Barcelona vibra con el concierto por Palestina: Amaia, Bad Gyal o Oques Grasses llenan el Sant Jordi
El evento es el colofón de una campaña internacional para denunciar la matanza en Gaza y recaudar fondos

Barcelona vibra este miércoles con el concierto solidario por Palestina. El Palau Sant Jordi está del todo lleno para albergar a artistas como Amaia, Bad Gyal, Oques Grasses, Lluís Llach o Fermín Muguruza, entre otros. El concierto es el colofón de una campaña internacional coordinada por ‘Act X Palestine’ para recaudar fondos. Antes, los organizadores han rendido homenaje a Hind Rajab, la niña palestina de cinco años asesinada en Gaza hace dos años y que conmocionó a la opinión pública internacional.
El concierto ha estado precedido por varios actos, también en el Palau Sant Jordi, en los que ha participado el intérprete y fixer gazatí Kayed Hammad, en conversación con el actor Eduard Fernández, o el entrenador de fútbol Pep Guardiola. Los asistentes al Palau Sant Jordi se han volcado desde el primer minuto con la música que ofrece un nutrido cartel, en el que también están Yeray Cortés, Morad, Guillem Gisbert o Mushka.
Desde el principio, el público permanece entregado a un concierto que está concebido como un gran manifiesto de apoyo al pueblo palestino. Apenas unas horas antes de conocerse todo el cartel, la organización había colgado ya el sold out al que la ciudad se ha acostumbrado por los conciertos de grandes estrellas.
Por la tarde, la playa de la capital catalana había acogido un homenaje a Hind Rajab, la niña palestina de cinco años asesinada en Gaza hace dos años, un caso que recorrió medio mundo tras difundirse su última llamada pidiendo auxilio mientras esperaba una ambulancia que nunca llegó. En el aniversario de su muerte, alrededor de 200 personas se han reunido frente al mar en una acción organizada por la organización social Avaaz, que ha incluido el despliegue de una lona de unos 1.000 metros cuadrados con el retrato de la menor y la presencia de su madre, Wesam Hamada. Según la organización, el objetivo era reclamar protección para la infancia palestina y exigir rendición de cuentas, en un momento en el que la historia de Hind ha trascendido también al ámbito cultural con la película La voz de Hind Rajab, nominada al Oscar.
En uno de los pocos días soleados de la semana, los asistentes se han concentrado durante toda la tarde bajo consignas como “Gaza no está sola” o “Boicot a Israel”. Al son de música palestina, un grupo de activistas ha sostenido durante casi una hora la lona (de unos 50 metros de largo por 20 de ancho) con el rostro de la niña, frente al Mediterráneo. “Elegimos Barcelona porque es una ciudad representativa, que históricamente siempre ha estado al lado del pueblo palestino. Además, a Hind le encantaba el mar y el Mediterráneo, y queremos lanzar un mensaje al otro lado”, ha explicado Patricia López, portavoz de Avaaz.

López insiste en que el homenaje no miraba solo al pasado trágico de Hind. “Estamos perdiendo para el resto de los niños palestinos una respuesta. No supimos responder al pedido de Hind hace dos años. Supuestamente estamos bajo un alto el fuego que sabemos que no se está produciendo”, ha afirmado. Tras el despliegue de la lona, los portavoces de Avaaz y la madre de Hind han tomado la palabra. El momento más contenido ha llegado cuando Wesam Hamada ha recitado un poema en inglés, reproducido después en catalán, en el que ha agradecido el apoyo recibido y subrayado que su hija “no era solo una niña, era un testimonio”. “No estoy aquí para pronunciar un discurso, soy la voz de las personas que no pueden gritar. Soy representante de todo el pueblo palestino”, ha señalado. Al fondo, una decena de niños sostenía dibujos de niños palestinos.

Entre los participantes había perfiles diversos y de distintas generaciones. Ana, que participa acompañada de su nieta Alba, resumía así su motivación: “Me apunto a todo lo que sea a favor de Gaza”. A su alrededor, varias familias seguían el acto mientras algunos niños sostenían dibujos realizados por menores palestinos.
En el acto también ha intervenido el cirujano traumatólogo británico Graeme Groom, que ha trabajado en más de 40 misiones en Gaza. “No podemos olvidarnos del resto de víctimas que aún hay en Gaza”, ha advertido. Groom ha relatado haber presenciado escenas de múltiples cadáveres y ha narrado distintas situaciones marcada por la escasez que, según él, aún persisten. “Ahora estamos en un supuesto alto el fuego, pero sigue faltando médicos, comida y todo tipo de recurso básico”, ha señalado. Su ilusión, ha declarado, es que la vida cotidiana vuelva para los niños: “Queremos que su rutina esté marcada por el ruido de la salida del colegio y no por el de las bombas”.
El acto se ha cerrado con la intervención de Alex, un niño de ocho años, que ha tomado el micrófono para lanzar un mensaje a los adultos: “No dejen de hablar de Palestina, de los niños y las niñas de Gaza. La diferencia entre ellos y yo es que vivimos en países diferentes”.
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