Ir al contenido
_
_
_
_

“Un enclave de prestigio histórico”: dos familias venden el Casino de L’Arrabassada tras 80 años en ruinas

La propiedad, ubicada en la Sierra de Collserola, albergó a inicios del siglo XX un hotel y parque de atracciones para la burguesía de Barcelona. Se vende por 1,7 millones

El antiguo mirador del Casino de l'Arrabassada, con grandes balconadas y relieves, en la Sierra de Collserola, en Sant Cugat del Vallès (Barcelona).Massimiliano Minocri

Las imágenes y películas de comienzos de siglo pasado muestran un suntuoso edificio con escalinatas, grandes comedores, lámparas de techo, paseos rodeados de vegetación, músicos y personal con pajarita, botones... Y apuestos clientes de la burguesía de Barcelona llegando en carruajes, coches o tranvía y luciendo sombreros y pamelas. Estamos en el Casino de l’Arrabassada, en plena sierra de Collserola, un complejo donde a partir de 1899 se construyó un hotel, casino, lago artificial donde se alquilaban botes y un parque de atracciones con una espectacular montaña rusa que se adentraba en la montaña. El complejo (cuya leyenda afirma que en el casino había una habitación de suicidio a disposición de los clientes), pertenecía a una familia francesa, y tuvo un gran éxito, pero la prohibición del juego a partir de 1912 cortó la principal fuente de ingresos. Fue el inicio de su declive. Al estallar la Guerra Civil, el espacio fue utilizado como cuartel, hasta que a comienzos de la década de los 40 la mayoría de construcciones fueron derruidas.

Más de 80 años después, la finca del Casino de l’Arrabassada, 10,6 hectáreas, ha salido a la venta por 1,7 millones de euros. Es un espacio irreconocible, tomado por la vegetación, y con pintadas en los muros o construcciones que resisten. Y en el que los restos de la valla del jardín (con esgrafiados policromados) y el mirador (con esculturas que actúan de ménsulas de balcones) dan pistas de lo lujoso que fue.

¿Por qué sale ahora a la venta? ¿Quiénes son los propietarios? Se trata de dos familias catalanas que la compraron en 1953 y 1965, a los que la habían adquirido a los propietarios originales después de la quiebra de la empresa en los años cuarenta. Los actuales propietarios son descendientes de los compradores y poseen un tercio y dos tercios del espacio. Lo explica Xavi Soler, fundador y gerente de Finques Soler de Sant Cugat del Vallès (municipio pegado a Barcelona) y designado como portavoz por la propiedad, que quiere mantener su anonimato. Su explicación desgrana las gestiones realizadas por la propiedad desde la década de los setenta del siglo pasado para intentar rehabilitar y revalorizar el espacio: que se pudieran reconstruir los edificios, aclarar qué usos se permitirían (no se puede levantar nada ni se autoriza uso residencial u hotelero), autorizando actividades abiertas al público... Y relata que, tras una sentencia del año pasado del Tribunal Supremo que desestimaba la rehabilitación del hotel y restaurante, decidieron ponerla a la venta.

Soler pone en valor que se trata de “un enclave de prestigio histórico”, su ubicación “en un entorno de alto valor ambiental”, y que el “Casino y Gran Hotel de la Rabassada” [Arrabassada es el topónimo correcto en catalán] conserva la marca en el catálogo de Masías, Casas Rurales y otras construcciones del Parque de Collserola. Y señala que se podrían reconstruir los edificios que siguen parcialmente en pie: la torre mirador del que fue edificio principal, la bodega, un almacén, los túneles y la torre eléctrica. Los usos permitidos incluyen actividades “artesanales, artísticas o profesionales”, “de investigación y desarrollo”, “talleres de pintura o escultura”, “estudios de grabación”, “comercialización de productos de la finca o entornos”. Tampoco admite el uso de camping o hípica, pero sí “se autoriza la construcción de un aparcamiento ecológico cerca del mirador, con un máximo de extensión de cien metros cuadrados”.

