La rave de La Sénia se instala en una nave donde la crisis frenó una planta de biomasa
Cerca de un millar de personas procedentes de toda Europa siguen de fiesta desde Nochevieja


Un millar de personas continúan bailando -y haciendo todo aquello que se haga- en el interior de la rave ilegal que desde Nochevieja se celebra en una nave a medio construir del polígono Mataltes del municipio de La Sénia (Tarragona). Nadie sabe cuándo acabará esta rave aunque Victòria Almuni, la alcaldesa de este municipio de 5.500 habitantes, teme que puede prolongarse hasta el martes día de Reyes. “La música ha seguido toda la noche y ha salido muy poca gente de la nave. Todo aquel que abandona la fiesta con coche llega al control de los Mossos. Allí los identifican, registran y les practican un control de alcohol y drogas”, asegura Almuni a EL PAÍS.
Es la primera vez que se tiene noticia de una rave en La Sénia. Desde el jueves, el municipio vive con tensión la presencia de estos jóvenes procedentes de toda Europa dispuestos a montarse su propia fiesta. “Hay vehículos de Alemania, Italia, Francia… y no hemos sabido detectarlo a tiempo”, lamenta la alcaldesa. La tarde del día 31 de diciembre las dependientas del supermercado Spar del municipio no supieron identificar un comportamiento inusual entre la clientela.
Decenas de jóvenes, que no conocían, con furgonetas y caravanas, entraron en el establecimiento a comprar comida y, sobre todo, bebida. “El polígono Mataltes está antes de entrar en el pueblo. Es un polígono que se hizo poco antes de la crisis de 2008 cuando había fábricas de muebles en otros puntos, por lo que nunca se ha llenado. Además, el jueves por la tarde muchas empresas ya no trabajaban, por lo que nadie se acabó de enterar de la rave hasta el mismo 1 de enero, cuando ya llevaban toda la noche de fiesta”, lamenta la alcaldesa republicana.
Los integrantes de la rave han ocupado dos naves a medio construir. “Son naves que están en el interior del polígono y no se ven desde la carretera. Tienen dueño, están construidas, tienen techo pero no puertas. Por eso han accedido tan fácilmente. En la nave más grande había planificado una planta de biomasa que nunca se hizo”, informa la edil.
Acompañada de otros miembros del Consistorio, la alcaldesa ha accedido al polígono y han intentado hablar, sin conseguirlo, con los miembros de la organización. “No sé cuando se van a ir. Hay hasta camiones de venta de comida rápida. En el pueblo lo estamos viviendo con inquietud y mucho malestar. Los propietarios de las otras naves están inquietos. Además, es momento de coger las olivas y con los coches están destrozando los campos”, ha lamentado la alcaldesa animando a los agricultores a denunciar los daños causados por la fiesta ilegal.
En toda la historia de La Sénia, nunca se había recordado tanta presencia de Mossos d’Esquadra como la de los últimos días. “En toda la comarca del Montsià no hay una comisaría de los Mossos dependemos de la de Amposta que está a 30 minutos. Siempre hay problemas de indefensión pero en esta ocasión, si hay mucha presencia policial”, se enorgullece Almuni.
La noche del viernes al sábado abandonaron la rave unas 90 personas. Todo aquel que se fue del recinto en vehículo fue identificado por los agentes de la Policía de la Generalitat. Los que lo hicieron, campo a través, pudieron regresar a sus domicilios -atravesando media Europa- sin problemas. “Puede que la climatología provoque que con el frío se marchen antes todos estos jóvenes”, se esperanza la alcaldesa.
La opinión mayoritaria del municipio es que la rave acabe pronto, aunque otros vecinos aseguran que no están causando perjuicios a La Sénia. La alcaldesa es de los que quieren que la fiesta acabe y los propietarios de las naves tapien los accesos.
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