Serigne Mbayé: “Me quedé tirado boca abajo, como muerto”
El exdiputado autonómico de Podemos anuncia a EL PAÍS que va a emprender medidas legales contra lo que considera una “persecución racista” en su contra

Serigne Mbayé sabe cómo quema el asfalto contra el pecho. Y a sus 51 años, este hombre de Kayar, Senegal, exdiputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, secretario de Antirracismo del partido y activista por los derechos de los inmigrantes, lleva grabado un mantra: “Si te resistes, te irá peor”. La clave, explica, para esquivar el golpe seco en las costillas y la cara, es conservar un pedazo de dignidad, iniciar si es posible algún tipo de diálogo: “¿Por qué me detiene, agente?“. Por dentro, solo siente rabia. Intenta que no lo tumben. Respira, cede. Dobla algunas articulaciones. Yace en el suelo. Manos a la espalda, esposas, rodilla en el omóplato. Una vecina graba justo este momento, en el que Mbayé fue detenido en la puerta de su casa la tarde del jueves. Todavía nadie le ha respondido a esa pregunta, critica: “Me quedé tirado boca abajo, como muerto”.
Todo comenzó alrededor de las 19.45, según reza el atestado policial, que da una versión muy diferente a la que explica este sábado desde una terraza Mbayé. El exdiputado ha decidido emprender acciones legales para poder demostrar lo que él considera una “persecución racista”, que sufren cientos de personas negras como él, y que puede acreditar que ha vivido al menos tres situaciones similares en lo que va de año. Pese a que sigue enfadado, se muestra tranquilo: “Solo están mintiendo para protegerse. Que saquen todos los vídeos, está todo grabado”.
Según la Policía, un vecino llamó la tarde del jueves al 091 para alertar de “dos individuos sospechosos” en una zona donde había habido algunos robos de coches recientemente. Mbayé, cuenta, iba con un amigo, recién llegado de Senegal, de camino a su casa una vez que había cerrado el restaurante en el centro —prefiere no dar a conocer la ubicación del negocio del que vive su familia por seguridad—. El atestado no menciona, sin embargo, nunca más a ese otro “individuo” y solo se fijará en la actuación contra Mbayé, a quien acusa de “emprender la huida” a la carrera hacia un portal cercano.
Mbayé escucha el contenido del atestado con los ojos como platos. “Yo no corrí en ningún momento. ¿Pero a dónde voy a huir si había metido las llaves de mi casa? No me fui a ninguna parte", responde. Según su versión, no se produjo ninguna “carrera”: los policías lo interceptaron en la puerta de su domicilio y “cualquier cámara de esa calle lo puede acreditar”, advierte. Una vez que, según la Policía, le alcanzan, se produce “un forcejeo” en el que el detenido golpeó con los brazos a los agentes. Aunque en los vídeos, grabados por los vecinos que comenzaron a asomarse desde el principio, no se observa ningún golpe. Y Mbayé también lo niega: “Si les hubiera pegado o insultado siquiera, no estaría fuera”.
En seguida, los vecinos comenzaron a salir de sus casas y a grabar todo. Algunos acabaron como Mbayé, con la mejilla en el asfalto. “Ahí se complicó”, reconoce la Policía en el atestado. Y hablan de una “resistencia organizada” de los vecinos para impedir la detención del exdiputado, por lo que pidieron refuerzos. Aunque según las imágenes que se hicieron virales, algunas vecinas gritaban que ahí “había niños” mientras los agentes inmovilizaban a un vecino y Mbayé ya no se movía en el suelo.
El atestado insiste en que los policías hicieron “uso de fuerza proporcional para impedir la huida y proceder a su reducción”. Cinco de ellos, según su parte, resultaron heridos. Aunque Mbayé no se lo cree. Seis vecinos, uno de ellos periodista de El Salto, que bajaron de sus casas para ayudar a Mbayé fueron detenidos también con él. “Aunque yo era el único que permanecía esposado en la comisaría”, recuerda. También el único negro. Les anunciaron que se les acusaba de atentado contra agente de la autoridad y desobediencia.
