Un Pinocho para los padres: el teatro Akadèmia de Barcelona lleva a escena la historia de la marioneta como una reflexión sobre la paternidad
Moreno Bernardi encarna al niño de madera en el montaje de Enrico Iannniello, que interpreta a Geppetto


Pinocho sube a escena y lo hace de una manera distinta a como acostumbra y que sorprenderá mucho especialmente a los que solo tengan de referencia la célebre adaptación al cine de animación de Walt Disney (1940). Pinocchio o el espectáculo de la paternidad, que se estrena en el teatro Akadèmia de Barcelona el próximo 11 de marzo (hasta el 29), es de entrada una lectura desde el libro original del florentino Carlo Collodi —Le avventure di Pinocchio (1882)— y a cargo de dos italianos, Enrico Ianniello, que dirige el espectáculo e interpreta a Geppetto, y Moreno Bernardi, que encarna al niño de madera. Ianniello ha enfocado su versión, que dura una hora y veinte minutos y se representa en castellano e italiano, como una historia que desencadena una reflexión sobre la paternidad.
“Soy un padre de 55 años”, ha dicho el director y actor este mediodía al presentar el montaje junto a Bernardi, “me identifico más con Geppeto y me interesa la responsabilidad de los padres y qué mundo queremos transmitir a nuestros hijos”. Ha añadido que “cada día pasan cosas peores y tenemos el reto de cómo se puede hablar de eso con los niños, con nuestros hijos”. Para Ianniello, además, está en Pinocchio la idea de que “cuando un niño empieza a caminar se alejará de ti, y eso es difícil de aceptar”.
Por su parte, Bernardi, que afronta la difícil tarea de materializar a Pinocho, para lo que despliega toda su mucha experiencia actoral (y una inquietante presencia física), ha apuntado que para interpretar a la marioneta, “un ser de madera, esbozo de una persona”, hay que hacerlo “no solo con el cuerpo sino con la mente”.
Ianniello ha enmarcado este Pinocchio en el nuevo proyecto del Akadèmia, de cuya parte internacional es el responsable. Del propio Ianniello se ha visto anteriormente el monólogo Isidoro, con dirección de Pau Miró, que después de una gira por Italia está en conversaciones para ir al Piccolo de Milán.

Bernardi ha destacado que después de treinta años dirigiéndose a sí mismo es la primera vez que acepta que lo dirija otro director y que ha aceptado porque le interesa la propuesta de Ianniello, que interpretó a Pinocho de joven en otra puesta en escena. “Me interesa la visión de otro”, ha dicho Bernardi que ha apuntado que él no es padre “pero soy hijo” —evidentemente—y ha meditado sobre lo que supone la “hijidad” en relación con la paternidad. “Hoy en día es muy complicado ser hijo con tantas proyecciones de los padres”. Ha añadido que para hablar de Pinocho él y Ianniello tienen muchas cosas en común como ser italianos, formar parte de la misma generación, tener los mismos referentes teatrales y conocer bien la obra de Collodi, la gran novela de formación de la Italia recién unificada, que ha comparado —considerándola muy superior— con otro clásico más blanco y bienpensante como Cuore, de Edmundo de Amicis, que incluye el relato de donde salió el ínclito anime Marco.
Ianniello ha recordado la serie de 1972 sobre Pinocho de Luigi Comencini, con Nino Manfredi, Gina Lollobrigida o Vittorio de Sicca, y cómo les influyó de niños a los dos. En relación con la película de Walt Disney, ha explicado que “tiene un problema”: que no ocurre en un ambiente de pobreza extrema como el libro. “La novela de Collodi es muy oscura, y muy dura, Geppetto tiene un trozo de madera y elige en vez de calentarse con él tallar a la marioneta para que le acompañe, como Tom Hanks con la pelota Wilson. En nuestra versión, Geppetto vive entre escombros, rodeado de montañas de ropa usada, la pobreza es fundamental para entender Pinocchio. A Geppetto solo le queda la imaginación”.
En cuanto a Pinocho, “es anárquico, puro, no acepta portarse bien, ni su vida de títere, escoge la libertad”. Collodi, ha recordado Ianniello, describió inicialmente la muerte de Pinocho, colgado de un árbol, para robarle las monedas de oro que le había dado Mangiafuocco (el tiritero Strómboli de Disney). “Se cuenta que lo resucitó porque los niños se lo pidieron, pero otra versión sostiene que lo hizo para poder saldar sus deudas de juego”. La economía, precisamente, es muy importante en el Pinocchio de Collodi, ha añadido,
En la versión que se verá en el Akadèmia, Gepetto vive en un viejo cine de barrio, lo que permite que en el espectáculo se vean fragmentos de películas en una pantalla. La música, de Isao Tomita, también es muy importante en el montaje. Como lo es, han destacado los dos artistas, que el público acepte jugar con su imaginación. “Somos ilusionistas”, han dicho.
La crueldad es otro elemento fundamental en la historia, han recalcado. Esa crueldad la ejerce especialmente Geppetto y Pinocho “se convierte en el mártir de su padre y de los demás personajes”, a los que interpreta el mismo Ianniello. El simpático (e incordiante a partes iguales) Pepito Grillo de Disney es en Collodi tan solo un innominado grillo parlante al que Pinocho aplasta. Al igual que el hada azul es el hada de cabellos turquesa.
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