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¿Qué pasó en esos nueve segundos? Reconstrucción visual del descarrilamiento al choque

El Iryo descarriló, al menos dos coches avanzaron sobre el cambio de agujas y ocuparon la vía contraria. En ese momento cruzó el Alvia y se produjo el impacto

Entre el descarrilamiento del Iryo y su choque con el Alvia pasaron unos nueve segundos, según ha informado este miércoles el ministro de Transportes, Óscar Puente. En una rueda de prensa ofrecida por la tarde, el propio ministro y autoridades de Renfe y Adif han añadido información sobre los hechos del siniestro. A continuación reconstruimos la secuencia temporal de los eventos confirmados y los elementos bajo sospecha del trágico accidente.

1. Descarrilamiento del Iryo

19.43. Kilómetro 318.693

Poco después de las 19.43 el coche 6 del Iryo descarrila en el kilómetro 318.693 de la vía 1. Es el punto donde los investigadores están analizando los posibles daños a la vía.

Las imágenes de la Guardia Civil muestran daños en la vía 1 en este punto, con un segmento roto. Los investigadores también han encontrado marcas en los bogies de trenes que pasaron antes del Iryo. Los bogies son la parte inferior de la carrocería del tren y donde se unen las ruedas con los ejes.

Este defecto en las vías es una posibilidad “innegable” de la causa del accidente. Aunque solo una posibilidad: el ministro de Transportes ha llegado a indicar que aún hay que “delimitar si es el primer punto en el que se producen los hechos que dan lugar al descarrilamiento”.

Adif, Renfe y el Ministerio han explicado no tener información sobre si la vía ya estaba rota cuando pasó el tren. O sobre si las muescas en las ruedas son causa o consecuencia del descarrilamiento: “No sabemos si es el evento cero del descarrilamiento [...] o si se ha producido algo antes y ahí se rompe, o si esa rotura o las consiguientes se han producido por los movimientos pendulares oscilantes de los otros vagones”, ha dicho Puente.

2. El Iryo ocupa la vía contraria

19.43. Kilómetro 318.400 aproximadamente

En algún instante después de descarrilar, dos de los vagones sueltos del Iryo ocupan la vía contraria. Esto ocurre aproximadamente sobre un cambio de agujas, un mecanismo dispuesto para poder mover un tren desde la vía 1 (por donde circula el Iryo) hasta la vía 2 (por donde viene el Alvia). Una hipótesis es que los coches descarrilados, al pasar sobre las agujas, crucen a la vía opuesta.

3. El choque de los trenes

19.43. Kilómetro 318.200

Nueve segundos después de descarrilar y tras recorrer unos 500 metros, la parte inicial del coche 7 del Iryio recibe el impacto del Alvia que viene por la vía 2. No es un choque frontal, sino un toque, “un roce”, lo ha definido un pasajero. Ocurre a 200 km/h entre trenes que pesan toneladas. El ministro de Transportes ha comentado que hay “vestigio de impacto” en los tres últimos coches del Iryo: leve en el 6, e importante en 7 y 8.

El bogie delantero del coche 8, tras el impacto, salió despedido hasta una ladera ubicada a 270 metros de la vía.

4. Después del choque

19.43 y 45 segundos. Kilómetros 318.400 y 318.693 aproximadamente

El choque se acaba de producir y al menos un coche del Iryo, el 8, ha sido impulsado por el impacto al otro lado de la vía 1. El tren avanza unos 400 metros y arrastra los postes de la catenaria en ese lado de la vía hasta quedar detenido. Como consecuencia, el sistema de Adif detecta una caída de tensión eléctrica en ambas vías del tramo de Adamuz a las 19.43.45. “Nos hace pensar que el momento de la colisión en el que ya se afecta a catenarias y postes parece relacionado, aunque no nos aventuramos, solo exponemos los hechos registrados”, ha indicado el director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera.

El Alvia recorre unos 150 metros desde el choque, y los dos primeros coches quedaron entre las vías y una pared de roca paralela a la vía.

Todo ha ocurrido en menos de un minuto, probablemente en unos 30 segundos. Entre las 19.44 y las 19.45 no hay registros públicos de actividad.

A las 19.45.02 llega la primera llamada del maquinista del Iryo al centro de mando de Adif. Informa de un enganchón con la catenaria. A las 19.48.39 y a las 19.48.51, Adif intenta llamar al maquinista del Alvia, sin saber que ha fallecido. A las 19.49.33 consigue contactar con una interventora del Alvia siniestrado y dos segundos después, a las 19.49.35, el maquinista del Iryo vuelve a contactar con el centro de mando. Las conversaciones se solapan.

La reconstrucción va dejando el rastro en fallos catastróficos: una secuencia de fallos y circunstancias encadenadas que coinciden y se suceden de la peor manera posible. En este caso, hay un descarrilamiento por motivos todavía poco claros; los vagones se desplazan a la vía contraria —quizás porque coincide que justo pasan por un cambio de agujas—; en ese momento preciso cruza un tren por la vía ocupada; y por último, la colisión empuja el Alvia contra un terraplén y una trinchera que puede haber multiplicado la violencia del accidente todavía más.

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