Pantallas que mienten y megafonía averiada: la otra gran crisis de Rodalies
Dos meses después del accidente de Gelida, las obras e incidencias hacen que las herramientas para informar a los usuarios fallen frecuentemente


Están allí pero ya nadie parece reparar mucho en los mensajes que proyectan o las informaciones que emiten. La imagen se repite todos los días en estaciones con varias vías por sentido. Las pantallas y la megafonía alertan de la llegada de un tren y anuncian su parada en una vía. Los usuarios se desplazan hasta el andén y se preparan para la llegada del convoy, normalmente con retraso. Todavía no ha llegado el tren y, de improviso, alguien alerta que aparecerá por otra vía. Comienzan entonces las carreras de usuarios que llevan esperando muchos minutos ¿Por qué en tiempos de IA y de conectividad total no acaban de funcionar las pantallas y las indicaciones en Rodalies?
La consejera de Territorio de la Generalitat, Sílvia Paneque, compareció hace un año, antes de la gran crisis de Rodalies de Gelida, para dar explicaciones de la colección de incidencias. Las averías habían obligado a evacuar a pasajeros de la R2 sur en Bellvitge andando por las vías. Paneque ya admitió una “desactualización de las infraestructuras” y mucha infrafinanciación. La consejera se ponía del lado de los usuarios y se justificaba admitiendo que al llegar el PSC al Govern se había “encontrado la casa con muchas deficiencias” y reformas por hacer.
Paneque admitía que una de las medidas urgentes era mejorar la información: “Un usuario puede entender que un tren se retrase 15 minutos, pero no que, en el siglo XXI, no podamos dar información en tiempo real”. La consejera apuntaba a que debían solventarse los problemas de comunicación entre los maquinistas y el centro de control. En esa crisis, el Govern admitió que debían mejorar la información a los usuarios en las pantallas, los paneles, la megafonía y los avisos digitales.
Un año después de esa promesa, la información sigue sin funcionar como sería esperable. Como pudo comprobar este diario, aun hay pantallas que indican que un tren se encuentra en una vía y acaba entrando por otra. Casi es un problema menor, porque dos meses después de la una de las peores crisis en la historia del servicio Adif mantiene activas 183 limitaciones temporales de velocidad y trabaja en 31 tramos.
“En la Estació de França ves las pantallas y la megafonía indicando un tren en una vía y luego, en el último momento, es otra diferente y toca correr. Si no estás atento, te puede pasar que estés dentro de un tren estacionado que no sea el que quieres. El problema es que no se piensa en el usuario”, se queja Anna Gómez, portavoz de la plataforma de usuarios Dignitat a les vies. El 4 de febrero, la enésima incidencia de Rodalies atacó a las pantallas y la megafonía, que dejaron de funcionar una hora. Renfe recomendó a los usuarios que revisaran los laterales y frontales de los trenes para verificar el destino. Durante una hora se regresó a la década de los 80 del siglo pasado.
EL PAÍS accedió al Centro de Regulación de la Circulación (CRC) de Adif en la Estació de França, desde donde se dirige el servicio. Allí, 20 técnicos de Adif y Renfe gestionan, por cada turno, las incidencias, asignan vías y coordinan trenes en tiempo real. El portavoz de Renfe en Cataluña, Antonio Carmona, actuó como guía e intentó explicar qué ocurre con las pantallas: “Hay incidencias que pueden estar en la vía y se detectan directamente. En otras, el maquinista avisa al Centro de Tráfico Centralizado y Adif avisa a Renfe”, relata. El gestor del servicio decide si es necesario un medio alternativo o contactar con Adif para hacer cambios de vía si es imposible circular por un tramo donde hay un tren averiado u otra incidencia.
La toma de decisiones en el CRC es rápida, pero implica comunicación entre Adif y Renfe y acciones vertiginosas salvaguardando “siempre y prioritariamente” la seguridad de los usuarios. Es entonces cuando la información puede variar y entrar en contradicción con la de las pantallas de las estaciones (algunas las gestiona Adif y otras Renfe). El hecho de que el gestor de infraestructuras y el del servicio sean dos empresas diferentes, según Carmona, no afecta ni en la eficiencia ni en la comunicación. Aún así, implica una suerte de juego del teléfono que no siempre colabora en favor del usuario.
Renfe asegura que desde la queja de Paneque ha activado un plan con más personal de las brigadas móviles de información y atención al viajero, incluyendo un canal de Whatsapp. La compañía defiende que está mejorando la megafonía y la cartelería digital en 80 estaciones de Barcelona. También se ha destinado, desde hace unas semanas, personal de refuerzo de información en las cabeceras de las líneas de Rodalies (en Granollers Centre, Terrassa Nord, Vilanova i la Geltrú, Sant Vicens de Calders, Hospitalet, Mataró y la Estació de França). Un personal que transmite la información en directo a los usuarios y avisa y corrige cualquier error de comunicación. Aun así, el portavoz añade: “A veces, cuando hay cambios de último momento, varía la programación de entrada y salida de los trenes en las diferentes estaciones. También varía la ubicación de las vías previamente asignadas. Cuando pasa, el software que obtiene la información que llega a las pantallas de las estaciones no tiene tiempo de actualizar este cambio de última hora”.
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