El exdiputado muestra dos partes médicos, que carga esta mañana en lo que espera para verse con un abogado. En el papel del centro médico al que lo llevó la Policía, de las 23.28, se lee: contusión y erosión (quemadura) en región frontal lado derecho, contractura en el trapecio izquierdo y contusión en el hombro derecho. También el médico de la Policía registró que tenía marcas de las esposas (impronta bilateral): “Me las apretaron cada vez más fuerte”, denuncia. Muestra otro de este viernes, en el hospital 12 de Octubre, que observa “contusiones múltiples”, en “escápula derecha y cervical izquierda”.
Aquí puede verse cómo @Serigne_Mbaye_ ha sido detenido con violencia policial.
— Irene Montero (@IreneMontero) March 26, 2026
Exigimos su inmediata puesta en libertad y pedimos al Gobierno que se abra una investigación para que esta brutalidad policial racista no quede en la impunidad.
Serigne, contigo 👇 pic.twitter.com/sOE1YbyKXq
Cuando el médico revisaba a Mbayé, las líderes de Podemos (Ione Belarra e Irene Montero) y decenas de activistas ya habían calentado la idea de “redada racista” en redes y habían llamado a la Policía Nacional “el ICE español”, en referencia a la policía migratoria que ha sembrado el terror en Estados Unidos. Ya habían hecho un llamamiento a una concentración nocturna a las puertas de la comisaría. El vídeo de las vecinas de Mbayé se volvió viral en cuestión de minutos. El exdiputado recuerda a los policías viendo sus teléfonos mientras ellos esperaban: “Ahí justo se dieron cuenta de que se les había ido de las manos”. Unas horas después, más de un centenar de personas pedían desde la calle la liberación de Mbayé y los seis vecinos.
“Me tienen fichadísimo y van a por mí”, asegura antes de enumerar las veces que lo han parado solo “para molestar”, como cuenta que le ocurrió hace algunas semanas al salir de la estación de Atocha, cuando iba a trabajar. “Buscan sistemáticamente que tenga una condena”. En enero de 2025, declaró en los juzgados de la plaza de Castilla, en la capital, tras ser denunciado por la Confederación Española de la Policía por injurias graves. El exdiputado autonómico había señalado la brutalidad policial contra las personas negras en una protesta en marzo de 2024 en la plaza de Lavapiés, dos días después de que los agentes detuvieran a dos ciudadanos senegaleses por delitos de atentado contra agente de la autoridad, desobediencia, robo con violencia y contra la salud pública.
Mbayé cumple ahora 20 años en España. No le teme a la policía, insiste, y tampoco a ningún reto. Llegó a Santa Cruz de Tenerife en 2006 a bordo de una patera junto a otras 93 personas, según explicó a este diario en una entrevista en 2021, cuando saltó a la política al entrar en la lista que encabezó Pablo Iglesias a la Comunidad de Madrid. Antes, se ganaba la vida como pescador en Kayar, a una hora y media en coche al norte de Dakar, la capital de Senegal, su país de origen.
Sin documentación, al principio, hizo de todo: cuidador de ancianos, trabajador de la construcción, en el campo y también en el top manta. En 2010 obtuvo los papeles, tiene ya nacionalidad española y ahora es socio de un restaurante agroecológico. Cuando se presentó para ser diputado en la Asamblea de Madrid, ejercía como portavoz del Sindicato de Manteros. En 2024 fue de número cuatro en la candidatura de Irene Montero a las europeas y Bruselas podría ser su próxima parada, si la exministra regresa a España y Pablo Fernández, número tres de Podemos, renuncia a coger el acta. En 2025 participó en la Flotilla de la Libertad para entregar ayuda humanitaria a Gaza. Los barcos fueron interceptados por Israel, y los activistas detenidos y trasladados a la prisión de Saharonim, en el desierto del Néguev.
“El miedo se quedó en el océano”, decía en 2021. Lo que ha sucedido en la puerta de su casa no es comparable a lo que ha temido en otras ocasiones. Aunque reconoce que hay un miedo más profundo y más oscuro, incluso que el que se respiraba en esa patera hacinada de migrantes deshechos: que su hija de 11 años crea que su padre es un delincuente, que crezca sabiendo que hay algo malo en su color de piel.

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