La Policía saca del mercado 600.000 peluches y figuritas falsificadas de dibujos y series como ‘Stranger Things’
Algunos de los juguetes retirados, como un Stitch que pierde los ojos y llaveros que se parten por la mitad, suponían un grave riesgo para los niños


Figuras de personajes de la serie Stranger Things que se parten por la mitad, peluches de Stitch que pierden los ojos con un pequeño tirón, cartas doradas de Pokémon y multitud de llaveros fabricados sin control de calidad, ni el aval de las marcas que los comercializan, con personajes como la perrita Bluey, del videojuego Minecraft, Hello Kitty, Minnie Mouse, Tom y Jerry, la Pantera Rosa o Alladin. La Policía ha expuesto este lunes una representación de los 600.000 juguetes falsificados que se han retirado del mercado tras una operación policial reciente bautizada Eleven, como el personaje principal de la serie Stranger Things, que emite Netflix y que, aunque tiene un público muy amplio, atrae poderosamente a niños y preadolescentes.
El grueso de estos objetos fue intervenido el pasado 12 de febrero en una nave industrial de Parla (Madrid, 138.000 habitantes) en una investigación en la que se han incautado 25 toneladas de productos falsificados. Todos estos productos, apilados en cajas y fardos, suponen la mayor cantidad de juguetes retirada de una sola vez por los agentes del grupo de propiedad industrial de la Comisaría General de Policía Judicial, que investiga delitos complejos de ámbito nacional e internacional, incluyendo crimen organizado. El inspector Jorge Vidal ha explicado que tenían “muy baja calidad”, tanto en el diseño como en los materiales, y que su precio en el mercado podría rondar los tres o cuatro millones de euros, pero que se suelen vender a precios muy inferiores a los de los objetos certificados. “Nos causa una gran alerta porque al ser productos destinados principalmente a niños pequeños, a menores de edad, se rompían muy fácilmente en piezas pequeñas, lo cual puede causarles atragantamientos o intoxicaciones”, ha explicado en una rueda de prensa en el Complejo Policial de Canillas, en Madrid.

Los agentes detuvieron a la persona que estaba cuidando de la mercancía en Parla y una semana después arrestaron a un segundo hombre, que se encontraba fuera de España, y al que consideran el máximo responsable de estas exportaciones de productos falsificados desde China. “Con la actuación rápida, sobre todo lo que se consigue es que estos productos no lleguen a ponerse en venta, con lo que se evita un riesgo potencial importante para la salud de las personas especialmente los menores y niños pequeños”, ha incidido el inspector Vidal. Los dos arrestados, de origen asiático y sin antecedentes policiales, están investigados como presuntos responsables de un delito contra la propiedad industrial.
Los agentes del grupo de propiedad industrial investigan “hacia arriba”, en los lugares en los que se produce el material falsificado en China y que luego se distribuye a través de un entramado de empresas de logística y de reparto, con los que intentan pasar desapercibidos para la los investigadores, y “hacia abajo”, con la distribución y venta a través de polígonos industriales, hasta que llegan a tiendas repartidas por toda España. “Son productos muy llamativos porque están de moda, que la gente demanda y encima se venden a un precio muy barato, por lo que tienen mucho mercado”, añade el inspector.
Los intermediarios normalmente suelen saber que estos juguetes o productos son falsificados, especialmente porque no tienen la calidad de los originales, aunque algunos de ellos pueden generar dudas. “En esta operación en concreto no lo sabemos todavía, pero sí que ha habido casos de tiendas que los han adquirido y distribuido pensando que eran originales”, ha puntualizado el agente. Es más fácil que el consumidor final sea engañado. “No tiene tantos conocimientos, y puede confiar en el etiquetado”, ha incidido. Si hay duda, la Policía aconseja que se preste especial atención al precio, que se consulten los canales oficiales de venga y si varía mucho, lo consideren un “factor determinante” para desconfiar. También es importante atender a la calidad de los materiales. “Este tipo de marcas tienen unos estándares de calidad importantes”, ha incidido el inspector Vidal. Si el precio de los productos intervenidos podía alcanzar los tres o cuatro millones en la calle, el daño económico que se calcula para las marcas se multiplica por “cinco o seis veces”, ha añadido el agente, por lo que se podría elevar como mínimo a los 15 millones de euros.
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