Ir al contenido
_
_
_
_

El PP confía en crecer pese a un Vox fuerte en una campaña “sin errores ni sobresaltos”

“No vale ganar, pido ganar contundentemente para que Castilla y León tenga un Gobierno sólido”, reclama Feijóo en el mitin de cierre de los populares

00:51
Feijóo: "Yo no pido ganar, yo pido ganar contundentemente"
El candidato del Partido Popular de Castilla y León a la reelección como presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco (derecha), y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, participan en el acto de cierre de campaña, este viernes en Valladolid. Foto: R. GARCÍA (EFE)

Hace cuatro años, la campaña de las elecciones de Castilla y León abrió la caja de los truenos del PP. En el mismo escenario en el que el PP ha cerrado este viernes su último mitin, la Feria de muestras de Valladolid, Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado mantuvieron uno de sus últimos pulsos antes de que todo saltara por los aires en una guerra que se llevó por delante al entonces líder del PP. El día del mitin de cierre de aquella campaña, en febrero de 2022, Casado esperó en la calle mientras su equipo negociaba con el de la presidenta de Madrid. “Ayuso quería entrar la última, y Casado aguantó fuera hasta que lograron pactar que entraban juntos, así que el mitin empezó con retraso, Mañueco estaba de los nervios”, recordaba este viernes un dirigente en la cocina aquella etapa, en la que también pesó el error del voto en la reforma laboral. Ese mismo mes, después de un resultado mediocre del PP en las elecciones de Castilla y León, Casado fue defenestrado por los suyos.

Comparada con aquella campaña, cuyo recuerdo pesa mucho en el PP, esta ha funcionado como una balsa de aceite. Se vio en el último acto, que empezó con puntualidad británica a las siete de la tarde tras la entrada de Mañueco y Alberto Núñez Feijóo juntos en la Feria de muestras de Valladolid mientras sonaba Back to the start (volver al comienzo) de Michael Schulte. “Esta vez, Mañueco no quería ni errores ni sobresaltos. Y lo ha logrado, no ha pasado nada, ha sido hasta un coñazo”, señala un dirigente popular del territorio, como demuestra que los trackings (sondeos) internos apenas se han movido durante las dos semanas, con pequeñísimas variaciones.

El único elemento externo que ha irrumpido en la campaña de Castilla y León es la guerra de Irán, un marco incómodo para el PP, como admiten en el partido de puertas adentro, pero que los populares esperan que no altere su resultado. “No se puede enarbolar con una mano la pancarta del No a la guerra y poner la otra para para recaudar por la inflación que genera la guerra. Eso no se puede hacer, esa doble moral se la dejamos a Sánchez”, insistió Feijóo en el mitin de cierre en Valladolid, tratando de erosionar la bandera al PSOE. Los socialistas testarán el No a la guerra en Castilla y León con la expectativa de que movilice a la izquierda, pero el PP circunscribe el efecto al electorado progresista, con poco impacto, aseguran, para ellos, porque juegan en uno de sus feudos, una comunidad en la que gobiernan desde hace cuatro décadas, con poca población urbana (donde podría tener más impacto este tipo de mensajes) y mucho peso en cambio del voto rural.

El PP confía en crecer este domingo ligeramente, de uno a tres escaños, desde los 31 con los que parte, porque las cosas se han hecho mejor esta vez y, en todo caso, porque el resultado de hace cuatro años fue uno de los peores de la historia del partido en Castilla y León. “Veníamos de muy abajo”, reconocen en el PP, así que mejorar es relativamente sencillo. Los populares son optimistas, y sostienen que no temen en ningún caso el escenario que ha alentado en las últimas horas el PSOE de un posible empate técnico entre ambas fuerzas.

El único problema para el PP es ―otra vez― Vox. Los populares temen que los de Abascal rompan su techo en el 20% de los votos (ya parten del 17,6%), impulsados con el voto del campo. “Los agricultores están muy enfadados por Mercosur, y puede que haya ahí voto oculto para Vox”, teme un alcalde popular del territorio, que recuerda que Castilla y León es “el granero y la granja” de España, por el fuerte sector de la ganadería. “Vamos a estar siempre con el campo, porque es una seña de identidad de nuestra tierra, Castilla y León, que no se entiende sin los agricultores y ganaderos”, clamó Alfonso Fernández Mañueco en el mitin de cierre en Valladolid.

Contra Vox dirigieron precisamente Feijóo y Mañueco sus principales mensajes en el cierre, tratando de cortocircuitar el crecimiento de los ultras acusándolos de bloquear a los Gobiernos del PP. “Vox ha pedido el voto para bloquear. Yo esto no lo había visto en mi vida”, se quejó el líder del PP, que acusó a los de Abascal de presentarse “para tener unos votos, jugar con ellos y que no haya gobierno hasta que ellos digan que haya gobierno”. Feijóo se despachó a gusto con Vox. “El que se presente para bloquear la alternativa al Gobierno y estafar al ciudadano merece un castigo de la gente", pidió. “No vale ganar, pido ganar contundentemente para que Castilla y León tenga un Gobierno sólido”, reclamó Feijóo en Valladolid, consciente de que la fuerza de los ultras es clave para negociar después el futuro Ejecutivo, tras los problemas en Extremadura y Aragón.

Menos agresivo con Vox fue Mañueco, que pidió “concentrar el voto en el PP” para evitar que recalen en Castilla y León las “políticas fracasadas y mediocres de un sanchismo en declive”. “Vamos a dar una lección de mesura, de centralidad al resto de España. No hace falta gritar para ser firme, insultar para ser critico, y dividir para ganar”, subrayó buscando un discurso más moderado.

El candidato del PP persigue mejorar su resultado de hace cuatro años con una campaña muy conservadora ―para algunos en el PP, plana―, centrada en la gestión y en el territorio y que su equipo reivindica que ha sido “limpia”, porque ha bajado un grado la confrontación con los adversarios, una vez constatada que la bronca la capitaliza Vox.

A diferencia de las últimas dos campañas del PP en Extremadura y Aragón, en Castilla y León no se han visto episodios como el de la exageración del robo de votos en una oficina de Correos ni se ha invitado a participar al agitador ultra Vito Quiles. Ahora bien, la fotografía del domingo puede cambiar por el juego de los restos, con hasta cinco escaños en liza, apuntan en el PP, confiados en haber conjurado el mal fario de la última campaña, hace cuatro años, que llegó hasta a acabar con su líder.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_