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La Universidad de Lleida coloca bombillas azules en un lavabo para evitar que lo usen para inyectarse droga

El rectorado pretende que los consumidores no puedan encontrarse las venas y busquen otro lugar

Imagen del rectorado de la Universidad de Lleida.UdL

La Universidad de Lleida (UdL) ha cambiado las bombillas que iluminan uno de los lavabos de la planta baja del edificio del Rectorado. Al restablecerse las clases después de las fiestas de Semana Santa, las luces ya no eran blancas sino azul intenso. El motivo de este cambio de iluminación no es estético. Con la luz azul intentan disuadir a un consumidor de droga inyectada que llevaba días pinchándose en el citado lavabo del edificio central de la facultad.

El cambio de iluminación para ahuyentar a posibles consumidores de sustancias ha sido adelantado por el diario Segre. El baño en cuestión es un habitáculo, situado en la planta baja, al cual se accede por un pasillo en forma de túnel desde uno de los aparcamientos del edificio. Este lavabo es muy utilizado por personas ajenas al campus universitario, ya que se encuentra en el centro de la ciudad y es fácilmente accesible desde el exterior en caso de necesidad. De hecho, las puertas del Rectorado están abiertas durante todo el horario lectivo y no hay control de acceso por lo que el uso del lavabo es libre y conocido.

Este miércoles, Mariona Farré, vicerrectora de campus sostenible de la UdL, ha aclarado: “Últimamente habíamos detectado que una persona externa al rectorado venía a consumir al lavabo. Años atrás se había detectado, en la facultad de medicina, un caso similar. Allí se instaló luz azul y funcionó. Por eso, tomamos esa decisión. Colocamos luz azul como herramienta disuasoria inmediata para proteger la comunidad universitaria y el espacio público”.

Según fuentes cercanas al caso, el hecho de cambiar la luz de blanca a azul es una herramienta para hacer mucho más complicado, al supuesto consumidor de droga, el protocolo de pincharse. Al tratarse de luz azul es mucho más difícil encontrarse las venas y, de ese modo, la comunidad universitaria de Lleida pretende que se busquen otro lugar para la inyección de drogas.

El edificio del Rectorado se encuentra muy cerca del Centro Histórico de Lleida, un barrio donde los vecinos han denunciado -en reiteradas ocasiones- el aumento del consumo de drogas en la vía pública.

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