reus FC Reddis del pasado domingo 19 de abril supuso el ascenso de los quadribarrats a Primera Federación. Los goles de Marcos Mendes y de Josep Señé en la segunda mitad coronaron una tarde histórica en un estadio Narcís Sala de Barcelona que estaba lleno hasta la bandera y donde los aficionados pudieron presenciar el regreso de su club a la tercera categoría de fútbol español 18 años después. No obstante, con el salto de división, se ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los principales problemas que se encontró su gran rival de la ciudad, el C.E. Europa, cuando ascendieron la temporada pasada: su estadio no cumple con los requisitos para jugar en 1a RFEF.
La normativa de la Federación Española de Fútbol, establece que para poder disputar los partidos en esta categoría el césped tiene que ser natural y la grada tiene que tener un aforo mínimo de 3.000 personas. No hay problema por la capacidad del Narcís Sala, pero sí con el asunto de la hierba, puesto que el campo de los catalanes es de césped artificial. Con esta cuestión en mente, puesto que el estadio es de propiedad municipal, desde hace semanas los directivos del club y el Ayuntamiento están trabajando conjuntamente para encontrar la mejor solución posible.
“No nos moveremos de aquí”, expresó con contundencia Manuel Camino, presidente de la U.E. Sant Andreu tras finalizar el encuentro contra el equipo del Baix Camp. “Cuando antes asuman las autoridades que no nos iremos del Narcís Sala, mejor”, añadió el máximo mandatario. Sin embargo, el Europa se encontró en esta misma tesitura hace unos meses, cuando los escapulats intentaron por todos los medios poder jugar los duelos de Primera RFEF como locales en el Nou Sardenya. Finalmente, el club del barrio de Gràcia (Barcelona) tuvo que trasladarse a Can Dragó después de que la RFEF no aceptara ningún tipo de excepción.
A priori, el Sant Andreu tiene una situación un poco más sencilla que su rival. Mientras que bajo el Nou Sardenya hay un parking que impide realizar las obras correspondientes para la adecuación del campo, el Narcís Sala ya sabe lo que es vestir césped natural. Lo tuvo entre los años 70 y el 2005, cuando el equipo subió a Segunda B. Además, el club anunció una inversión de 100.000 euros del AISS (el campo del fútbol base de la U.E. Sant Andreu) para realizar un cambio de iluminación, la reparación de los desperfectos de los vestuarios y las zonas comunes, así como la restauración de los agujeros en el césped, entre otras reformas. Este hecho facilita que la cantera de la entidad catalana tenga un espacio en condiciones en caso de que se establezca el césped natural.
“Entiendo la emoción del momento, pero hay muchos elementos con los que trabajar”, declaró David Escudé, regidor de Deportes en Rac1. Precisamente, el concejal abrió la puerta a que el Sant Andreu y el Europa pudieran disputar sus partidos como locales en el mismo estadio, aunque no lo quiso dar por sentado. “Hay equipos como el Milán o el Inter de Milán que comparten un estadio municipal. Es una situación compleja, pero en ningún caso he dicho que sí o sí vayan a Can Dragó”, apuntó.
Lo que está claro es que en caso que el equipo catalán juegue en Nou Barris se generaría un nuevo problema. La U.E. Sant Andreu tiene actualmente 5.300 socios y socias, una cifra récord para el club que podría ampliarse de cara al próximo año. Por otro lado, en Can Dragó solo caben 3.000 espectadores, lo que supondría que cerca de la mitad de los afiliados no puedan acudir a los partidos. “No es un tema de voluntad. Ojalá todo el mundo pudiera jugar en su casa, y esto pasaría porque esta norma tan ilógica no existiera”, concluyó Escudé.
Desde el Ayuntamiento aseguran que trabajan junto con la UE Sant Andreu para “encontrar la mejor solución”. Un portavoz del Ayuntamiento considera el ascenso del equipo un “motivo de orgullo” para la ciudad e informan que están negociando con el club alternativas. El problema no solo es la instalación de césped artificial, sino que los equipos de base y femeninos si se coloca esa hierba natural no podrán realizar entrenos. Ayuntamiento y club buscan opciones, pero además, la misma fuente municipal advierte que debe “flexibilizarse la normativa vigente respecto a la hierba por motivos de sostenibilidad ambiental, económica y social”.
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