Paco y Mabel: Un relevo que ha llevado a El Jamón de la tienda del barrio al mapa de Andalucía
La cadena de supermercados lepera se ha expandido por toda la comunidad, salvo Almería, y espera alcanzar los mil millones de facturación en 2027 sin renunciar a la cercanía

Supermercados El Jamón cuenta actualmente con 375 tiendas abiertas y 5.415 empleados repartidos por toda Andalucía, salvo Almería. En 2025 alcanzó una facturación de 640 millones de euros. Una cifra que espera llevar hasta los 850 este 2026, gracias a la incorporación de los 69 establecimientos de la Cadena Piedra, de Córdoba. El objetivo, alcanzar los mil millones en 2027.
Paco Díaz ha levantado una gran empresa, pero esta mañana no encuentra la chaqueta. Ágil, paso rápido, 85 años y una determinación intacta: cruzó el recibidor, entró en una sala pequeña, salió de nuevo, aún sin la chaqueta. La escena, mínima y humana, adelantaba el tono de la conversación posterior: cercanía, memoria de barrio y una forma de dirigir que mezcla instinto y oficio.
“Yo vengo de la construcción”, arranca. Cuenta el día que, tras un desencuentro con el constructor para el que trabajaba, subió a casa y le dijo a su mujer, Manoli: “Ya no trabajo más”. Su suegra tenía un puesto en el Mercado de Abastos de Lepe y allí se agarró a lo que había: “Voy a empezar a vender pollos, jamón, lo que sea”. Un mes después, el 8 de agosto de 1966, abrió su primer ultramarinos de 75 metros junto al mercado. Era un local comercial que él mismo había construido junto al mercado, en el bajo de su propia vivienda. El negocio empezó sin rótulo. El nombre llegó solo, desde el mostrador, El Jamón. “Nos especializamos en jamón y carnes; el jamón de Huelva tiraba mucho”, recuerda.
Su método para decidir ubicaciones aún asombra por su sencillez. Los viernes por la noche se iba a la playa a contar luces en los apartamentos: si había vida, había compra. Y miraba contenedores: “Si están llenos, allí se consume”. En el centro del pueblo no había. “En las barriadas es donde está el negocio”.
La expansión y el cambio de siglo
Paco Díaz abrió en 1968 una segunda tienda en la Avenida de Castilla de La Antilla, Lepe; luego llegaron más locales. Jesús González, hoy directivo entre operaciones y expansión, recuerda la integración de Abeto Spar, en 2001. Cinco años atrás habían sido los directivos de Abeto los que habían presentado una oferta de compra por El Jamón. Venían de años duros. “Más que llegar yo, El Jamón llegó a nosotros, como salvador”. Aquella primera reunión de Paco con los 587 trabajadores la cuenta como una faena en el centro del ruedo: saludo uno por uno y con un mensaje de calma tras dos años de incertidumbre.
Patrón González, 60 años “como la empresa”, creció literalmente con la familia Díaz: comía con ellos, se iba de romería, viajaba. Entró de adolescente al almacén y se quedó en Logística: “Desde que había dos tiendas hasta lo que tenemos hoy”.
El traspaso generacional llegó en 2013. Paco lo dice sin rodeos: “Vi que Mabel era más lista que yo. Me adelantaba por la derecha”. Se apartó “para no molestar”, pero siguió atento, “viendo los toros desde la barrera”, por si hacía falta volver. Mabel ya estaba dentro desde mediados de los 80: “Cuando él se fue habría unas 170 tiendas; este año llegaremos a 375. Hemos sumado unas 200”.
Mabel Díaz llenaba paquetes de azúcar, garbanzos y lentejas en esa primera tienda que abrió su padre. Se aupaba en una caja de cerveza y se ponía a pesar “medio kilo justito”. Hoy es la actual gerente de Supermercados El Jamón y no habla de una “revolución”, sino de modernización continua: misma estructura, más tecnología, formación práctica en tienda y un modelo muy claro que pasa por la proximidad y las secciones asistidas (carnicería, charcutería, fruta, pescadería y comida preparada). “La pescadería la explotamos directamente desde 2019; hoy tenemos alrededor de 100 tiendas con pescado”.
La adquisición de Supermercados Piedra fue un movimiento tan estratégico como rápido. La primera reunión se produjo el 22 de agosto del año pasado. La firma en notaría, el 22 de septiembre. La CNMC dio luz verde en noviembre y el 12 de enero comenzó el cambio de rótulos. “A mediados de marzo”, dice Mabel, “Córdoba estará ya con la imagen de El Jamón”. 69 tiendas integradas (68 en Córdoba y una en Jaén), subrogación total y misma categoría profesional.
El discurso de Mabel sobre el sector es directo: “Las tiendas pequeñas tienden a desaparecer. O creces o te comen”. Por eso combina aperturas y adquisiciones, y reforma cada año entre 10 y 15 tiendas para añadir servicios (pescadería y Buen Provecho, su cocina preparada) cuando los metros lo permiten. En empleo, da dos cifras que dibujan músculo y cultura: 5.415 personas en plantilla y 67% mujeres, con unas 150 en mandos intermedios (encargadas, supervisoras, responsables de venta). Un 35% de la facturación procede de producto andaluz.
Entre anécdotas, Paco suelta un deseo de siempre, cruzar a Portugal. “Lo tengo a 20 kilómetros; lo sueño”. Mabel, con la libreta de los datos, explica el freno: “Es un mercado muy distinto: solo coincide un 30–35% del surtido con España. Para ser competitivos allí necesitas mucho volumen local y metros. Con un cash no basta”. El estudio de mercado cerró el mapa, de momento, en Andalucía. Hoy la prioridad es consolidar donde están y crecer en Jaén —donde ya operan—, con Almería como la única provincia pendiente.
Vuelve Paco por el pasillo. Sonríe. La chaqueta apareció por fin, colgada en el respaldo de una silla. Se la echa al hombro, como quien carga con una historia. Si tuviera que empezar otra vez, no cambiaría gran cosa: “Si va todo bien, ¿por qué cambiarlo? El objetivo, cuanto más alto lo pongas, más alto llegarás”. Lo dice un hombre que aprendió a contar luces y a leer contenedores para decidir dónde abrir. Y una hija que convirtió aquel instinto en método para sostener una red que ya roza las cuatro centenas de tiendas en Andalucía.
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