Los Negativos reeditan su primer disco y reaparecen en un concierto en Lleida
El sello Guerssen Records reedita ‘Piknik Caleidoscópico’ y organiza en su 30 aniversario una jornada en torno al grupo

Historia cien veces repetida en el mundo de la música, pero siempre con nuevos matices. Los Negativos fueron un fogonazo underground de pop sixties en los años 80 de una Barcelona inquieta, casi virginal. Tuvieron una trayectoria corta, apenas dos elepés, una disolución temprana y obra posterior no tan recordada. Dos de sus miembros, Alfredo Calonge y Valentí Morató, fallecieron prematuramente, y en el concierto que tributaron como homenaje al primero el año 2014, Carles Estrada y Roberto Grima comprobaron que su grupo era para muchos algo más que un recuerdo. Una biografía en 2022, Los Negativos ¡Bony es Dios! y un documental sobre la banda en 2024 Los Negativos, graduados en underground, reafirmaron la importancia del grupo y la vigencia de su legado psicodélico. Ahora, para celebrar los 40 años de Los Negativos, el sello leridano Guerssen Records, que cumple 30, reedita Piknik Caleidoscópico, primer y casi legendario álbum de la banda, que además tocará en directo el día 28 en Lleida tras una charla sobre el sello, el grupo y la proyección de su documental. Una jornada negativa para celebrar dos efemérides.
“Tenía 14 años y vi por Lleida un cartel de ellos. No sabía quiénes eran. Los escuché a los 17 años y desde entonces, hoy tengo 54, no han pasado más de seis meses sin escucharlos de nuevo”. Lo recuerda Antoni Gorgues, responsable de Guerssen Records (más de 800 referencias publicadas), que como muchos de sus fans prefieren que la historia de Los Negativos fuese corta y brillante. “Las carreras largas o me acaban entristeciendo o bien su sentido se edulcora. Los Negativos me sorprendieron de chaval, y con los años he adquirido una perspectiva que me hace apreciarlos con más argumentos que entonces”, opina el responsable de que mil copias de Piknik Caleidoscópico vuelvan a ver la luz.
¿Y sus autores? Carles Estrada está hasta sorprendido. “Soy profesor de francés y que, de repente, un alumno te diga que eres mítico te deja un poco confuso. También flipamos cuando alguien nos dice que nuestros discos le cambiaron la vida. No sé, es raro ser una persona anónima y que te digan estas cosas”. Robert Grima, que ha sido responsable de la promotora Live Nation España, asegura: “Haber pasado por el grupo me ha dado una perspectiva del negocio que no hubiese tenido de otra manera, todo lo ves distinto, desde más ángulos”. En cierto modo Roberto ha vivido dos vidas en la música, y tanto él como Carles saben que las cosas han cambiado mucho. “Nosotros nos juntamos para pasar el rato, ensayamos mucho antes de publicar nuestro primer disco por diversión, pero no teníamos idea de ser profesionales y las cosas fueron pasando sin que nosotros hiciésemos otra cosa que seguir tocando. Hoy muchos artistas ya tienen un proyecto de carrera más planificado y la industria les hace pasar más por el aro”, opinan.
El modesto éxito que tuvieron Los Negativos no les cambió la vida tanto como aseguran algunos de sus fans sobre sus discos. Ni ligaron. “La verdad es que lo intentamos, pero no nos salía”, recuerda Roberto, quien ni se lo acabaron de creer. “Estábamos sorprendidos y preferimos tomárnoslo todo a cachondeo. Éramos tan ingenuos que una vez, esperando en Televisión Española para grabar un playback, vino Alfredo alucinando porque había visto por los pasillos a no sé qué presentador. En el fondo no nos lo acabábamos de creer, y tampoco nos llegó tanto dinero como para que nuestra percepción cambiase”, concluye el propio Roberto. Carles completa el panorama. “Aun siendo un grupo sin éxito, por el hecho de no tenerlo y contar con buenas reseñas y comentarios de prensa y fans nos acabamos convirtiendo en una especie de grupo de culto, y en estos casos el culto crece solo, incluso superando las propias expectativas del mismo grupo”. Desde luego, un panorama musical de la Barcelona de los ochenta resulta incompleto sin Los Negativos, sus canciones, sus letras, su elegante forma de vestir, su personalidad y su psicodelia.
Esa Barcelona ha cambiado mucho desde entonces: “Lo curioso”, dice Carles, “es que teníamos la sensación de que no pasaba nada en la ciudad y que nosotros teníamos que hacer algo para que pasase”. Roberto recuerda el Casal Transformadors como un eje de la vida musical de la ciudad de entonces. “Allí, en un equipamiento público, había de todo: conciertos, radio, exposiciones, un lugar donde conseguir un equipo de sonido, un lugar activo donde referenciarte y recibir ayuda”. Eran jóvenes, no pensaban en el futuro y vivían el presente, que aunque opacado por Madrid mostraba una ciudad muy activa.
Estos recuerdos, armados sin nostalgia, dan luz a un presente que jamás llegaron a imaginar. “Hoy tocamos de nuevo porque disfrutamos haciéndolo, porque hemos comprobado que seguimos significando algo para nuestro público y eso nos ofrece mucha satisfacción”. En el fondo es un poco como antes, pero con 40 años más en las espaldas y una experiencia que Carles plasmó en su novela El efecto estroboscópico. “No es una biografía de Negativos, pero hay unos cuantos puntos en común con nuestra historia”, asegura. En cualquier modo el grupo aún no considera un retorno como tal, sino un concierto puntual de celebración.
Los Negativos fueron, son, una banda de pop psicodélico con referentes en Beatles o Byrds que actualizó el mejor pop español (Los Brincos) y firmó extraordinarias canciones propias de una banda con personalidad, tanta que su nombre ni aparecía en la portada de su primer disco, como recuerda Carles. “En el documental hay un momento muy divertido, cuando Albert Gil, de los Brighton 64, dice: ‘¿quiénes coño se creen que son estos que ni ponen su nombre en la portada?’”. Y continúa caracterizando a Negativos. “Nosotros estábamos jugando, no pensábamos en una carrera y creímos que la gente fliparía al no ver nuestro nombre. Y así pasó, hay personas que aún hoy recuerdan que compraron el disco por la portada”. Roberto aporta más argumentos sobre la personalidad de Los Negativos: “Tanto en las letras, como en la actitud, como en conciertos que dimos bajo nombres inventados había humor, ganas de sacar punta a las cosas y de reír”. Antes de formar el grupo Carles y Valentí publicaron fanzines que hablaban de artistas inventados en entrevistas ficticias, una especie de antesala de lo que fueron Los Negativos.
¿Qué falló entonces en aquel coctel? ¿Qué precipitó la separación tras el segundo disco? “Aún me lo pregunto”, responde Carles. “Desde luego la mili fue un elemento crucial, también influyó que no supimos gestionar un éxito no muy grande, aunque naciente, y que nos dejamos influenciar por el entorno, y de cara al segundo disco no íbamos los cuatro en la misma dirección”. Roberto también apunta responsabilidad al segundo disco, 18 sábado amarillo. “Su producción, en Londres, no fue la que deseábamos y desaparecieron muchos coros que eran esenciales”. Aún con todo, mejor un recuerdo prístino de la inocencia que una nostalgia manoseada por los años. Roberto y Carles saben que un fracaso pertinaz o un éxito intenso y fugaz, caso de Los Negativos, construye a los artistas de culto. Eso es lo que hoy es su grupo 40 años después de su formación.
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