El Observatorio andaluz para la convivencia escolar lleva casi dos años sin reunirse y 10 sin emitir informes
Moreno inaugura este jueves un Congreso nacional con expertos, mientras abandona el órgano consultivo que impulsa la tolerancia en las aulas


El Observatorio para la convivencia escolar en Andalucía no se reúne desde hace casi dos años y su último informe emitido para reducir la conflictividad en las aulas data de hace 10 años. El pasado 14 de octubre Sandra P. una alumna de Sevilla, se quitó la vida poco después de salir de clase. Tras la conmoción y la alarma social, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno (PP), anunció en el Parlamento la celebración de un congreso nacional sobre el ciberacoso para abordar “cambios normativos”, convención que se celebra este jueves y viernes en Córdoba. Mientras, el Gobierno autonómico ha paralizado el órgano consultivo de expertos que debe asesorarle para adoptar medidas que incentiven la tolerancia de sus 1,7 millones de alumnos, a pesar de que el Decreto 19/2007 le obliga a que este se reúna cada seis meses, y emita un informe y un plan de actuación anuales.
La anterior consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional, Patricia del Pozo, renovó en febrero de 2024 el consejo rector del Observatorio, que se reunió dos meses más tarde para definir sus grupos de trabajo. Del Pozo abandonó la Consejería en julio, y su sucesora, Carmen Castillo, ha dejado desde entonces empantanado el organismo consultivo, que ni siquiera se ha reunido para emitir nuevos informes que ayuden a frenar el acoso escolar, “un problema de toda la sociedad”, en palabras de Moreno.
Ahora la Consejería alega que tenía una reunión prevista del Observatorio este invierno, pero que se pospuso “para que se puedan trasladar las conclusiones y propuestas del Congreso Nacional para la Convivencia en la Era Digital”, según una respuesta por escrito. El Ejecutivo asegura asimismo que a partir de la próxima semana entrará en funcionamiento una nueva página web del organismo, creado para fomentar “la cultura de paz y mejora de la convivencia en los centros educativos”.
El problema de la convivencia entre los estudiantes de los colegios e institutos genera inquietud en todo el país, pero en Andalucía de manera más acuciante: a la muerte de Sandra se le sumó a finales de noviembre el caso de dos jóvenes, de 15 y 16 años, que aparecieron muertas en un parque de Jaén.
“Estamos abrumados y sobrepasados. Es un problema social en el que hemos perdido el norte y las relaciones se hacen en un entorno digital en el que no estamos entrenados. En todos los foros estamos muy preocupados, la situación está fuera de madre”, alerta Anastasio Pineda, presidente de la asociación andaluza de directores de institutos (Adián), con 650 asociados que dirigen centros de educación secundaria. Sobre el abandono del Observatorio de la convivencia, critica: “Este tipo de entidades pisan poca tierra y no le he visto grandes mejoras, hemos notado poco que lleven años sin emitir informes”.

La última reunión del Observatorio se celebró en Sevilla hace casi dos años y 30 expertos tomaron posesión como miembros de su consejo rector, entre ellos la ex secretaria general de Asuntos Sociales del Gobierno de José María Aznar, Amalia Gómez, como “personalidad de reconocido prestigio”. “No tengo ni idea de por qué no se ha convocado de nuevo. Acepté por Patricia [del Pozo] pero después no he sabido nada, y eso que se crearon comisiones. Recuerdo que en la reunión salieron temas candentes como el bullying, pero también el uso de ordenadores, los horarios o la reforma de las tutorías. No era un chiringuito”, incide Gómez, de 82 años y profesora de historia en educación secundaria hasta su jubilación.
La inacción del Observatorio para la convivencia escolar andaluz contrasta con el Observatorio estatal, órgano consultivo del Ministerio de Educación, que se reúne al menos una vez al año y que mantiene un plan de trabajo activo 2024-2027 con seis ejes temáticos. Entre sus logros destaca la reciente guía para que los centros elaboren sus planes de convivencia escolar.
Desde 2022 todos los centros educativos españoles disponen por ley de un coordinador de bienestar y protección del alumnado, para prevenir la violencia y seguir los casos sensibles. “Pero depende de la buena voluntad del equipo directivo o el docente que ejerza de coordinador, que no tenga cargas familiares y pueda dedicarle tiempo fuera de la jornada laboral, ya que carece de reducción horaria”, critica Iria Antuña, de la Secretaría nacional de Mujeres y Políticas de Igualdad de CC OO.
Una figura esencial para fomentar la convivencia en la escuela es el educador social, pegamento entre los alumnos, los equipos directivos y las familias para la resolución de conflictos, pero que está poco presente en las aulas andaluzas. Solo hay 71 este curso para los 7.000 centros educativos de la región, pese a que se incorporaron al sistema educativo hace 20 años, según el Colegio profesional de educadores sociales en Andalucía (Copesa). Dado que muchos educadores abarcan hasta dos y tres colegios e institutos, solo entre el 2% y el 3% del total tienen un educador que mejore el clima y bienestar emocional de los alumnos, casi siempre en zonas desfavorecidas de los pueblos o ciudades.
“Andalucía apostó por nosotros, pero somos muy pocos. Somos necesarios porque nos acercamos a los problemas con el tiempo y la formación necesarios que el profesorado no tiene. Participamos en los protocolos de acoso, pero muchas veces se tiene miedo a abrirlos por desconocimiento. Tranquilizamos, acompañamos y asesoramos cuando hay la más mínima sospecha”, ilustra la educadora social Miriam Ríos, que cubre dos colegios en la capital andaluza. “Se nota mucho con los niños que empiezas a trabajar en educación infantil, cómo más tarde en primaria ellos solos resuelven los problemas”, esclarece.
Ríos hace hincapié en la importancia de la prevención ante los problemas de convivencia en edades tempranas, vital para que las relaciones humanas mejoren en la enseñanza secundaria. Entre otras múltiples tareas, los educadores sociales ayudan a los niños y adolescentes mediante la escucha activa y recursos como el club de los valientes, para paliar el absentismo y gestionar sus emociones. De este modo, los alumnos pueden aliviar sufrimientos provocados por el ciberacoso a través de las redes sociales, que ha superado con creces al acoso en el entorno escolar. El educador social Iván Bernal explica cómo han reducido los conflictos en el patio de dos colegios de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) gracias a un proyecto de recreos inclusivos: “Decidimos eliminar el fútbol del patio por los conflictos que generaba y ahora arbitramos juegos como el pinfuvote [mezcla de pin pong, fútbol, voleibol y tenis], talleres manuales, juegos de mesa y todo tipo de deportes para favorecer la convivencia y la inclusión de niños con necesidades educativas especiales”, ensalza.
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