El representante de la propiedad insiste en que los descendientes de los propietarios, “a partir de los años setenta del siglo pasado intentaron rehabilitar la finca, no obteniendo las autorizaciones pertinentes”. Una romería de burocracia que arranca en 1976 cuando el Plan General Metropolitano (el célebre PGM que fija el urbanismo de Barcelona y los 35 municipios de su entorno) consideró la finca como rústica, cuando anteriormente había sido urbanizable. Además, sus usos no fueron fijados hasta un Plan Especial del parque de Collserola en 2021 que no permite lo que “los actuales titulares solicitaron que se autorizara: la rehabilitación para el destino lógico de la finca, restaurante y hotel”.

Soler también asegura que “la finca nunca fue abandonada por los actuales propietarios”, que se han prestado en varias ocasiones a abrirla a actividades abiertas al público (como visitas guiadas o carreras populares) o a rodajes. “En diciembre de 2025 quedó definitivamente fijado el estatus urbanístico de la finca” en una sentencia del Tribunal Supremo, “por lo que los propietarios comenzaron a plantearse la posibilidad de traspasar la propiedad a personas o empresas que, con iniciativa y proyectos, pudieran gestionar esta valiosa herencia histórica”. Las familias propietarias “no son empresarios”, señala su portavoz.

Sobre la cantidad por la que la finca ha salido a la venta, el representante de la propiedad apunta que se ha valorado “con arreglo al precio de las fincas rústicas de la Sierra de Collserola, incrementando la posibilidad de rehabilitar las construcciones conservadas, que superan los 500 metros cuadrados”. A parte del “prestigio y valor artístico de la finca”.

Preguntado el Ayuntamiento de Sant Cugat por la venta de una finca tan relevante, este diario no ha obtenido respuesta. Por parte del Parque de Collserola, su gerente, Raimon Roda, recuerda un dato básico: y es que desde 2010 la sierra fue declarada Parque Natural, “con las restricciones que esta figura conlleva”. En este sentido matiza que “el uso de aparcamiento en el ámbito no está planificado en el Plan especial de proteccion del medio y del paisaje” del Parque Natural. Explica también que el parque ha tenido contactos con la propiedad, como “intentos de actuación en la finca, en cuestiones de voluntariado para erradicar plantas invasoras o recogida de vertidos”, además de reuniones con el Ayuntamiento por requerimientos de seguridad, porque el espacio ha sido “muy vandalizado”. “La nueva propiedad tendrá condicionamientos legales y la finca tiene interés potencial de biodiversidad, por lo que estamos abiertos a cualquier diálogo”, concluye el gerente del parque.

Cronología de los trámites realizados por la propiedad

Años 1953 y 1965. Compra de dos tercios y un tercio de la finca por parte de las familias que ostentan la propiedad.


Año 1972. Los propietarios solicitan al Gobierno autorización para la rehabilitación de la finca. No fue estimada.


Año 1976. El Plan General Metropolitano (PGM, el instrumento urbanístico de Barcelona y los 35 municipios que rodean la ciudad) convierte la zona en forestal. Los titulares constatan que no se definen con rigor los usos urbanísticos permitidos, que el plan remite a un futuro plan especial.


Año 1980. Los titulares recurren el PGM y el Gobierno dicta una orden que remite al futuro plan especial, que tendría en cuenta las alegaciones.


Año 1987. El Consejo Metropolitano aprueba el Plan Especial de protecicón de Collserola, que prevé la protección del Casino en su catálogo "para promover su recuperación".


Año 2010. La Sierra de Collserola es declarada parque natural.


Año 2012. La ley de urbanismo incluye el casino entre las fincas rehabilitables. Mientras, la propiedad autoriza la utilización de la finca con finalidades culturales, para visitas en grupo o carreras populares, con el conocimiento y colaboración de la administración del Parque.


Año 2021. Se publica oficialmente una modificación del Plan General Metropolitano que determina al detalles los usos permitidos en la finca.


Año 2025. Tras solicitar la propiedad al Tribunal Superior que permitiera también la rehabilitación del hotel y el restaurante, en sentencia de diciembre de 2025 el alto tribunal no lo estima. Sí "confirma implícitamente los usos ya reconocidos, así como la catalogación y posible rehabilitación de la finca", señala la propiedad.


Año 2026. La propiedad pone en venta la finca.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_