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Una parroquia de Vitoria, escenario de la mayor matanza de la Transición, queda declarada como “lugar de memoria”

Cinco trabajadores murieron el 3 de marzo de 1976 en una brutal carga policial contra una asamblea laboral

Miles de personas se manifiestan en Vitoria en recuerdo a las víctimas de los sucesos del 3 de marzo de 1976.EUROPA PRESS (Europa Press)

El Gobierno de España ha acordado declarar la iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria como lugar de memoria por los graves sucesos ocurridos hace medio siglo, el 3 de marzo de 1976, en los que fallecieron cinco personas y cerca de medio centenar resultaron heridas tras una brutal carga policial contra varios miles de trabajadores que estaban celebrando una asamblea en el citado tempo. Ese día, a las 17.10, policías armados de la Compañía de Reserva de Miranda de Ebro (Burgos) y de la guarnición de Vitoria penetraron en la parroquia, ubicada en el barrio de Zaramaga de la capital alavesa, usando gases lacrimógenos para desalojar a 4.000 trabajadores en huelga allí reunidos. Los trabajadores empezaron a salir y, a pocos metros de la puerta de la parroquia algunos fueron alcanzados por pelotas de goma y disparos de armas de fuego. Todo acabó en una matanza sin precedentes en los primeros años de la Transición española.

El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática acordó el pasado 12 de febrero, según figura en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del 23 de febrero, elevar la iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria a la categoría de lugar de memoria por su “poderoso significado simbólico”. La parroquia vitoriana tiene “un profundo impacto en el imaginario de la clase trabajadora, en la representación de la lucha por la recuperación de los derechos y libertades y la profundización de los valores democráticos”. Este lugar, según se recoge en la exposición de motivos, “es testigo de aquellos trágicos acontecimientos y asesinatos que se sucedieron en el contexto de la lucha sindical por conseguir reivindicaciones laborales”.

España vivía en aquellos tiempos un ambiente de “conflictividad sociolaboral” que llevó a muchos trabajadores del país a protestar en contra de la reciente aprobación de un decreto de congelación salarial y de la crisis económica internacional de 1973, entre otros motivos sociopolíticos que se desencadenaron tras la muerte en 1975 del dictador Francisco Franco. En muchas ciudades de España se sucedían entonces huelgas sectoriales y generales en las que tomaron parte un “gran número” de trabajadores.

Vitoria fue uno de esos focos de protestas laborales. En 1976 no estaba reconocido plenamente el derecho a la huelga, ni había plenas garantías democráticas (la Constitución no se aprobó hasta dos años y medio después). Ese 3 de marzo de hace cinco décadas se celebraba la tercera jornada de una huelga general. Los trabajadores convocantes optaron por esta medida para recabar la solidaridad de la ciudadanía porque llevaban sin cobrar sus salarios desde tres meses atrás, desde diciembre de 1975.

La Coordinadora de Comisiones Representativas de Empresas en Lucha convocó una asamblea a las 17.00 en la parroquia San Francisco de Asís del barrio de Zaramaga. La llamada era conocida y abierta, pues ahí se solían citar para mantener sus reuniones en ocasiones anteriores. “Desde una hora antes, aproximadamente, la iglesia se había ido llenando hasta reunir a unas cuatro mil personas en su interior, concentrándose en los aledaños del templo otros varios miles de concurrentes”, reza el acuerdo ministerial al reproducir los fatales hechos de aquel día.

Las fuerzas de orden público fijaron una línea de control alrededor de la iglesia y “recibieron la orden ejecutiva de desalojar el templo sin reparar en medios”. Fue un asalto al interior de la parroquia utilizando gases lacrimógenos, lo que provocó un gran tumulto cuando las personas trataron de salir precipitadamente del lugar: “En las inmediaciones de la iglesia, a pocos metros de la puerta, varios de los desalojados fueron alcanzados por pelotas de goma y por disparos de arma de fuego con resultado de tres muertes y decenas de heridos de los cuales dos murieron días después como consecuencia de las heridas”.

De los disparos efectuados por las unidades policiales desplegadas resultaron muertos en el mismo lugar de los hechos Pedro María Martínez Ocio (de Forjas Alavesas, 27 años) y Francisco Aznar Clemente (panadero y estudiante, 17 años). Romualdo Barroso Chaparro (de Agrator, 19 años), gravemente herido, fallecería poco después. Dos de los heridos graves, José Castillo García (de Basa, grupo Arregui, 32 años) y Bienvenido Pereda Moral, (de Grupos diferenciales), 30 años), que también recibieron disparos de armas de fuego, murieron en fechas posteriores. Además de las víctimas mortales, hubo constancia de 42 heridos de bala y una treintena de personas que tuvieron que ser atendidas.

Miles de obreros asistieron dos días después a los funerales por los fallecidos, cuyos cuerpos fueron conducidos en ataúdes por sus compañeros. En Toda España se celebraron manifestaciones de condena por estas muertes. En una de estas, en Basauri (Bizkaia) resultó muerto el 8 de marzo de aquel año el joven trabajador Vicente Antón Ferrero, quien fue alcanzado por un disparo de arma de fuego efectuado por efectivos de la Guardia Civil.

Los sucesos del 3 de marzo han quedado en el recuerdo permanente del pueblo de Vitoria y simbolizan las legítimas luchas de las capas trabajadoras por la mejora de sus condiciones de vida y de trabajo y la durísima represión de las fuerzas policiales contra las movilizaciones obreras que aún perduraba en España tras la muerte del dictador Francisco Franco”, dice el acuerdo ministerial.

Por este motivo, la iglesia de San Francisco de Asís del barrio de Zaramaga se ha erigido a lo largo del tiempo en “un espacio de sociabilidad que acogía a los representantes de los trabajadores de Vitoria en unos momentos en los que no existían libertades políticas ni sindicales y se carecía de los más mínimos derechos de reunión y asociación”.

Por su valor simbólico, por su profunda trascendencia en el imaginario de la clase trabajadora, por su expresión de resistencia a la opresión de la dictadura, por ser referente de aquellos horribles sucesos y asesinatos, “la iglesia de San Francisco de Asís y los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria merecen ser declarados Lugar de Memoria Democrática”.

Rodolfo Martín Villa, ministro de Relaciones Sindicales y de Gobernación (Interior) de los primeros Gobiernos de Juan Carlos I, ha sido investigado en Argentina desde octubre de 2014 por su supuesta responsabilidad en la muerte de cinco obreros en los sucesos de Vitoria del 3 de marzo de 1976. En una declaración por videoconferencia ante la juez argentina María Servini en 2020, el exministro defendió su actuación en cada uno de los episodios de violencia por los que fue interpelado.

La alcaldesa de Vitoria, la socialista Maider Etxebarria, ha mostrado este lunes su satisfacción por esta declaración cuyo recorrido se inició hace 2 años cuando ella misma solicitó al ministro Ángel Víctor Torres que la iglesia y su entorno recibieran este “merecido reconocimiento por su singular relevancia, su valor simbólico y su vinculación con quienes lucharon pacíficamente por los derechos laborales”. “Es la reafirmación de la trascendencia que tuvieron aquellos hechos para el conjunto del país como ejemplo de resistencia y lucha obrera frente al régimen opresor”, ha destacado la regidora vasca.

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