La Guardia Civil investiga a un granjero de Salamanca por tener 60 ovejas muertas y decenas “en condiciones extremas”
El ganadero tenía registrados a 568 animales en su explotación, pero solo había 260 vivos


La Guardia Civil de Salamanca investiga a un hombre por maltrato animal y abandono de animales al tener en su explotación ganadera 60 ovejas muertas y “otras en condiciones extremas, sin alimento ni atención veterinaria”. El individuo, de 43 años, había registrado a 568 animales en esa explotación, pero solo había 260 vivos cuando los agentes del Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil acudieron a ese lugar de la localidad salmantina de Aldehuela de la Bóveda. Las pesquisas comenzaron cuando, en enero, en un camino cercano a esa localidad, se encontraron “varios cuerpos de ovejas sin vida y en un estado avanzado de descomposición”, según un comunicado de la Guardia Civil. Los agentes personados en la explotación ganadera descubrieron a decenas de animales en pésimo estado o “agonía”, más allá de los cadáveres.
La Guardia Civil de Salamanca ha explicado que la actuación de sus agentes después de encontrar los restos en descomposición ha permitido investigar a este ganadero, en colaboración con veterinarios del servicio territorial de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León. Una vez localizado el hombre, inspeccionaron “dos explotaciones ganaderas de su propiedad situadas en Aldehuela de la Bóveda y Villalba de los Llanos”. Entre ambas instalaciones “se hallaron al menos 60 cadáveres de ovejas y corderos en diferentes estados de descomposición, así como restos óseos y pieles diseminados”.
Además, “existían varias zonas de pequeños apilamientos donde el responsable de los animales había tratado de quemarlos, recuperando los agentes crotales y etiquetas plásticas de ovejas y corderos que no se encontraban en las instalaciones”. Solo encontraron con vida 240 ovejas y 20 corderos, todos ellos en situación infame: “Deficientes condiciones sanitarias, de alimentación y cuidados y en algunos casos en condiciones de agonía, con enfermedades o incluso atrapados en vallados”.
Las autoridades percibieron que esos ejemplares sufrían “una situación de abandono prolongado, con instalaciones que carecían de las condiciones higiénico-sanitarias adecuadas, sin control de atención veterinaria y con un estado generalizado de insalubridad incompatible con el bienestar animal”. Esta conjunción de desatenciones y crueldad con los animales ha desencadenado que al propietario de la granja de Salamanca se le investigue por delitos de maltrato y abandono animal.
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