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Barcelona acelera la implantación de la IA en su administración: asistente de información sobre vivienda o traductores para los servicios sociales

El Ayuntamiento pone en marcha su ‘Estrategia para la adopción ética, democrática y sostenible de la IA’

Una mujer mira el portal de atención a la ciudadanía potenciado por IA del Ayuntamiento de Barcelona.Víctor Sanjuan

El Ayuntamiento de Barcelona aprieta el acelerador en el uso de la Inteligencia Artificial (IA). En su gestión diaria y en la atención a la ciudadanía. Una tecnología que viene incorporando desde 2021 con programas piloto (en gestión de ayudas o de la movilidad, para citar dos ejemplos) pero que tiene un nuevo plan que el alcalde, Jaume Collboni, y el gerente del BIT (el antiguo Instituto Municipal de Informática), Emili Rubió, han presentado este martes. Estrategia para la adopción ética, democrática y sostenible de la IA se llama el plan, “inspirado en los valores que la ciudad ha representado”, ha garantizado el edil.

Entre los proyectos de presente o futuro inmediato figuran un chatbot o asistente virtual de información sobre vivienda y alquiler, dispositivos portátiles de traducción automática que agilizan la atención y eliminan las barreras lingüísticas, o un asistente de apoyo a trámites de atención ciudadana. En vistas a un futuro no tan inmediato, entre las cuestiones que estudia el consistorio con el BSC (Barcelona Supercomputing Center) para mejorar procesos internos figuran herramientas para agilizar la concesión de licencias de actividad que son complejos por la cantidad de normativas que se superponen, o también los procesos burocráticos de solicitud, concesión o verificación de proyectos que tienen subvenciones. Otras herramientas que se están desarrollando son asistentes para la Guardia Urbana o analítica del impacto que obras o eventos en la vía pública tienen para la movilidad.

Ante cualquier recelo a la implantación de IA en procesos internos o de atención ciudadana y su posible impacto en el empleo, Rubió ha dejado claro que el consistorio “en ningún caso se plantea la estrategia para eliminar empleo, sí en eliminar tareas que no tienen valor añadido”. De hecho, ha aclarado, son los propios empleados municipales quienes piden “automatizar procesos o incluso ir más allá”. “En procesos largos, en los que tardamos entre la demanda ciudadana y la respuesta, se trata de tener herramientas que nos ayuden a hacerlo, liberando a los trabajadores de tareas manuales que en la maoyoría de los casos no gustan, y que puedan hacer tareas de mayor valor añadido”, ha precisado. El gerente del BIT ha subrayado, además, que al final de cualquier proceso, siempre habrá supervisión: “Que la IA no nos diga lo que hemos de hacer, siempre habrá una decisión o supervisión humana final”.

El asistente en materia de vivienda ya está activo en la web municipal y responde consultas sobre la materia en catalán, castellano e inglés y se basa en inteligencia artificial generativa. Para que sea fiable, se basa en fuentes internas y la idea, ha explicado Rubió, es que reduzca consultas repetitivas y acelere la orientación inicial. “Intentamos buscar lo que resuelve más dudas al ciudadano o resta trabajo automático a los trabajadores municipales para que puedan destinar más tiempos a tareas de mayor valor o a mejorar el propio servicio”, ha precisado.

En el caso de los dispositivos portátiles de traducción automática en tiempo real, se comprarán 180 y la idea es que lo utilicen trabajadores municipales que atienden directamente a los vecinos en oficinas de atención ciudadana o servicios sociales, que tienen “una alta exposición a situaciones multilingües”. Las pruebas realizadas hasta ahora se han hecho en centros de servicios sociales, de emergencias sociales, de atención ciudadana o a refugiados.

Durante la presentación, el alcalde Collboni ha insistido en la apuesta por la IA a partir de “valores, no de cualquier manera”. “Somos una ciudad asociada a la innovación, a la investigación, a centros que empujan en esta dirección, pero lo queremos hacer con propósito, porque la forma cómo se adopta esta tecnología no es neutra”, ha añadido. La estrategia tiene un presupuesto de 9,4 millones de euros en los próximos tres años, una cantidad que supone el 3% del presupuesto municipal, aproximándose a las ciudades referentes como Londres o Seatle, que destinan a tecnología un 4%.

En una mesa redonda posterior a la presentación, el director del Super Computing Center, Cristian Canton, ha explicado la rapidez con la que las empresas están implantando la IA en enclaves como Silicon Valley, pero ha alertado: “Hemos de estar atentos, se están haciendo grandes progresos, pero hemos de ser prudentes para no tropezar, estas herramientas pueden crear desigualdad”.

El gerente del BIT ha celebrado que el consistorio barcelonés “no comienza de cero”, pero ha señalado “la nueva fase de adopción intensiva y rápida, con gobernanza pública pensada para intensificar la aplicación de la Inteligencia Artificial en el Ayuntamiento y en los servicios que ofrecemos, con valores y sentido”. El responsable de los servicios informáticos ha añadido que el plan es “transversal, implica a todas las áreas del Ayuntamiento” y ha citado dos cuestiones delicadas de la IA: las limitaciones legales que no siempre permiten ir al ritmo deseado, y la necesidad de tener “precaución, para no generar sesgos o situaciones de inequidad o desigualdades”. De entrada, ha señalado, el consistorio se enfocará “en servicios que se puedan escalar, que tengan impacto en servicios de atención ciudadana o para los trabajadores”. En este sentido, por ejemplo, ha citado que el asistente de información sobre vivienda se pensó inicialmente en clave interna, pero se puso a disposición ciudadana por su utilidad.

Rubió ha destacado como puntos clave de la implementación de la IA la supervisión humana, la privacidad y calidad de los datos, la responsabilidad democrática, la fiabilidad de los sistemas (robustos y seguros), la transparencia, la preocupación por la diversidad y la inclusión y velar por la sostenibilidad, consumiendo lo mínimo posible. Entre los seis ejes, 21 objetivos y 37 acciones concretas, figura la creación de una Oficina de la IA.

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