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Armengol propone endurecer el Reglamento del Congreso para evitar ataques como el del diputado de Vox

El PP vota en contra en la Mesa del Parlamento para no condenar actuaciones como las del parlamentario ultra

La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, a su llegada a la reunión de la Mesa del Congreso.Eduardo Parra (Europa Press)

La presidenta del Congreso, la socialista Francina Armengol, ha propuesto este martes en la Mesa que gobierna el Parlamento una reforma de su reglamento interno para endurecer las sanciones sobre comportamientos violentos como el del diputado de Vox José María Sánchez García la semana pasada en el pleno, cuando se enfrentó a escasos centímetros al presidente en funciones de las Cortes. El plan de Armengol lo refrendaron los cinco representantes en la Mesa de los partidos que sostienen al Gobierno frente a los cuatro miembros del PP, que se negaron a condenar expresamente la actitud del diputado ultra. El PSOE avanza que plasmará esa idea en una propuesta legal, que requerirá la mayoría absoluta (176 diputados) de la Cámara.

Los incidentes verbales, el clima político y el mal comportamiento han dejado de ser algo recurrente en el Congreso para convertirse en un punto más de cualquier orden del día. La escena inédita observada en el pleno de la semana pasada por parte del diputado de Vox José María Sánchez, que llegó a acceder de forma airada hasta el escaño del, en ese momento, presidente en funciones de las Cortes, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, la tercera autoridad del Estado, para increparle, ha desatado las alarmas de algunos partidos que se temen situaciones aún peores.

El PSOE quiso elevar ese debate este martes a la Mesa del Congreso para plantear la posibilidad de alargar la sanción que se implantó la semana pasada sobre el diputado Sánchez de suspenderle de sus funciones durante todo lo que duró aquel pleno, pero el asunto no tiene una ejecución sencilla, por la inconcreción al respecto del actual Reglamento y por los precedentes protectores de los derechos parlamentarios por parte del Tribunal Constitucional. La presidenta Armengol ha propuesto, a cambio, reformar el Reglamento para endurecer algunos artículos y, en concreto, el 30. El PSOE ha cogido el testigo de esa “sugerencia” y su portavoz, Patxi López, anticipó que la concretará en una reforma legal del Reglamento para poner freno a la subida de la “escalada verbal y de la escenografía de los intentos de boicotear” la acción parlamentaria.

En la propuesta de Armengol, que ha pasado también el filtro de la Junta de Portavoces y ahora debe llegar a un pleno porque el Reglamento se trata como una ley orgánica que requiere mayoría absoluta, se contempla para empezar la condena “en los más enérgicos términos, de la actuación del señor Sánchez García, diputado del Grupo Parlamentario Vox, el pasado 14 de octubre” y se precisa que su “intento de intimidar a una funcionaria (la letrada que coordinaba jurídicamente la sesión) y su ataque a la Presidencia de la Cámara constituyen un grave cuestionamiento a la institución parlamentaria y a la democracia que representa”. Fuentes parlamentarias indican que el PP no ha apoyado ese punto y ha pedido a cambio que se aprobara su propuesta alternativa en la que no se criticaba la acción del diputado ultra.

Armengol aprovechó la reunión de la Mesa para volver a insistir en un llamamiento que lleva repitiendo sin mucho éxito desde casi el inicio de esta compleja legislatura para pedir a “todas las formaciones políticas con representación parlamentaria que rebajen el clima de crispación al que se está trasladando la vida parlamentaria”. La presidenta de la Cámara baja reconoce así que “no todos los integrantes del arco parlamentario son igualmente responsables de la situación, pues algunos grupos parlamentarios han hecho de la crispación una herramienta política para deslegitimar las propias instituciones”, pero sí mantiene que “los 350 diputados y diputadas pueden y deben cooperar para hacer posible que la ciudadanía vea un Parlamento más cívico y que represente mejor los intereses generales”.

En ese contexto, la presidenta del Congreso llevó a la Mesa, que lo suscribió por mayoría, “advertir al señor Sánchez García de que conductas como las que se pudieron ver el pasado 14 de abril no serán toleradas, y serán respondidas con las actuaciones más enérgicas que permita la normativa vigente, en defensa de la democracia y de la Constitución”. Y es ahí cuando propone “a los grupos parlamentarios que estudien una posible mejora del Reglamento del Congreso con el fin de que la Cámara disponga de una herramienta más eficaz para dar respuesta a las situaciones de conflictividad que se puedan producir en el curso de las sesiones parlamentarias”. Armengol defiende que “sería recomendable analizar las formas de mejorar la convivencia en el recinto parlamentario para evitar ataques contra los valores democráticos”.

Gerardo Pisarello, secretario de la Mesa y miembro y portavoz de En Comú y Sumar, valoró la propuesta y subrayó que el Congreso debe emprender esa reflexión como está sucediendo en otros Parlamentos europeos y en España y lamentó “la excusa y el subterfugio” del PP al evitar sumarse a ese acuerdo, que entiende que no se trata tanto de algo relacionado con la libertad de expresión como de evitar “actos físicos de intimidación que nunca deberían producirse”.

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