Pedro Sánchez, sobre la ofensiva de EE UU e Israel sobre Irán: “Esta guerra es un error que vamos a pagar”
El presidente del Gobierno defiende el envío de la fragata ‘Cristóbal Colón’ a las costas chipriotas porque es una operación defensiva y no un ataque


No a la guerra de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, pero sí a la defensa de los aliados afectados por ella, como Chipre. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha aprovechado la cumbre hispanoportuguesa, que se celebra en La Rábida (Huelva), para defender con rotundidad, y ante un político conservador como el portugués Luís Montenegro, mucho más suave con EE UU, su posición de radical rechazo a los ataques a Irán y sus desastrosas consecuencias económicas, que cree que afectarán mucho también a España y obligarán al Gobierno a un nuevo escudo social como los de la pandemia o la guerra en Ucrania.
Sánchez ha perfilado su posición. Él, explica, no tiene nada contra EE UU, y de hecho asegura que admira al pueblo del país más poderoso del mundo, y sigue considerando un aliado a Washington, pero cree que la lealtad implica decir cuándo se está equivocando. Y esta guerra lo es. “Esta guerra es un extraordinario error que vamos a pagar”, ha dicho ante un Montenegro visiblemente incómodo, entre dos aguas, que por una parte apoyaba a España y decía que “la amenaza no es el camino entre aliados”, en referencia a Trump, pero por otra parte decía que está con EE UU porque está siendo atacado por Irán.
“Entre aliados, es bueno ayudar cuando se tiene razón y también señalar cuando se está equivocado o se está cometiendo un error”. “Ya se están pagando las consecuencias en forma de alza en el precio del petróleo y el gas”, ha insistido Sánchez.
Para el presidente español, no es contradictorio su rotundo “no a la guerra”, en el que hoy ha insistido, con la decisión de enviar la fragata Cristóbal Colón a las costas chipriotas, atacadas por Irán. “Con la misma determinación que nos lleva a decir ‘no a la guerra en Irán’, tenemos la determinación de ser solidarios y ayudar a un Estado miembro de la Unión Europea que es víctima precisamente de ese conflicto”, ha añadido.
El presidente comparecerá ante el Congreso para explicar esta decisión a finales de marzo, pero no la someterá a votación porque cree que la ley de defensa no le obliga a ello. El PP quiere forzar ese voto para dividir a la mayoría progresista -Podemos y el BNG rechazan enviar la fragata- pero el Gobierno no se lo plantea. “La decisión que hemos tomado de echar una mano a Chipre es una misión defensiva, nada ofensiva. Y se ajusta a la ley de defensa nacional”. El presidente ha recordado que en 2003, Aznar decidió apoyar una “guerra ilegal” como la de Irak “y tardó 10 meses en comparecer en el Congreso”.
Sánchez se ha aferrado a la encuesta que publicaba este viernes EL PAÍS y que muestra el gran rechazo a la guerra del 68% de la población para concluir que el Gobierno “no solo está del lado de la legalidad internacional, sino también del lado de una amplísima mayoría de españoles que se manifiestan claramente en contra de esta intervención ilegal”. Por el contrario, el presidente cree que la posición del PP y Vox es “un galimatías”. “Sabemos que están a favor de la guerra en Irán pero en contra de que ayudemos a Chipre. No se entiende”.
El presidente español tampoco teme a las represalias de Trump, porque cree que España está preparada, dada su situación económica, para afrontar cualquier movimiento agresivo y compensar a las empresas afectadas. “Los principios y valores, y el derecho internacional, están por encima de todo. Tenemos absoluta tranquilidad. Y el compromiso del Gobierno de que gracias al buen momento económico tenemos margen financiero para articular medidas de compensación”, insistió.
Para Sánchez, la posición española es coherente, porque de la misma manera que apoyó a Ucrania porque había una violación del derecho internacional por parte de Rusia, o apoyó a los gazatíes invadidos ilegalmente por Israel, ahora no apoya a Teherán, que considera un “régimen terrible” que merece todo su rechazo por la represión contra los opositores y especialmente contra las mujeres, pero también rechaza el ataque de EE UU e Israel. “Este Gobierno tiene unas convicciones feministas profundas, siempre hemos manifestado nuestra oposición a la represión del régimen iraní a su población, a las mujeres y las niñas, pero eso no significa que se tenga que violentar el orden internacional”. “La disyuntiva no es si apoyamos al régimen de Teherán, nadie lo hace, es si estamos a favor de la legalidad internacional y de respeto a los derechos humanos”, ha zanjado el jefe del Ejecutivo.
Sánchez y su equipo económico ya están preparando escenarios para los paquetes de ayuda que con toda probabilidad habrá que poner en marcha para paliar los efectos de la guerra. Pero fuentes de Economía señalan que aún están esperando evaluaciones porque no tiene nada que ver una guerra larga con una corta. El presidente ha querido tranquilizar a la gente: habrá ayudas. “Este es un Gobierno contrastado ante las crisis. En pandemia el Gobierno movilizo 117.000 millones de euros, en ERTES, ayudas autónomos, avales a empresas. Con la guerra de Ucrania y la inflación que vino, fueron 45.000 millones. Ahora, con las últimas borrascas, han sido 7.000 millones. Estamos siguiendo la situación e contacto con los agentes sociales para ver las consecuencias económicas de esta guerra. Pero quiero dejar algo claro: lo que esta sucediendo en sus bolsillos nada tiene que ver con decisiones del Gobierno de España sino con una guerra ilegal que va a traer mucho dolor, sufrimientos, inestabilidad, que vamos a tener que pagar entre todos”, ha rematado para tratar de convencer aún a más ciudadanos, también votantes del PP o de Vox que puedan apoyar esta guerra, que les va a perjudicar muchísimo y va a atener consecuencias tan desastrosas como tuvo la de Irak, un conflicto que ha mencionado varias veces para atacar a José María Aznar, ahora muy cercano a Alberto Núñez Feijóo, y para recordar que si esta guerra acaba igual de mal, él habrá sido el líder europeo que con más claridad se opuso a Trump mientras la oposición titubeaba o directamente apoyaba al presidente de EEUU.
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