La vuelta de Oltra conjura a Montero y Rego contra la violencia política de la extrema derecha: “¿Nos rendimos o nos levantamos? Pues nos levantamos”
El encuentro con la primera dama de Brasil, en puertas de la cumbre de líderes progresistas de Barcelona, congrega a las dirigentes de izquierdas en una imagen impensable hace meses


A veces los gestos políticos más relevantes se dan lejos de Madrid, donde las direcciones de los partidos acostumbran a mover los hilos, y el gesto de la tarde de este jueves en Valencia no era menor. Después de años de vetos cruzados, la exvicepresidenta valenciana de Compromís, Mónica Oltra; la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego; y la dirigente y eurodiputada de Podemos, Irene Montero, unían sus manos ante las cámaras junto a la primera dama de Brasil, Janja Lula da Silva, en un acto que buscaba marcar una posición de rechazo firme a las guerras y la violencia política que sufren las mujeres.
El coloquio, con un mensaje marcadamente feminista, se ha celebrado a las puertas de la cumbre bilateral entre España y Brasil, reunión que prevé atraer a una docena de líderes progresistas este fin de semana a Barcelona. Aunque el objetivo principal era contrarrestar los postulados ultraconservadores de las extremas derechas en el mundo, se produce también en plena reconfiguración del espacio político a la izquierda del PSOE, con una Oltra que acaba de anunciar su regreso para disputar la alcaldía de Valencia y una Montero que ha empezado a moverse y a hablar con otros actores.
En una imagen impensable hace unos meses, la exministra de Igualdad y Rego han coincidido en la mesa de oradoras para solidarizarse con Oltra, que tras cuatro años retirada de la política, ha sido la dirigente más aclamada —jugaba en casa— en su debut en un acto fuera del partido.
En Compromís son conscientes de que la campaña podría coincidir con el juicio que la llevó a abandonar su cargo en la Generalitat y la vida pública en 2022: el presunto encubrimiento de abusos sexuales a una menor tutelada, cometidos por el exmarido de ella entre 2016 y 2017. Pero están convencidos de que el relato social ya está ganado. Su entorno siempre ha defendido la inocencia de Oltra, y ha retratado el caso como un ejemplo claro de lawfare. “Me planteé, ¿nos rendimos o nos levantamos? Pues nos levantamos”, ha concluido la exvicepresidenta entre aplausos y vítores de los cerca de 300 simpatizantes que aguantaban un sol de justicia -desmayo incluido- en el Jardín Botánico de la Universidad de Valencia, institución académica que ha organizado la charla, promovida también por el Colectivo de Mulheres Brasileiras na Diáspora. “Lo importante es no sentirse sola cuando la máquina de escabechina se pone en marcha. Porque cuando se pone en marcha es despiadado y tiene dos dimensiones. Una, destruir a la persona. Es una bomba. Luego está el otro, el niño o la niña que está viendo esto sabe que no se pueden hacer las políticas que nosotras representamos porque te van a despedazar”, ha señalado para referirse a la violencia como elemento “disciplinador”.
“Hubo una señora que se atrevió a decir privatización de la sanidad, y no le han perdonado por ello”, ha recalcado Montero para referirse a la situación de Oltra. “Quieren castigar a una pero que sea un ejemplo para las demás: eso es ridiculización, insulto, castigo, violencia física...” Ha sido la eurodiputada la que ha llamado a “no repetir errores” y ha reiterado una idea que ya pronunció hace unos días y suena a declaración de intenciones. “Nada de lo ocurrido en el pasado es más importante que lo que podamos hacer en el futuro”, pero ha pedido aprender de lo vivido: “Nunca dejarnos solas cuando ejercen violencia contra una, ser hábiles y estar juntas” para poder seguir haciendo política.
En su intervención, también Rego se ha referido al miedo que provoca la “visceralidad” de la violencia política contra las mujeres y ha propuesto dos antídotos: “el reconocimiento y la politización del miedo, y el feminismo como brújula estratégica”.
Janja Lula da Silva, encargada de hablar primero, ha asegurado que debates como el de esta tarde “son aún más urgentes y necesarios” en un contexto de “crecimiento de la extrema derecha, de la desinformación y el odio en las redes”. También de la violencia de género. “En Brasil hay cuatro feminicidios al día”, ha afirmado antes de llamar a “superar la misoginia”, los asesinatos y todas las formas de violencia.
Bajo el título “No a la guerra, no a las violencias políticas, por un mundo ecofeminista”, el encuentro ha abordado de pasada la situación bélica en Oriente Próximo y en Gaza, con un Donald Trump que está poniendo en jaque la economía y el orden internacional. “La guerra la organizan hombres blancos ricos y lejos de donde viven. Hay que prohibir la fabricación de armas. Las mujeres no parimos para que maten a nuestros hijos y nuestras hijas”, ha zanjado Oltra en una de sus intervenciones, después de asegurar que Palestina le duele “todos los días desde que abre un ojo”. “Estoy convencida de que es un experimento global y están poniendo a prueba nuestra capacidad de resistencia y la indolencia que puede generar”, ha dicho.
Además de celebrarse antes de los actos de este fin de semana organizados por la Internacional Socialista, la Alianza Progresista y el Partido de los Socialistas Europeos— el acto llega tan solo una semana después de que Irene Montero haya planteado “hacer equipo” con el diputado de ERC Gabriel Rufián en las elecciones generales —sin concretar la fórmula ante los recelos de unos republicanos que rechazan colaborar con la izquierda estatal—, y cuando el espacio político se está redefiniendo tras el paso a un lado de Yolanda Díaz. Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar han presentado ya su propia alianza para disputar los próximos comicios, en una coalición a la que esperan incorporar a otros partidos del grupo parlamentario actual, pero sin tener todavía líder ni marca. Este domingo darán otro paso importante en Andalucía, en plena precampaña autonómica y cuando disputan el electorado con la formación que impulsó en su día Teresa Rodríguez, Adelante Andalucía.
El coloquio en Valencia ha terminado con una breve frase de las ponentes. “Fuertes, juntas”, ha señalado la primera dama de Brasil. “Somos más y la organización por abajo puede cambiarlo todo”, ha concluido Rego. “Por difícil que parezca, sí se puede”, ha sentenciado Montero. “Tenemos que juntarnos, querernos, hay que hacerlo. Y a por ellos”, ha animado Oltra.
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