Una tránsfuga de Vox acerca al PP a la mayoría absoluta en Zaragoza
La concejala se dio de baja en el partido por discrepancias, pero no ha renunciado a su puesto en la lista para sustituir a un compañero que se ha jubilado

La alcaldesa de Zaragoza, la popular Natalia Chueca, está de suerte esta semana. Hasta ahora, todas sus decisiones necesitaban al menos un voto de la ultraderecha para salir adelante, pero este lunes una tránsfuga de Vox que ha tomado posesión de su acta de concejal en sustitución de un compañero que se acaba de jubilar, podría acercar al PP a la mayoría absoluta en la cuarta ciudad de España, por lo menos hasta el 2027.
Marisa Gaspar se presentó en las listas de Vox en las últimas elecciones municipales y se quedó a las puertas de conseguir un puesto de concejala. Tras los comicios de 2023 empezaron las desavenencias con la dirección del partido. Y todavía siguen. Gaspar, que acabó abandonando su militancia hace ya dos años, ha tomado este lunes posesión de su acta como concejal no adscrita y con sus excompañeros enfrente, pero sin amilanarse y sacudiendo fuerte. “Abascal tendrá que sentarse a trabajar y plantearse dejar de recorrer España con la furgoneta negra haciendo campaña a sus candidatos de papel para ponerse a gobernar y asumir responsabilidades, no coger las de Villadiego como hizo en el 24 cuando se fue de los gobiernos”, ha dicho en rueda de prensa.
La nueva concejala sustituirá en la corporación zaragozana al hasta ahora portavoz de Vox en el Ayuntamiento, Julio Calvo, que acaba de jubilarse y que también ha admitido públicamente discrepancias con la dirección de Abascal. De hecho, Calvo comunicó su renuncia el día después de celebrarse las elecciones autonómicas en Aragón, el pasado 9 de febrero, pero la dirección del partido le obligó a aplazar su decisión tras detectar que con su marcha, el PP podía aprobar —con el voto de calidad de la alcaldesa y el concejal menos de Vox— los presupuestos del Ayuntamiento que la ultraderecha estaba bloqueando.
En Zaragoza todo va de un único voto. A un edil se quedó la popular Natalia Chueca de tener la mayoría absoluta en los pasados comicios municipales y esta ha sido su única cruz en un mandato en el que siempre ha necesitado la muleta de Vox. Ahora esto puede cambiar.
“Soy consciente de que mi voto es clave para el PP y para Vox, pero no lo voy a explotar”, avanzó en la SER la nueva concejala antes de rechazar de momento cualquier afiliación a otro partido, aunque sin dar tampoco carpetazo a esta opción. Este lunes, tras coger el acta, ha insistido en su independencia: “Las personas que están pensando que voy a ser la concejal número 16 del PP, ya les adelanto que no. Soy Marisa Gaspar y concejal independiente y como tal voy a actuar”. Gaspar es terapeuta ocupacional, trabaja en el Hospital Provincial de Zaragoza atendiendo a personas mayores y ahora tendrá ocupación parcial en el Consistorio. Su objetivo, dice, es implementar las políticas municipales para esta franja de edad y “no ocupar despachos”. “En este momento estoy huérfana de partido igual que muchos exsimpatizantes de Vox”, ha apuntado.
A pesar de sus críticas a la dirección de Abascal, Gaspar no ha firmado el manifiesto de los críticos de Vox. “El partido tiene toda la estructura contaminada y así, y bajo la cúpula de la dirección nacional, veo difícil su reestructuración”, justifica la concejala, que ha tenido que ocupar su sillón en la bancada de la izquierda, donde le han hecho hueco. “Todos son compañeros”, ha dicho destacando la bienvenida que le han dado todos al Ayuntamiento. Todos, menos sus excompañeros de Vox, quienes, según ha relatado, “no han tenido tiempo” de saludarla.
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