Tragsa achaca a la “presión” de Adif las “carencias relevantes” en el control a la expareja de Ábalos
La empresa pública cree que al menos un parte horario lo rellenó uno de sus jefes

Tragsa ha reconocido “carencias relevantes” en la supervisión a Jéssica Rodríguez, la expareja de José Luis Ábalos que estuvo contratada entre el 2 de marzo y el 1 de septiembre de 2021 por la empresa pública gracias a la supuesta influencia del exministro de Transportes. No obstante, las ha achacado, “en parte”, a “la presión ejercida por el cliente externo”, que era Adif.
Así consta en las conclusiones de la investigación interna que Tragsa llevó a cabo tras el estallido del caso Koldo, en el marco del cual se indaga en la presunta contratación irregular de Rodríguez en esta y otra empresa pública, Ineco. Ella admitió en su declaración como testigo en el Tribunal Supremo que cobró ―unos 43.978 euros entre los dos sitios― pero nunca llegó a hacer trabajo alguno. En el informe ejecutivo, al que ha tenido acceso EL PAÍS, Tragsa asegura que “no existe evidencia de que dicho cliente hubiera comunicado incidencia alguna ni informado sobre un eventual incumplimiento en la ejecución de las funciones asignadas”. Por el contrario, señala que, “de las comunicaciones mantenidas entre la empresa y el responsable del proyecto por parte del cliente, se infiere de manera implícita que la persona trabajadora desempeñaba sus tareas con normalidad”.
Sí revela “incidencias reiteradas en el registro horario” de Rodríguez que “fueron advertidas por los sistemas internos de control, sin que conste la adopción de medidas correctivas eficaces ni oportunas por parte de los responsables de la unidad”. Tragsa sospecha que al menos uno de esos partes “fue elaborado directamente por uno de los responsables”.
Entre los testimonios recabados por Tragsa, consta el de Virginia Barbancho, la jefa directa de Rodríguez. Como ya hiciera en el Senado y en la Audiencia Nacional, cuenta que no llegó a ver a la joven en la oficina y que no fichaba. A pesar de que “se puso en contacto con ella vía WhatsApp en numerosas ocasiones”, “no consiguió que hiciera nada nunca”. Barbancho reitera igualmente que el supervisor en Adif del proyecto ejecutado por Tragsa, Ignacio Zaldívar, le trasladó verbalmente, en una llamada telefónica, que Rodríguez “era la sobrina de Koldo [García] y había que dejarla tranquila”. En ese momento, ella le preguntó “quién era Koldo”, a lo que él contestó que “la mano derecha del ministro”. En las “búsquedas ciegas” por “palabras clave” ―como Jésica, Ábalos, Koldo, Aldama o “comunicaciones con Adif”― que Tragsa ha hecho en los dispositivos de varios trabajadores, aparece la palabra “sobrina”, “siempre” en el contexto de un documento de control de contrataciones que incluye a Rodríguez. “Y aparece anotada como ‘sobrina ministro”, subraya.
Además, entre la documentación aportada por la empresa al Supremo, figura una cadena de correos electrónicos entre cuatro miembros de la compañía en la que comentaron un “problema” con un empleado. “Por otra parte, Ignacio (Zaldívar) me ha contado que ya han llamado a la presidenta de Adif para decirle ‘qué pasa con Tragsa, que le estamos obligando a Jéssica a hacer muchas cosas”, recogía uno de los mensajes. En otro se lee: “Que conste que desde hace un par de semanas no tengo ningún contacto con ella. Ignacio se ha reído y no le da ninguna importancia, pero me lo dice para que seamos conscientes de qué va eso”.
Se había quedado “descolgada” de Ineco
En cuanto al proceso de selección, Tragsa ha detallado que Adif “remitió un total de 102 currículums para cubrir puestos específicos en dos proyectos sucesivos, desarrollados entre 2017 y 2024″, incluido en el que finalmente acabó contratada Rodríguez. La empresa admite que “esta práctica, sostenida en el tiempo, sugiere un grado elevado de discrecionalidad en la propuesta de candidatos” que “podría comprometer los principios de libre concurrencia y objetividad”.
Barbancho explica que, “en el caso concreto de esta contratación, se les indicó qué personas tenían que estar porque se habían quedado descolgados de Ineco”. Por eso, no le extrañó que la joven y otras seis personas tuvieran experiencia previa en esa otra compañía. En su opinión, el currículum de Rodríguez “cumplía con la vacante”, aparte de que “no se trataba de un puesto excesivamente cualificado”.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































