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El periodismo que apela a la reflexión y pone voz a las personas protagoniza el Premio Internacional Chaves Nogales

El reportaje de Planeta Futuro/EL PAÍS, ‘¿A dónde va el pantalón que tiramos al contenedor de ropa usada?’, gana en la categoría de Prensa

Cuenta Antony Jones, nieto del periodista Manuel Chaves Nogales, cómo en una de las cartas que su abuelo le escribió a su madre, le preguntaba si su tío Pablo, que entonces tendría nueve años, empezaba a reflexionar. El reportero sevillano, a través de sus crónicas, preñadas de compromiso moral e independencia intelectual, impelía a sus lectores a pensar y recapacitar sobre la realidad. Y a eso mismo mueven los cinco trabajos reconocidos en la V edición del Premio Internacional de Periodismo Chaves Nogales, que entrega la Asociación de la Prensa de Sevilla en colaboración con la Diputación de esa provincia. Los reportajes galardonados preservan los hechos, los ponen en contexto, les dan voz a los protagonistas, empatizan con ellos, para que puedan contar su realidad: tienen los mimbres de un periodismo que, como defendía Chaves, debe servir a la verdad, cada vez más esquiva en esta profesión y en la vida.

Ese compromiso y empatía es lo que subyace en el reportaje La libreta siria, de Agus Morales, publicado en 5W, donde se narra la caída del régimen de Bachar el Asad poniendo en el centro la dignidad de los sirios. “Recordar es una cuestión de justicia”, dijo Morales en su conversación con la periodista Mabel Mata, conductora de la gala que se celebró este lunes en el teatro Caixa Forum de Sevilla.

Las cicatrices del desastre de la dana de Valencia, captadas por la cámara de Mathías Rodríguez y que le valieron el premio en la categoría de Fotografía, también reflejan la solidaridad de los valencianos y la emoción de quién las tomó, un sentimiento esencial en tiempos de inteligencia artificial, como reconoció el fotógrafo: “Hay que mostrar imágenes que están ancladas en la realidad y mostrar las emociones que sentimos cuando hacemos una foto, porque la IA tendrá mucha inteligencia, pero poca humanidad”.

La lucha por la tierra en Cisjordania y las distintas formas que tienen de percibirla los palestinos oprimidos y los colonos israelíes es el hilo argumental de El otro frente: Cisjordania, el reportaje de Sara Mosleh y David Sieira emitido en RTVE y que recibió el premio en la categoría Audiovisual. Un trabajo que comparte el humanismo y la objetividad que Chaves imprimía en sus textos. “El conflicto cada vez está más enquistado, para que haya paz tiene que haber justicia”, reclamaba Mosleh.

Si La libreta Siria visibiliza a quienes fueron encarcelados por el régimen; las imágenes de Rodríguez dejan ver al resto del mundo el sentimiento de abandono de los valencianos y en el reportaje de Cisjordania, los palestinos abren sus casas para dar a conocer sus vidas subyugadas, Escoltas: la sombra que me protegía de ETA, da voz a quienes no han querido hablar desde que desapareció la banda terrorista porque la herida ante su abandono sigue abierta. El podcast de Juan López Córcoles, Manuel Garre e Israel Viana, publicado en ABC, fue reconocido en la categoría de Radio. “Están olvidados”, coincidieron los periodistas.

A la reflexión sobre el consumo responsable y el impacto de la sobreproducción de ropa en el sur global es a lo que mueve el reportaje: ¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?, el trabajo de las periodistas de Planeta Futuro/EL PAÍS, Ana Carbajosa, Beatriz Lecumberri y Patricia R. Blanco, reconocido con el premio en Prensa. Un ejemplo de periodismo responsable y combativo que “da respuestas, pero genera muchas preguntas”, como reconoció Lecumberri, y que pone el foco en el sur global: millones de personas a las que el primer mundo mira demasiado poco.

“Informar para ayudar a la humanidad”

Todos los trabajos reconocidos, como señaló Jones, muestran “empatía e integridad” y demuestran la importancia de “contar con responsabilidad, porque no todo vale”. Todos mueven a esa reflexión por la que Chaves preguntaba si había empezado a ejercer su hijo Pablo y, como recordó su nieto, tienen el efecto de “informar de manera que se ayude a la humanidad, sin fomentar el odio”. Unas palabras con las que Jones quería evidenciar la reflexión a la que debe mover el periodismo, si es bueno, si muestra lo que le pasa a la gente y da voz a las personas, tiene repercusión. Por mucho que Morales o Mosleh y Sieira mostraran su pesimismo al constatar que sus historias “no tienen consecuencias políticas y sociales”.

Pero aquí, como defendió Jones, entra en juego otra de las enseñanzas que Chaves trasladó con su forma de contar la realidad y servir a la verdad a través del periodismo. “La lucha decisiva de Chaves por la verdad no tiene patria ni fronteras”, recordó su nieto. Y a la importancia de esa verdad dedicó su discurso el presidente de la APS, Rafael Rodríguez. “Lo malo y doloroso es que las mentiras, las periodísticas y no las periodísticas, han dejado de ser un escándalo, se han normalizado y forman parte ya de nuestra rutina habitable. No se castiga a quien miente y sí al contrario, se persigue y se ataca a quien es decente y veraz, eso es algo intolerable”, subrayó el periodista.

Como lleva insistiendo desde que se instauraron estos premios, Rodríguez ha exigido responsabilidad a las administraciones públicas en la promoción de los bulos y las noticias falsas. “La mentira hoy en día es un negocio. Es un negocio económico que da mucho dinero en redes, en plataformas y en inteligencia artificial y es un negocio político e ideológico para alienar las mentes de la ciudadanía a favor de sus intereses espurios”, financiado por el dinero público “de gobiernos, de administraciones y de empresas públicas que usan a estos periodistas y a estos medios como marionetas a su servicio para conseguir que pase por verdad lo que no lo es y que la opinión pública no piense, que dude de todo”.

También en su intervención para clausurar el acto, el presidente de la Diputación de Sevilla, Javier Fernández de los Ríos, defendió la importancia del buen periodismo y su efecto en la sociedad. “El concepto de ‘andar y contar’ hoy lleva en medio unos cuantos verbos más como el fiscalizar, como el contrastar, como el comprobar, porque, desafortunadamente, la sociedad de hoy es muchísimo más compleja que la sociedad de aquel entonces por lo tanto es un acto de reivindicación del periodismo”.

La gala no fue ajena a la tragedia ferroviaria de Adamuz ni a la muerte del maquinista sevillano Fernando Huerta en el accidente de Rodalies. Entre los 45 fallecidos en el descarrilamiento se encontraban la fotoperiodista María Clauss y el periodista Óscar Toro. Y Huerta, que estudió la carrera de periodismo, abandonó la profesión para dedicarse a su sueño de conducir trenes. Para ellos hubo un recuerdo y para al tratamiento periodístico del drama también tuvo unas palabras el presidente de la APS: “Hay periodistas y medios que han hecho, que están haciendo, un excelente y en cambio hay otros periodistas y otros medios que nos duelen y que nos avergüenzan a todos, que son la degeneración de la profesión, porque han sido y son máquinas repugnantes de fabricar desinformación. Sólo consideran que es una situación propicia para crear las condiciones que fracturen la convivencia colectiva”. Todo lo contrario a la importancia de informar para ayudar a la humanidad, sin fomentar el odio: la reivindicación del periodismo de Chaves que su nieto había reivindicado poco antes.

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