Más delfines habitan y crían en la Costa Brava, conviven con la pesca de arrastre y se alimentan en sus redes sin causar daños
Lo revela el proyecto COSTtERA-2 que estudia la conducta de estos cetáceos y su grado y tipo de interacción con los pesqueros


Científicos de Submon, entidad destinada a la conservación, estudio y divulgación del medio marino, han confirmado el aumento notable de delfines mulares (Tursiops truncatus) al norte de la Costa Brava así como la convivencia estable entre ellos y pesca de arrastre. Los estudiosos han destacado tanto la importancia de la zona como área reproductiva, como el éxito reproductivo de la especie. En los ocho años de estudio y seguimiento de esta especie, han registrado 190 avistamientos de delfín mular y se han identificado 700 ejemplares diferentes en el área entre les Illes Medes y el Cap de Creus.
Del total de identificados, el 63% ya fueron observados en años anteriores, lo que indica una elevada fidelidad al área. Además del total de avistamientos, 63 se han hecho en 2025, lo que representa el 34% del total desde 2017. “Hay más delfines en la zona seguro”, afirma Carla Chicote, jefa de proyectos de la entidad. Se ha detectado que la interacción sí causa daños y perjuicios económicos a las artes menores al sur del litoral catalán.
El proyecto COSTtERA-2, desarrollado desde julio de 2024 a enero de 2026 con la colaboración de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, tiene por objetivo principal estudiar el comportamiento del delfín mular durante su interacción con las redes de pesca de los arrastreros, así como determinar el grado y tipo de interacción en el norte de Cataluña.
En este proyecto se han navegado 1.200 km entre el Cap de Creus y las Illes Medes y se han hecho 63 avistamientos, el 34% de los 190 hechos desde 2017. Además la tasa de encuentro, cinco avistamientos por cada 100 km, ha duplicado la registrada en 2022, 2,2 avistamientos por cada 100 km recorridos, un incremento aproximado del 107% en la tasa de encuentro. En la mitad de los grupos observados, en primavera, verano y otoño, había crías, lo que según Chicote “pone de manifiesto la importancia de la zona como área reproductiva de la especie”. La clave, el alimento.
En relación con la interacción con la pesca, en la zona norte, se observó que el 81% de los avistamientos fueron en presencia de arrastreros, lo que confirma la elevada asociación entre los delfines y esta actividad pesquera en la Costa Brava norte. “El notable incremento en el número de delfines observados hace que la interacción con pesqueros sea prácticamente constante” apunta la cetóloga. Estas interacciones consisten principalmente en que los delfines se alimentan de los peces que sobresalen de la red, tal y como han confirmado las imágenes submarinas obtenidas durante el proyecto. Chicote puntualiza: “Se alimentan desde el exterior de la red, sin riesgo ni para ellos por quedar atrapados ni para los pescadores por posibles daños en el arte”.
Esta conclusión ha sido abalada por encuestas a un 35% de la flota de arrastre catalana. A pesar de que la presencia de delfines es constante, solo el 3% (2 pescadores) encuestados ha dicho haber tenido el último año una captura accidental de delfín, sin detallar especie. Una media de una captura por barco cada 15 años. “Las capturas accidentales son muy poco frecuentes y no representan, a día de hoy, un impacto significativo ni para la población de delfines ni para la actividad pesquera en la zona”, afirma Chicote.
Sin embargo, destaca que “las interacciones de los delfines con artes de pesca artesanales, especialmente con el trasmallo, sí están generando daños en las artes y pérdidas económicas para los pescadores”. Este impacto se manifiesta de forma más acusada en el sur de Cataluña y representa un reto significativo para avanzar hacia soluciones que permitan compatibilizar la actividad pesquera con la conservación del delfín mular.
En 2022, Submon desarrolló el primer proyecto COSTtERA, que supuso un hito científico al instalar por primera vez cinco cámaras submarinas en redes de arrastre de fondo para observar la conducta de los delfines bajo el agua. Se consiguieron las primeras imágenes submarinas de delfines mulares alimentándose en redes de arrastre en la península Ibérica y en el Mediterráneo occidental. Permitieron recopilar más de 1.500 grabaciones submarinas en más de 310 horas de vídeo. “Hemos creado un algoritmo que a través de Inteligencia Artificial ha desarrollado un sistema para detectar de forma automática la presencia de los delfines mulares. Esto nos ha permitido trabajar mucho más rápido”, detalla la bióloga.
También se han analizado grabaciones de sonido obtenidas con hidrófonos instalados en las redes, que han permitido estudiar el patrón acústico del delfín mular durante su alimentación, incluyendo tanto silbidos como clics. En total se han analizado 1.000 clics, 500 silbidos y 150 llamadas de baja frecuencia. Ahora el proyecto trabaja en el desarrollo de herramientas de IA que permitirán identificar automáticamente los distintos tipos de sonidos y mejorar el conocimiento sobre la acústica de la población de delfín mular en esta área. Esto permitirá poder relacionar sonidos con las conductas observadas en las cámaras y detectar cuando los animales se están alimentando.
Gracias a este enfoque innovador, el COSTtERA-2 contribuye a comprender mejor el comportamiento, a evaluar los riesgos y oportunidades durante la interacción con la pesca de arrastre y a avanzar hacia una gestión pesquera más sostenible y compatible con la conservación marina. Para Chicote “la colaboración con el sector pesquero es un pilar fundamental, que refuerza el diálogo entre ciencia, conservación y actividad económica”.
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