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Los Mossos informan al Parlament de 32 muertos en actuaciones policiales desde 2004

En 15 casos, las personas fallecieron en contextos en los que se usó un arma de fuego

Mossos

Los Mossos d’Esquadra han informado al Parlament de que 32 personas han muerto en actuaciones policiales desde el año 2004. La cifra responde a un estudio caso a caso, analizando los atestados, que ha llevado a cabo el Departamento de Interior, después de ser preguntado por los Comuns. En 15 casos, las personas fallecieron en contextos en los que se usó un arma de fuego. Entre ellos, se incluyen los seis terroristas abatidos en los atentados de 2017 en La Rambla de Barcelona y en Cambrils, y el hombre que asaltó una comisaría en Cornellà al año siguiente. En 17 episodios, los finados llevaban un arma, cuatro de ellas de fuego.

Interior repasa exclusivamente actuaciones de los Mossos d’Esquadra. Los fallecidos son siempre hombres, de entre 17 y 61 años. Y añade que de las 32 víctimas, 19 se vieron envueltas en situaciones de brotes psicóticos, consumo de drogas o problemas de salud previo que acabaron en una parada cardiorrespiratoria, según la respuesta parlamentaria. También detalla que 19 muertos eran españoles, y 13 de otras nacionalidades.

Sobre el uso de armas de fuego, además de los atentados de 2017 y 2018, también constan otros tipos de incidentes. El primero es un hombre, de 34 años y originario de Marruecos, que murió de un disparo accidental de un mosso en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). Los Mossos explicaron entonces que el tiro se debió a un forcejeo, en un registro con autorización judicial. Tres años más tarde, en 2007, un hombre de 33 años, español, falleció de un disparo en el pecho en una intervención policial. El hombre, con problemas de salud mental, atacó a los agentes con un pico, cuando intentaban ingresarle involuntariamente en el hospital. El agente que actuó, inicialmente imputado, acabó absuelto porque el juez consideró que actuó para salvar su propia vida y la de un sanitario.

En 2012, un ciudadano de mediana edad falleció en Olot (Girona) de un disparo en una intervención policial en la calle. Los agentes habían sido avisados de que había un hombre muy excitado, acompañado de un menor. La familia denunció a los Mossos, pero el caso acabó en un acuerdo extrajudicial.

Al año siguiente, en Ripoll (Girona), los agentes usaron también el arma de fuego, esta vez en el caso de un fugitivo al que dieron el alto. El muerto, de 29 años y marroquí, embistió a los agentes con un coche y les disparó. En el intercambio de tiros, el hombre fue abatido. En 2017, otro tiroteo, en este caso contra unos atracadores en Lleida, acabó con uno de ellos muerto, un hombre español de 47 años.

El siguiente caso es ya en 2023, en una persecución policial de un conductor con un vehículo robado. El hombre, de 37 años, y español, aceleró al encontrar un control policial en Vandellòs con la intención de atropellar a los agentes. Un agente disparó y el hombre murió por el impacto. El juzgado archivó la causa al considerar que no había mala praxis. El siguiente episodio es en julio de 2025, cuando los GEI abatieron a un hombre atrincherado en Calldetenes (Barcelona) que había matado a su hermano.

El resto de actuaciones están relacionadas con personas que sufrieron un ataque al corazón después de una actuación policial. En uno de ellos, los Mossos usaron la pistola táser para reducir a un hombre de 38 años con problemas de salud mental. Los datos también incluyen uno de los casos más sonados: la reducción de Juan Andrés Benítez, en 2013, en el Raval. El hombre murió de un ataque al corazón. Seis agentes admitieron un homicidio imprudente y fueron condenados a penas de dos años de prisión.

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